Estaba encerrada en la casa de Jackson. Ya me había cansado de recorrer hasta lo inrecorrible. Jackson me había dejado mucha tarea para hacer, tarea del colegio. Pero simplemente los nervios me comían lentamente pero notablemente. Cada segundo me ponía más nerviosa, en cada momento sentía que cada minuto se hacia más y más lento. Ya me había fijado todos los lugares habidos por haber donde pueda salir. Todas las puertas estaban cerradas. La única forma de salir era por la ventana del segundo piso. Una locura lo se, pero era lo único que me dejaría ir. Esperaría alrededor de una hora, pero simplemente no aguantaba más, había pasado media hora de que todos se habían ido al claro, donde en realidad no sabia donde era. No era en el que con Jackson pasábamos todos esos momentos juntos, pero sabia que era cerca de la casa de Edward. Me puse a ver la televisión, haber si encontraba algo con que distraerme pero no, no podía. Mi mente estaba en el claro con la familia Cullen y la familia Colons.
Apagué la tele y subí corriendo hacia la habitación de Jackson. Abrí la ventana y me asomé para ver la altura. Era alto, demasiado para mi gusto. Saqué las sabanas de la cama y unas sabanas que estaban en uno de los closet de la parte de abajo. Esto solo lo había visto en películas pero si tanto les funcionaba ¿Por qué a mi no? Anudé todas las sabanas y la até a una de las patas de la cama. El otro extremo lo tiré por la ventana. Me agarré fuertemente de una de las puntas y me deslicé por las sabanas, las manos me quemaban y los nudos que había echo me rozaban el cuerpo, era una sensación horrible pero llegaría, si llegaría. Apenas toqué el suelo le agradecí a mi loca mente de que no me allá matado en el intento de bajar, morir moriría pero en el claro. Miré hacia la derecha y hacia la izquierda minimamente cien veces. Mi instinto decía que para la derecha por lo que me mandé a correr hacia la derecha. Entré a un bosque y corrí intentando no llevarme nada por delante. Alice ya sabia que haría esto y le había echo prometer que no se lo dijera a nadie y que lo guardara para que Edward no lo supiera. Corrí y corrí no paraba de correr. No sabía a donde iba ni sabia donde estaba pero sentía la necesidad de seguir corriendo hacia allí. Los árboles se repetían y se diferenciaban, algunos tenían raíces mucho más gruesas, eso lo sabía porque con ellas me había tropezado varias veces. Lo único que hacia era correr, quería llegar, no sabía a donde, pero quería llegar. Mi corazón agitado como estaba me indicaba que siguiera derecho y lo hacia. Confiaba en que mi corazón valla a donde tenía que ir, al claro. Donde el amor de mi vida no me esperaba. Donde la única que sabría que estaría allí fuera Alice. Donde no me esperaban once vampiros. Donde además de ellos habría muchísimos más. Donde estaría simplemente esperándome la muerte. Comencé a desesperarme al no encontrar ningún indicios de ellos ni de los Vulturis. Al no encontrar ningún claro. Al comenzar a cansarme y no poder correr más pero debía, tenia que llegar. En ese momento escuché la voz de Jackson en mi mente “¿Qué haces acá? ¿Cómo llegaste? Volve, ya! “ me gritó enojado. Estaba cerca, ellos ya deberían haber sentido mi olor. Comencé a correr hacia delante. Hasta que en ese momento traspasé los últimos árboles. Entré a un claro. Vi muchas personas agazapadas para atacar pero dejé de correr recién cuando me sentí en el medio del lugar. Miré hacia mi derecha y allí estaban todos, Jackson me miraba con furia, Edward sorprendido, Esme, Jamie, Carlisle y James confundidos, Alice, Caroline, Jasper, Rosalie y Emmet con una sonrisa en su rostro. Todavía agitada miré hacia mi izquierda un poco atemorizada y los vi. Eran máximas treinta personas bajo unas capas negras con ojos carmesí.
lunes, 24 de agosto de 2009
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