-¿Estas segura de que estas bien?-preguntó Jacob.
- Si Jake segurísima- contesté un poco cansada de que me pregunte siempre lo mismo.
- ¿Por qué le preguntas eso tantas veces Jake?-preguntó mi amiga, que parecía tan cansada de esa pregunta como yo- ¿Es que le paso algo? ¿Estas embarazada?-preguntó.
- No- reí.
-¿Entonces?- preguntó.
- No se, me preocupa- contestó.
- ¿Por qué?- bufó- Ah ¿es de esas cosas mitológicas que mejor no me entero?- preguntó.
- Exacto- contestó su novio mientras le daba un beso en los labios.
- Pero no es justo ella es mi amiga- bufó.
- Ya te enteraras- reí- me encargaré de que así sea- me sonrió y corrió a abrazarme.
- Bella abrígate más estas muy fría- dijo mi amiga y yo me reí junto con Jacob.
- Bueno entonces ¿a que hora me pasas a buscar Jake?-preguntó mi amiga intentando cambiar de tema, ya que no entendía porque nos reíamos.
- ¿Para que?-preguntó él.
- Para el baile, mañana.
- Ah bueno a las nueve- aseguró.
- ¿A que hora iras tu?-me preguntó ámbar.
- No lo se, creo que a esa hora también- reí.
- ¿Estas segura que no quieres ir con nosotros?- preguntó ella.
- Iré con mi cita- contesté.
- ¿Tienes cita? ¿Cortaste con tu novio pero ya tienes cita?-preguntó sorprendida.
- Ella tiene millones de chicos a sus pies amor- agregó Jake.
- Iré con Edward- me sonrojé.
Luego de pasar una tarde divertida con mis amigos decidí que estaría bueno dormir un rato. Cuando llegué a casa Thomas y Charlie estaba comiendo, di la excusa de que ya había comido en lo de Ámbar y subí a mi habitación. Dormirme no me costó nada.
Me desperté con una suave y caliente mano acariciando mi mejilla. Abrí los ojos y vi a Edward.
-Hola- saludé.
- Vine a avisarte que te paso a buscar a las nueve, y que solo faltan cuatro horas para eso- rió. Abrí los ojos como platos- Si dormiste muchísimo- me beso la frente y salio por la ventana. Prepararme me costó más de lo que pensaba. El vestido azul, con pliegues de un color más claro y unas cintas que se ataban en la nuca me quedaba mejor de lo que me imaginaba. Me puse mis zapatillas negras, nadie me obligaría a no usarla, supuse que a Alice le agarraría un ataque de nervios pero ¿Qué importa? Reí sola. Me maquille delicadamente y me puse un poco de perfume. Bajé las escaleras delicadamente, aunque ahora tenia más agilidad seguía siendo la misma torpe humana, o semi humana, de siempre. Thomas estaba en el living de traje. Se veía mucho más grande de lo que era. Estaba guapísimo.
- Estas hermosa Bells- dijo mi hermano- cada día me sorprendes más- me ruborice.
- Gracias, vos también- acoté.
- Gracias.
Apareció Charlie por la puerta del living y sonrió al vernos. Tenía un aparato negro en las manos.
-Pónganse para una foto- ahí me di cuenta que era una cámara, de las viejas. Thomas me agarró de la cintura y sonreímos. El flash me segó los ojos por un momento. Entonces picaron la puerta. Charlie fue a atender.
- Ah Hola Edward, pasa- saludó. Mi corazón se acelero y no se porque motivo. Apenas entró a la habitación donde estábamos sonrió.
- Realmente cada día más hermosa- dijo Edward y me volví a sonrojar.
- ¿Vamos?- pregunté mientras caminaba lo más rápido que me daba la velocidad humana y lo más lento de mi otra velocidad.
- Adiós hija que te diviertas- saludó mi padre- cuídate… Edward cuídala.
- Si señor por supuesto.
- Adiós papá- saludé y tiré a Edward fuera de la casa. Me abrió la puerta del copiloto y luego de haber entrado se esfumo y apareció sentado a mi costado- te podrían haber visto- acusé.
- Sabia que no estaban mirado- carcajeó. La ida al instituto fue tan rápida que no tuve ni tiempo de sacar tema. Cuando llegamos pude ver a mi hermano con Annie entrando justo detrás de Jacob y Ámbar. Ella llevaba un vestido rosado hasta las rodillas, era hermoso. Bajamos del auto y caminamos lentamente hasta la puerta del gimnasio. Me tomó de la cintura antes de entrar. El lugar estaba hermoso, luces de diferentes colores giraban por el lugar, rebozaba de globos y de mesas. Toda la gente bailaba. Nos acercamos a donde estaban bailando Jake y Ámbar.
- Waw estas hermosa- gritó mi amiga.
- Ni te imaginas vos- contesté. Jacob me hizo una seña de mano y Edward me llevó hasta donde estaban Alice, Rosalie, Jasper y Emmett.
- Hermosa- dijo Alice.
- Ya lo sabias- carcajeó Jasper.
- Por supuesto.
- ¿Bailamos?-preguntó el mismo. Alice sonrió y se fueron a bailar juntos, al mismo tiempo que Rosalie y Emmett.
-¿Quieres bailar?- preguntó Edward.
- Bueno- contesté tímidamente. Nos dirigimos cerca de Alice y Jasper y de Ámbar y Jacob. Justo había una canción lenta. Coloqué mis manos en su cuello y él en mi cintura. Comenzamos a girar y a movernos al compás de la canción. Miré a Ámbar y a Jacob, se estaban besando, se veían tan tiernos.
- Bella- susurró Edward en mi oído, corrí la mirada a él. Apenas lo miré me perdí en sus ojos dorados fundidos. Comenzó a acercar su rostro al mió. Sentí su aliento rozar mi rostro y luego sus labios que se pegaban a los míos. Fue un beso que no quise detener, que supe que seria un nuevo comienzo, que seria de ahora en adelante en lo que se basaría mi vida. Sabía que cambiaria, sabía que seria distinta, sabía que la disfrutaría al máximo por el solo motivo de que ahora Edward estaba a mi lado.
sábado, 29 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario