sábado, 29 de agosto de 2009

FIN

Capitulo 68: “El baile junto con una nueva vida”

-¿Estas segura de que estas bien?-preguntó Jacob.
- Si Jake segurísima- contesté un poco cansada de que me pregunte siempre lo mismo.
- ¿Por qué le preguntas eso tantas veces Jake?-preguntó mi amiga, que parecía tan cansada de esa pregunta como yo- ¿Es que le paso algo? ¿Estas embarazada?-preguntó.
- No- reí.
-¿Entonces?- preguntó.
- No se, me preocupa- contestó.
- ¿Por qué?- bufó- Ah ¿es de esas cosas mitológicas que mejor no me entero?- preguntó.
- Exacto- contestó su novio mientras le daba un beso en los labios.
- Pero no es justo ella es mi amiga- bufó.
- Ya te enteraras- reí- me encargaré de que así sea- me sonrió y corrió a abrazarme.
- Bella abrígate más estas muy fría- dijo mi amiga y yo me reí junto con Jacob.
- Bueno entonces ¿a que hora me pasas a buscar Jake?-preguntó mi amiga intentando cambiar de tema, ya que no entendía porque nos reíamos.
- ¿Para que?-preguntó él.
- Para el baile, mañana.
- Ah bueno a las nueve- aseguró.
- ¿A que hora iras tu?-me preguntó ámbar.
- No lo se, creo que a esa hora también- reí.
- ¿Estas segura que no quieres ir con nosotros?- preguntó ella.
- Iré con mi cita- contesté.
- ¿Tienes cita? ¿Cortaste con tu novio pero ya tienes cita?-preguntó sorprendida.
- Ella tiene millones de chicos a sus pies amor- agregó Jake.
- Iré con Edward- me sonrojé.
Luego de pasar una tarde divertida con mis amigos decidí que estaría bueno dormir un rato. Cuando llegué a casa Thomas y Charlie estaba comiendo, di la excusa de que ya había comido en lo de Ámbar y subí a mi habitación. Dormirme no me costó nada.
Me desperté con una suave y caliente mano acariciando mi mejilla. Abrí los ojos y vi a Edward.
-Hola- saludé.
- Vine a avisarte que te paso a buscar a las nueve, y que solo faltan cuatro horas para eso- rió. Abrí los ojos como platos- Si dormiste muchísimo- me beso la frente y salio por la ventana. Prepararme me costó más de lo que pensaba. El vestido azul, con pliegues de un color más claro y unas cintas que se ataban en la nuca me quedaba mejor de lo que me imaginaba. Me puse mis zapatillas negras, nadie me obligaría a no usarla, supuse que a Alice le agarraría un ataque de nervios pero ¿Qué importa? Reí sola. Me maquille delicadamente y me puse un poco de perfume. Bajé las escaleras delicadamente, aunque ahora tenia más agilidad seguía siendo la misma torpe humana, o semi humana, de siempre. Thomas estaba en el living de traje. Se veía mucho más grande de lo que era. Estaba guapísimo.
- Estas hermosa Bells- dijo mi hermano- cada día me sorprendes más- me ruborice.
- Gracias, vos también- acoté.
- Gracias.
Apareció Charlie por la puerta del living y sonrió al vernos. Tenía un aparato negro en las manos.
-Pónganse para una foto- ahí me di cuenta que era una cámara, de las viejas. Thomas me agarró de la cintura y sonreímos. El flash me segó los ojos por un momento. Entonces picaron la puerta. Charlie fue a atender.
- Ah Hola Edward, pasa- saludó. Mi corazón se acelero y no se porque motivo. Apenas entró a la habitación donde estábamos sonrió.
- Realmente cada día más hermosa- dijo Edward y me volví a sonrojar.
- ¿Vamos?- pregunté mientras caminaba lo más rápido que me daba la velocidad humana y lo más lento de mi otra velocidad.
- Adiós hija que te diviertas- saludó mi padre- cuídate… Edward cuídala.
- Si señor por supuesto.
- Adiós papá- saludé y tiré a Edward fuera de la casa. Me abrió la puerta del copiloto y luego de haber entrado se esfumo y apareció sentado a mi costado- te podrían haber visto- acusé.
- Sabia que no estaban mirado- carcajeó. La ida al instituto fue tan rápida que no tuve ni tiempo de sacar tema. Cuando llegamos pude ver a mi hermano con Annie entrando justo detrás de Jacob y Ámbar. Ella llevaba un vestido rosado hasta las rodillas, era hermoso. Bajamos del auto y caminamos lentamente hasta la puerta del gimnasio. Me tomó de la cintura antes de entrar. El lugar estaba hermoso, luces de diferentes colores giraban por el lugar, rebozaba de globos y de mesas. Toda la gente bailaba. Nos acercamos a donde estaban bailando Jake y Ámbar.
- Waw estas hermosa- gritó mi amiga.
- Ni te imaginas vos- contesté. Jacob me hizo una seña de mano y Edward me llevó hasta donde estaban Alice, Rosalie, Jasper y Emmett.
- Hermosa- dijo Alice.
- Ya lo sabias- carcajeó Jasper.
- Por supuesto.
- ¿Bailamos?-preguntó el mismo. Alice sonrió y se fueron a bailar juntos, al mismo tiempo que Rosalie y Emmett.
-¿Quieres bailar?- preguntó Edward.
- Bueno- contesté tímidamente. Nos dirigimos cerca de Alice y Jasper y de Ámbar y Jacob. Justo había una canción lenta. Coloqué mis manos en su cuello y él en mi cintura. Comenzamos a girar y a movernos al compás de la canción. Miré a Ámbar y a Jacob, se estaban besando, se veían tan tiernos.
- Bella- susurró Edward en mi oído, corrí la mirada a él. Apenas lo miré me perdí en sus ojos dorados fundidos. Comenzó a acercar su rostro al mió. Sentí su aliento rozar mi rostro y luego sus labios que se pegaban a los míos. Fue un beso que no quise detener, que supe que seria un nuevo comienzo, que seria de ahora en adelante en lo que se basaría mi vida. Sabía que cambiaria, sabía que seria distinta, sabía que la disfrutaría al máximo por el solo motivo de que ahora Edward estaba a mi lado.

Capitulo 67: “Una cita”

Me desperté con el ruido de una puerta al cerrarse. Me quede atenta a ver quien era, y escuché como entraban a un auto y se marchaban. Supuse que era Charlie. Me levanté y me di cuenta que todavía llevaba la ropa que tenia hace un par de días. Me dirigí directamente hacia el baño. Entré y me miré al espejo. Algo en mi rostro había cambiando, estaba más, más bonita. Prendí el agua mientras me sacaba la ropa. Me metí en la ducha. A los cinco minutos de estar en la ducha escuché que picaban la puerta.
-Bells no demores mucho que yo también necesito el baño- gritó mi hermano desde afuera del mismo, aunque si no hubiera gritado lo hubiera escuchado igual. ¿Le contaría a él lo que soy? Le diré que se fue Jackson. Salí de la ducha, me envolví en la toalla, y abrí la puerta, él estaba parado justo adelante con una toalla en la mano.
- Buenos días- saludé y me dirigí hacia mi habitación. Arriba de mi cama había una bolsa, la misma tenía un papel.

“Bella aquí te dejo algo de “lo que compramos” cuando estuvimos ausente. Ponte lo que quieras, pero intenta combinar por favor. Te quiere. Alice.”

Reí y saqué la ropa que había adentro. Un capri y un pantalón de Jean, una remera color azul y otra color rosada, una campera de Jean y un buzo de algodón color negro. Decidí en ponerme el capri de Jean, ya que no hacia mucho frío, o eso creía yo, la remera rosada y el buzo de algodón, con las zapatillas negras de siempre. El cabello me lo deje tal cual estaba, tenía unos pequeños bucles. Bajé pensando en desayunar, pero apenas abrí la heladera y miré el yogurt, me dio asco. Cerré la heladera y me senté en la mesa. Thomas bajó las escaleras con una sonrisa en su rostro.
-¿Ya desayunaste?-preguntó.
- No- contesté.
- ¿No vas a desayunar?-preguntó.
- No.
- Vamos desayuna o te obligo, no quiero una hermana desnutrida- rió y me alcanzó una manzana. La observé por un momento y luego le di un mordisco. Cuando paso por mi garganta fue sentir que una piedra pasaba por ella, sentía el gusto pero me daba asco. Intenté poner mi mejor cara. Él tarareaba una canción mientras se preparaba su yogurt.
-¿Por qué de tan buen humor?-pregunté.
- Ah no te conté- carcajeó- estoy de novio con Annie- sonrió.
- Felicitaciones- grité demasiado alto.
- ¿Y Jackson?-preguntó. Era ahora o nunca.
- Se fue- contesté indiferente.
- ¿Cuándo vuelve?-preguntó despreocupado.
-Nunca- contesté y me miró desorbitado- se fue porque se casa con una chica, no va a volver nunca más.
- ¿Qué?- gritó.
- Me aturdes… Estaba en algo raro como había sospechado.
- ¿Estas bien?- preguntó mientras venia a abrazarme.
- Perfecta, me di cuenta que no lo amaba como pensaba.
- Él no te merece- espetó.
- Lo se- carcajeé.
Escuché como un auto se acercaba a la puerta de casa y al rato una bocina.
-Me vinieron a buscar- dije- Nos vemos en clases- saludé.
-¿Quién te busca?-preguntó.
- Edward- reí- él estuvo conmigo en esto de Jackson y nos unimos más.
- ¿No estarán…
- No, él es mi mejor amigo, lo quiero así- y luego de decir eso salí de la casa a una velocidad un poco exagerada y me subí al auto.
- Creo que te apresuraste mucho, notó algo extraño tu hermano- sonrió- ¿no se lo contaste?
- No, creo que todavía no es el momento- y puso en funcionamiento el auto.
- Tengo una propuesta- dijo él mientras salíamos de camino al instituto.
- ¿Cuál?
- Como no tienes pareja para el baile, y yo tampoco tengo ¿Por qué no vamos juntos?- preguntó juguetón. El baile! Este sábado.
- Me parece genial- reí- salida de amigos.
- Salida de amigos- susurró.
- ¿Qué pasa?- pregunté.
- Amigos- me miró- no me convence- sus ojos mostraban un brillo inusual.
- No entiendo- mentí.
- Que quiero que sea una cita- admitió.
- ¿Una cita? ¿Cómo amigos?-pregunté haciéndome la tonta.
- No- frunció el ceño- una cita como más que amigos.
- ¿Te referís a novios?-pregunté.
- No- contestó- acabas de cortar con un novio, no puedes tener otro- sonrió- Una cita de más que amigos y menos que novios.
- ¿Amigovios?- carcajeé.
- Exacto- dijo mientras estacionaba en el instituto.
- Me encantaría- sonreí.

Capitulo 66: “Solo hay que aceptar la realidad”

Miré a Edward a los ojos y el comenzó a acercar su rostro al mío. Sabía exactamente que iba a pasar, y por alguna razón no quería detenerlo. Pero en ese momento, en el menos esperado, un aroma exquisito lleno mis pulmones. Edward se tensó a mi lado. Me giré en dirección a ese aroma, di un paso hacia el, pero Edward me tomó del brazo.
-¿Qué es eso?-pregunté.
-Sangre humana bella- contestó. Entonces todo cambio, ya no me interesaba ese aroma, me llamaba pero no me importaba. Podría ser cualquier persona que conociera. Charlie, Tom, Ámbar.
- ¿Nos podemos ir?-pregunté, abrió los ojos como platos.
- ¿No quieres…
- No- interrumpí, y comencé a correr hacia la dirección opuesta del aroma. Llegamos a la casa de los Cullen nuevamente- ¿me llevas a casa?-pregunté.
- Si vamos- sonrió.
Nos subimos a su Volvo plateado y comenzó a conducir. Mientras nos acercábamos a mi casa, pude notar que en la puerta de la casa de mi amiga estaba ella con su novio, Jacob.
-Paremos aquí- pedí, obedeció y paró el auto. Se bajó para luego abrir la puerta de mi lado. Apenas saqué mi cuerpo del auto, miré hacia donde estaban mis amigos. Jacob estaba en posición de ataca y Ámbar estaba con una sonrisa enorme dibujada en su rostro.
- Hola- saludé.
- ¿no es que volvías el viernes?-preguntó.
- Terminamos antes- contesté sin tener la menor idea de lo que hablaba.
- ¿Compraron muchas cosas?-preguntó mientras nos acercábamos más.
- Muchísimas cosas- contesté.
- ¿Y donde están las cosas?
- Me las olvide en lo de Alice- sonreí tímidamente.
- ¿Bella?- preguntó mi amigo.
- Jacob- sonreí y me acerqué a abrazarlo. Olía terrible- ¿nuevo perfume?- pregunté- no me gusta- admití.
- No tengo perfume- bufó- ¿Qué esta pasando?- preguntó.
- Luego te contamos- contestó Edward y miró de reojo a Ámbar.
- Ah bueno me iré a hacer tareas- susurró Ámbar- adiós Jake- saludó y le dio un beso en los labios. Se veían hermosos de pareja- adiós Bells nos vemos mañana- sonrió- luego hablamos- y camino hacia la casa. Cuando escuchamos que la puerta se cerraba Jake se acercó a nosotros.
- Rompiste el tratado- acusó mi amigo.
- No- contestó Edward- fue Jackson, pero date cuenta no es como nosotros- me miró.
- Soy un fenómeno- carcajeé.
- ¿Eh?
- Soy mitad vampiro y mitad humana- contesté.
- ¿Cómo…
- Jackson la mordió pero justo llegue yo, y no le paso el veneno necesario.
- ¿Por eso huele como ustedes?- preguntó, Edward asintió.
- ¿Por eso huele mal?- pregunté a las carcajadas, él volvió a asentir.
- Te lo tomas muy bien- bufó Jacob.
- Es lo que me toco Jake, no puedo volver al pasado, no puedo hacer nada, ya soy lo que soy- contesté un tanto molesta.
- ¿Jackson donde esta?- preguntó de mal humor.
- Se fue- contesté.
- ¿Se fue?-preguntó.
- Si se fue porque se casaba- susurré, me traía dolor esas palabras, pero por mas que quiera no sentía nada por él, pareciera como si luego de transformarme en lo que soy, el pasado ya no existía- tengo sueño- admití.
- ¿Sueño?-preguntó.
- Veras- dijo Edward- tiene características de humanos, como por ejemplo, duerme, su corazón late, tiene los ojos chocolates, y tiene características vampiricas, por ejemplo, tiene velocidad, fuerza, brilla al sol, pero no tanto como nosotros, bebe sangre, pero de animal, y todavía no sabemos si envejece- comentó. Jacob abrió la boca.
- Iré a contarle a la manada- y salió corriendo. Comencé a subir la colina y Edward me acompañó. Antes de abrir la puerta lo miré.
- Gracias- agradecí.
- No hay de que- sonrió.
- ¿Nos vemos mañana?-pregunté.
- Nos vemos- me di vuelta- espera- me quede quieta- estaré por aquí por si las dudas ¿si?- preguntó.
- Gracias- contesté y entré a mi casa, donde sentí la televisión y dos corazones latiendo.
- ¿Bells?-preguntó mi padre.
- Hola, eh vuelto- sonreí mientras entraba al comedor.
- NO te esperábamos hasta el viernes- dijo mi hermano sorprendido- Estas hermosa.
- Gracias, fuimos a algunos salones de belleza- mentí.
- ¿Compraron cosas?-preguntó mi padre.
- Muchísimas, pero se las ah llevado Alice- reí- Luego hablamos me muero del cansancio.
- ¿No comes nada?-preguntó.
- Ya lo hice gracias- comencé a subir las escaleras- buenas noches.
Entre a mi habitación y me decidí por dormir, no tenia ganas de pensar nada de lo ocurrido, lo dejaría para mañana.

Capitulo 65: “Mitad-vampiro”

-Mitad- vampiro- había dicho Carlisle.
- ¿Ósea que tengo características humanas y vampiricas a la vez?- pregunté, no entendía nada, no me cabía la idea de que era lo que era y porque lo era. ¿Es que el destino siempre me hacia lo mismo? ¿Era acaso un fenómeno?
- Creemos- contestó Edward.
- ¿Cuáles son las características vampiricas que tengo ahora?-pregunté.
- Por ahora descubrimos que prefieres la sangre para alimentarte, la de animal por supuesto, que tienes fuerza sobrenatural y lo mismo con la velocidad…
- ¿Podré salir al sol?-pregunté- ¿Envejezco?
- No lo sabemos a eso- contestó Carlisle. Escuché como varias personas entraban a la planta baja.
- Hay otro como nosotros- dijo Jasper atentó.
- ¿Escuchaste lo que hablan abajo?- me llamó la atención Edward.
- Si- aseguré- ¿se refiere a mi?- pregunté.
- Si porque ahora tienes nuestro aroma- continuó Carlisle como si nadie hubiera interrumpido nuestra charla- ahora sabemos que también tienes nuestro oído- sonrió. Y apareció en la habitación que nos encontrábamos todos los integrantes de la familia que hace hasta hace un rato no estaban. Todos me miraron con los ojos como platos.
- Estas hermosa- gritó Alice.
- ¿Es uno de nosotros?- preguntó Rosalie.
- No- aseguró Edward y todos lo miraron de mala gana.
- Pero si huele como nosotros- espetó Emmett.
- Pero su corazón late- apuntó Jasper.
- Se te salio un tornillo Bella- carcajeó Emmett y Rosalie le pego en las costillas.
- ¿Entonces que es?- preguntó tranquila Esme.
- Un fenómeno- contesté.
- No eres un fenómeno- dijo Edward mientras me agarraba de la cintura. Y no se porque motivo deje que me sostenga de esa manera- Es mitad-vampiro – continuó.
- ¿Es eso posible? –preguntó Jasper.
-Lo estamos viendo- apuntó Carlisle.
- Como ven, huele como nosotros, tiene fuerza, velocidad y alta capacidad para oír… Además prefiere alimentarse de sangre- todos me miraron un tanto preocupados- pero su corazón late y bombea sangre- continuó- y tiene sus mismos ojos chocolates de siempre.
- Pero ¿como saben que prefiere sangre?- preguntó Rosalie.
- Porque le da asco cualquier comida humana, y Carlisle le trajo sangre y se la tomo como si fuera un jugo de naranja- me ruboricé y todos comenzaron a reírse.
- ¿Será por eso que no puedo ver su futuro?-preguntó Alice.
- ¿No podes ver mi futuro?-pregunté.
- Desde que le dijiste a Edward que no querías, dejé de verlo- contestó ella y se quedo con los ojos abiertos.
- No la dejaste- susurró Edward.
- Impresionante- gritó Alice.
- No entiendo- aseguré.
- Tienes ese don- dijo Jasper.
- ¿Don?- pregunté más perdida.
- Si- contestó Carlisle- No le permitiste ver a Alice tu futuro, y ella no lo vio- me quedé con la boca abierta.
- Genial- carcajeé.
- ¿Puede ser ese el motivo de que no pueda leerle los pensamientos?- preguntó Edward.
- Yo jamás me propuse que no los leas- aseguré.
- No creo, porque no va a entrar en el instituto deseando que un chico llamado Edward no le lea los pensamientos- carcajeó Emmett- ese problema es tuyo- me reí con él.
- Va a salir el sol- dijo Alice, la miré confundida- lo acabo de ver- miré a Edward con una sonrisa.
- ¿Podemos probar como me veo al sol?- le pregunté.
- Por su puesto- carcajeó. Y en ese momento un rayo de luz apareció por el ventanal. Y Edward me tomó de la mano para que saliéramos juntos de ahí. Alice abrió la ventana. ¿Querían que salgamos por la ventana? Edward me arrastró hasta la ventana.
-¿Por acá?-pregunté.
- Si- sonrió Edward y me hizo saltar junto con él. Caímos de pie como si hubiéramos saltado solo cinco centímetros. Sonreí y miré hacia arriba, donde estaban todos los Cullen mirando.
- Vamos.
- ¿A dónde vamos? A que puedo verme también.
- Vamos al prado- sonrió y otra vez me arrastro hacia el bosque. Esta vez no iba a su espalda, ni acunada en su pecho como una bebe, esta vez iba a su lado. El mantenía mi velocidad. Llegamos a ese prado que veces antes había ido con mi amigo a estudiar. Generalmente los días de sol. Nos quedamos en la sombra observando el sol. Me soltó de la mano y camino al sol. Su cuerpo brilló como un diamante. Era hermoso. Me hizo una seña para que vallase a su lado. Me moví lentamente a donde él estaba. Cuando el sol mostró mi cuerpo, me dí cuenta que no brillaba como lo hacia él. Brillaba pero no llamaba mucho la atención.
- Te ves hermosa- sonrió mientras me tomaba de nuevo de la cintura.
- Yo quería brillar más- bufé.
- ¿Para que brillar más? Ya brillas lo suficiente- rió.
- Quiero saber algo- solo él me lo podía contestar- Es verdad que Jackson me dejo porque se casaba?- él asintió con pesar.
- Yo intenté decírtelo pero no podía- contestó. Y ahí me di cuenta, todas las veces que me decía que él me haría daño, que me dejaría y yo no le creía, no le encontraba lógica.
- Si me lo intentaste decir- aseguré. Pero por una extraña razón no lo extrañaba, no lo quería a mi lado, él me haba convertido en lo que era ahora. Miré a Edward a los ojos y el comenzó a acercar su rostro al mío.

Capitulo 64: “¿Qué monstruo?”

Entonces, a la tarde del segundo día su corazón dio un estrépito pálpito y se volvió a callar. Su cuerpo comenzó a perder el calor que hasta hace unos segundos amenaba.
-Carlisle- grité. Éramos los dos únicos de la familia que se encontraba en la casa. Emmett, Rosalie y Jasper habían ido al instituto y Alice y Esme se habían ido de casa.
-¿Qué pasa?-preguntó mi padre cuando entro.
- No esta más caliente, recién palpito su corazón pero ahora…
Entonces como si un milagro cayera delante de mis ojos, comencé a escuchar su corazón. Latía cada vez más alto. Tomé su mano, ahora mucho más fría de lo que hace segundos la tenia. La sangre seguía moviéndose en cada parte de su cuerpo y ahora se oía como el corazón la bombeaba. Abrió sus ojos y lo primero que hizo fue mirarme.
-Edward- susurró, coloqué mis dedos en sus labios para que se callase.
-Todo esta bien- aseguré.


Narra Bella.

Me sentía como si hubiera dormido días, tenía una rara energía dentro de mi cuerpo como si alguien hubiera apretado un interruptor en mí. Sentí el contacto de una mano tibia tomando la mía y abrí mis ojos. Estaba Edward con su cara crispada de emoción.
-Edward- susurré, colocó sus dedos en mis labios para que no hablara.
- Todo esta bien- aseguró. No recordaba bien que estaba pasando. Intente hacer memoria. Jackson. Se había ido, me había dejado. Se casaba.
-¿Qué paso?- pregunté apenas sacó sus dedos de mis labios. Y en ese momento miré a Carlisle que me estudiaba con la mirada. Su rostro que siempre lo había visto hermoso ahora lo veía el triple. Miré cada parte de la habitación, podía ver cada detalle de ella. Desde una hoja media salida de un libro en una estantería hasta las astillas del techo de madera.
- No lo sabemos Bella… ¿Cómo te sientes?- preguntó Edward.
- Bien- contesté y volví la mirada hacia él. Si Carlisle me había sorprendido apenas ví a Edward mi corazón se aceleró de una forma incompresible.
- Seguro tienes hambre hace días que duermes- aseguró Carlisle. Y en ese momento sentí un ardor en la garganta, instantáneamente me la tomé con las manos. Los dos me miraron con los ojos como platos.
- No tengo hambre- aseguré. Con solo pensar en cualquier alimento me daba unas nauseas impresionantes.
- ¿Qué tienes?- preguntó en susurros Edward.
- Me arde la garganta, la tengo demasiado seca- contesté. Entonces él miro a su padre. Se quedaron mirándose un rato largo, sabia lo que estaban haciendo.
- Bella- me miró Edward- ¿Te apetece alguna comida?-preguntó y mi estomago se dio vuelta.
- No- dije disgustada.
- ¿te da asco pensar en eso?-preguntó Carlisle mientras se acercaba a mi.
- Sinceramente me da nauseas- aseguré- ¿Qué paso? ¿Jackson?- pregunté.
- Se fue- contestó Edward- y no sabemos que te paso, creemos que cuando te mordió…
- ¿me mordió?- grité.
- Si… creemos que te transmitió ponzoña pero no la suficiente para convertirte…
- ¿Entonces que me pasa?- pregunté. Carlisle salió corriendo de la habitación. Me levanté de un salto de la cama. Fue tan rápido que me sorprendí yo misma de lo rápido que lo hice, y lo más extraño es que no había perdido el equilibrio y ni siquiera me había mareado. Edward me miraba.
- Quiero que me hagas un favor- dijo él, yo asentí- Quiero que vallas hasta la planta baja y vuelvas lo más rápido posible- no entendía porque me lo pedía- Solo hazlo- le hice caso. Salí corriendo de la habitación. La velocidad a la que iba era impresionante, no tan rápido como iba generalmente Edward, pero superaba la velocidad a la que yo era capaz de ir. Llegué a la planta baja y subí corriendo de nuevo. Entré a la habitación, sin ni siquiera agitarme y Edward me miraba con los ojos como platos- ahora quiero que hagas otra cosa- volví a asentir- Quiero que intentes levantar la cama- levanté una ceja- quiero saber algo, confía en mi- me acerqué a la cama sin discutir y levanté de un lado. Fue tan impresionante como la corrida, pude levantarla unos cinco centímetros del suelo, pero luego la deje caer. Ya estaba un poco cansada.
- ¿Qué es todo esto?- pregunté mientras me acostaba. Simplemente no entendía nada.
- Creo que te has convertido un poco en nosotros.
- ¿Qué quieres decir?- pregunté pero en ese momento entró Carlisle con un vaso en su mano. El aroma que amenaba ese líquido era sorprendentemente exquisito. Me hizo arder la garganta de tal forma que tuve que sostenerla para hacerme creer que no se desgarraría. Carlisle se acercó a mí y me tendió el vaso.
- Si puedes, bébelo- ordenó. Ese aroma me llamaba no dude ni un segundo y me lo bebí. Sentir como ese líquido pasaba por mi garganta me hizo sentir tal placer que recuperé las energías gastadas momentos antes.
- Que rico- sonreí- ¿Qué era?- pregunté. Lo prepararía cuando llegase a casa. Carlisle y Edward me miraban con los ojos como platos.
- Bella… Eso era sangre- susurró Edward. Miré hacia dentro del vaso y todavía se veía un poco del contenido rojo. Dejé caer el vaso al suelo.
- ¿Qué me esta pasando? Soy como ustedes ¿verdad? Jackson me convirtió- susurré aterrada.
-No- negó Carlisle- No eres como nosotros porque tu corazón late y se escucha la sangre pasando por tu cuerpo, además estas llorando nosotros no podemos- en ese momento me di cuenta de las pocas lagrimas que caían por mi rostro- Parece que la poca ponzoña que entró a tu cuerpo hizo cambios en ti, por ahora solo sé que prefieres la sangre, además, realmente estas hermosa.
- Corre rápido, no como nosotros pero a una velocidad sobrenatural y tiene fuerza- acotó Edward.
- ¿Qué soy?- pregunté cada vez mas aterrada por el solo motivo de no ser ni como mi familia si no que tampoco como los Cullen. ¿En que monstruo raro me había convertido?
- Mitad-vampiro- susurró Carlisle.

Capitulo 63: “Esperanzas”

Narra Edward.

Mientras esperaba a Carlisle, unos minutos que se me hicieron más largos que mi propia vida, coloqué mi mano haciendo presión en el tajo que le había echo Jackson. Su corazón casi ni se oía, pero seguía caliente, seguía con vida. Entre los árboles pareció mi padre y se acercó a nosotros.
-Si quieres yo la sostengo y tu ve a tomar aire- dijo.
-No- contesté- yo me quedo- él asintió y me hizo sacar la mano para poner una gasa. Y le tomó el pulso.
- Es raro…
- ¿Qué pasa?-pregunté desesperado y cuando dije eso, su aroma llego hasta mis pulmones, la bestia dentro de mí quiso saltar pero no lo deje.
- Bueno, su corazón no late pero sigue caliente- me miró- Cuando llegaste…
- No la había mordido solo le abrió este tajo- interrumpí.
- Quizás le entro un poco de ponzoña- dudó.
- Y si eso paso ¿Qué le pasaría a ella?
- Como sabes necesitamos una mordida entera de ponzoña para convertirnos en lo que somos, pero jamás me puse a pensar que pasaría si no se pasa la ponzoña necesaria- la miró- deberíamos esperar, quizás se esta convirtiendo…
- No- gruñí.
- Ya es tarde para hacer algo- susurró- llevémosla a casa y la tendré vigilada- se dio vuelta- y anda pensando algo para decirles a la familia.
La familia… Quizás le podríamos decir a Alice que haga como que se fue de compras con ella, pero eso seria solo por hoy… Que se fue con Alice a pasar el resto de la semana en Port Angels. Llegamos a la casa mientras todavía pensaba en que decirle a Charlie y Tom.
-¿Qué paso?- gritó horrorizada Alice. No le di importancia y subí corriendo hacia mi habitación. Acosté a Bella en mi cama, le di un beso en la frente y bajé.
- Edward- gritó Alice- Carlisle no nos dice nada ¿Qué le paso?
- Estaban hablando con Jackson… y él le dijo que se iría, entonces él la quiso morder, pero llegué a tiempo, o eso creo, solo le alcanzó a hacer un tajo- conté rápidamente- no sabemos que le pasa, su corazón no funciona pero su cuerpo sigue caliente- susurré. Todos en la habitación me miraban asombrados, nadie entendía nada. “Que raro- decía Rosalie en su mente”, “Quizás tengamos una nueva integrante en la familia- carcajeaba Emmet”, “Si se convierte no seré el nuevo- decía Jasper en si”, “Ojala que este bien- gritaba Alice en su fuero interno”, “Pobre mi ángel- pensaba dulcemente mi madre”, “Edward- apenas escuché eso me giré, era Carlisle- ¿pensaste algo?- me preguntó”.
- Si- todos me miraron- Alice necesito tu ayuda.
- ¿Qué pasa?-preguntó ella.
- Debes escribir una nota a Charlie y Tom, diciendo que se fueron de viaje de compras a Port Angels por el resto de la semana, lo siento pero no podrás ir al instituto, porque Thomas estará ahí- conté todo mi plan lo más rápido que pude. Ella asintió y salio corriendo hacia arriba pensando en que palabras poner en la carta y yo subí a mi habitación. Bella estaba de la misma forma en la que la había dejado, su cuerpo parecía inerte, no respiraba y su corazón no latía, esa melodía que su corazón, que como ella le decía, de cristal producía, la que me hacia sonreír y me hacia sentir vivo, no estaba, no cantaba para mi, no latía. Pero su cuerpo amenaba calor, lo sentía desde donde me encontraba, verla así no me dejaba ni moverme. Hasta así se veía hermosa, se veía como un ángel, ella era un ángel. Acaricié su mejilla y me acosté a su lado- los Ángeles no mueren- me repetía una y otra vez.
La mañana siguiente todos se fueron al instituto, menos Alice, y Carlisle y Esme se fueron al hospital. Alice se quedaba por el único motivo de que Tom y sus amigas creían que estaba de viaje con Alice. “¿Puedo ir?- preguntó Alice.”
-Si- contesté para que me escuchase, ella estaba en el piso de abajo pero podría escucharme. A los segundos de decir eso entró por la puerta. Miró a Bella con una expresión de melancolía y se sentó a mi lado.
-¿Qué crees que le pasa?- me preguntó.
- No lo se- admití. “Quizás se convierta en alguien como nosotras- pensó Alice”- No lo creo- contesté- Ella sigue caliente.
- Claro…
Pasaron dos días y cada vez me ponía más impaciente. No despertaba, no se movía, su corazón no latía, no respiraba, pero sin embargo seguía caliente. Por los únicos motivos que me moví de su lado fue para cambiarme de ropa y hablar con Carlisle. La última noche había creído ver que movía una mano, pero comencé a creer que era producto de mi imaginación. Carlisle estaba tan desorbitado como yo, él no entendía que pasaba. Sabía que se estaba convirtiendo, pero no entendía porque su cuerpo estaba tan caliente. La sangre recorría su cuerpo, como si un corazón la bombeara, pero lo más extraño es que ningún corazón bombeaba nada en ella. Entonces, a la tarde del segundo día su corazón dio un estrépito pálpito y se volvió a callar.