sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 56: “Tarde en la reserva”

Llegamos a la reserva en puro silencio. Ella estaba más nerviosa de lo que parecía, eso lo sabia perfectamente. Apenas paré el motor Jacob salió sonriendo de su casa con Quil y Embry flaqueando su espalda. Apenas nos bajamos de la furgoneta Jacob gritó:
-Bells Ámbar.
-Hola Bestia- saludé con el apodo que le había puesto apenas me había enterado de que él era un licántropo. Me abrazó hasta dejarme sin aliento y luego saludó tímidamente a mi amiga con un beso en la mejilla. Quil y Embry me saludaron con un apretón de mano, como siempre lo habían echo.
- Seth nos espera en la playa- habló Quil- ¿vamos?
- Vamos amigos- rió Embry. Ámbar iba hablando animadamente con Jacob mientras intentaba ir al paso de los chicos. Bajamos hasta la orilla donde había una fogata prendida y Seth jugaba con las llamas.
- Hola- saludó cuando ya estábamos lo suficientemente cerca para establecer conversación.
-Hola saludamos- todos al unioso.
Jacob y Ámbar se sentaron apartados de nosotros en unos troncos cortados que ellos utilizaron de asiento. Embry, Quil y Seth comenzaron a hablar alrededor del fuego. Me senté en un costado apartada de todos, flexione las rodillas y las abrace. Miraba como el mar chocaba energéticamente las rocas que se encontraban perdidas en el. Parecía como que si el mar quisiera llevarse esas pesadas rocas con ellas, pero era imposible, de todos modos el agua chocaba continuamente intentando tapar con ella esas enormes rocas que se oponían a cualquier movimiento. Apenas me canse de ver esa inminente resistencia de las rocas me tumbé para mirar el cielo. Nubes grisáceas se movían acompasadas con el viento. Formaban pequeñas formas que no reconocía muy bien. Podría jurar que había visto una flor cuando la cara de Seth me tapó la vista.
-¿Te estas divirtiendo?-preguntó.
- Es entretenido- aseguré, sacó su rostro de arriba del mío y me senté para mirarlo.
- Es aburrido.
- Según como lo miras.
- Tengo cosas más divertidas para hacer.
-¿Cómo qué?-pregunté.
- Mira, tu tienes que correr y yo te tengo que atrapar- carcajeó.
- Claro censillo- reí- pero sabes perfectamente que vos corres el triple de rápido que yo, y bueno soy torpe me caigo con todo.
- Te daré distancia, vamos es divertido- insistió. Miré a Jacob y Ámbar que hablaban cada vez más cerca uno del otro y busqué a Embry y a Quil pero no los encontré.
- Esta bien- me paré y él conmigo.
- Ve hasta allí- señaló unas pequeñas ramas a unos metros de distancia- apenas pases las ramas iré por ti.
Comencé a correr pero no muy rápido. Me parecía estupido lo que estábamos haciendo pero si era divertido ¿Por qué no divertirme un rato? ¿Había una ley que no me permitía divertirme? Apenas pasé las ramas que estaban casi enterradas en la arena, comencé a correr lo más rápido posible mientras dirigía una mirada hacia atrás para ver que Seth se me acercaba a grandes zancadas, miré de nuevo para adelanté corriendo un poco más fuerte, entonces, Seth me agarro de la cintura que eso hizo que girará en torno a él y caigaramos los dos al suelo, quedando encima de él. Reímos a carcajadas por un rato largo y luego me recosté en la arena a su lado.
-Fue divertido- admití.
-Te lo dije- carcajeó. Nos quedamos en silencio, con las respiraciones agitadas, mirando el cielo. Donde las nubes grisáceas se acercaban cada vez mas a un negro, estaba oscureciendo.
- Debo admitir que es tranquilizador mirar las nubes- admitió.
- Te lo dije- repetí sus palabras- creo que es hora de irnos, se esta haciendo de noche y debo hacer tareas- dije mientras me paraba. Ámbar tenia una cara de horror mientras Jacob le hablaba medio alterado. Me acerqué a ellos con Seth a mis espaldas.
- Ámbar- ella me miro nerviosa- es hora de irnos, tenemos que hacer tareas y estudiar- ella asintió y se levantó rápidamente del tronquito donde había estado toda la tarde. Jacob se paró y le dio un beso en la mejilla, luego me dio un abrazo y agarró a su amigo para irse. Seth me saludó con un movimiento de mano mientras se alejaban a grandes zancadas. El recorrido a la furgoneta fue en puro silencio. Cuando entramos a ella y la puse en marcha Ámbar habló:
- ¿Tu lo sabes?- preguntó.
- ¿Saber que?-pregunté. Sabia de lo que me hablaba. Jacob se lo había dicho. Encajaba todo. Debería estar horrorizada.
- Lo que es Jacob- susurró.
- SI lo se- admití.
- ¿Por que no me lo contaste?-preguntó alterada.
- Porque no podía.
- ¿No te da miedo?-preguntó.
- No- reí- cuando están en ese estado son adorables- reí.
- ¿Lo viste como lobo?-preguntó casi en grito.
- Si- aseguré- no es tan malo como parece- aclaré- por eso le digo Bestia- reí- es el más grande de todos.
- Me contó también de la imprimación- susurró.
- Ah si eso.
- Estoy imprimada con él.
- Si lo se- carcajeé.
- ¿Algo que no sepas?-preguntó.
- No se.
- Jamás pensé que viniendo aquí entraría en un mundo mitológico de fantasía.
- Yo menos- aseguré, ella no lo conocía entero.

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