sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 62: “Una estupidez”

Narra Jackson

Entonces hice algo que no lo pensé, ni lo predeci, algo que jamás pensé que haría. Corrí a toda velocidad donde yacía el cuerpo todavía vivo de Bella. Los latidos de su corazón se hacían cada vez más y más lejanos, ella… ella estaba muriéndose. La tomé del cuello y le corrí el cabello. Acerqué mis labios a su cuello y le rocé el cuello con mis colmillos, lo suficiente como para que se abriera una herida y pueda entrar la ponzoña, pero entonces, una roca choco contra mi cuerpo y me suspendí en el aire. Choque contra un árbol y caí al suelo. Edward estaba parado delante de mí, sus ojos amenaban furia y nada más que eso.
-¿Qué le hiciste?- preguntó furioso. Se estaba muriendo. – No se estaba muriendo, la podías llevar con Carlisle- respondió a lo que no había dicho. Miré a Bella, de su cuello salía sangre y más sangre, una parte de mi me decía que valla y acabara con ella y, la otra me decía que salga corriendo. La segunda parte de mi ganaba con la primera, me levanté.- Si vete y no vuelvas más- gruñó Edward quien ahora estaba con Bella en sus brazos y se tapaba la boca con una mano. Entonces sin más rodeos salí corriendo entre los árboles. Al lugar donde me casaría con una infeliz y al lugar que pronto se convertiría en infierno por el solo motivo de que Bella no estuviera conmigo.



Narra Edward


No estaba del todo seguro de cómo reaccionaria Bella a eso y aunque le hubiera prometido que no estaría cerca, lo haría igual. Por lo menos para escuchar los pensamientos de Jackson y saber que estaba ocurriendo. Por alguna razón incomprensible Alice no había podido ver nada, como si alguien no se lo dejara. Me quede en la copa de un árbol no tan lejos de donde estaba. Podía escuchar sus conversaciones en la mente de Jackson.
- ¿Qué pasa Jackson?-preguntó Bella.
- Bella- contestó Jackson- me voy.
- ¿A dónde?- Bella parecía preocupada.
- Lejos- contestó el idiota.
- Iré contigo- aseguró ella- no te dejaré tan rápido.
- No puedes ir conmigo- aclaró él.
- ¿Por qué Jackson? – preguntó con un atisbe de dolor.
- No puedes- claro que no podía invecil.
- Dime un razón por la que te vallas- gritó ella un tanto histérica y un sentimiento de rabia corrió por mi mente- decime que no me queres más, decime que no queres estar mas a mi lado y te entenderé- los gritos fácilmente los podía escuchar desde donde me encontraba, no necesitaba verlo todo desde la mente de Jackson.
- No puedo decirte eso si no quieres que te mienta- ¿mentir? Siempre le mentís.
- Entonces dime porque te vas- exigió ella.
- Porque…- dudó.
- Eres un cobarde por no decírmelo- espetó y por mi fuero interno me reí de eso.
- Porque me caso Bella- le contestó y ella crispó su rostro.
- ¿Casarte?-preguntó entre susurros.
- Si Bella me caso, me espera mi comprometida, me voy- contestó un tanto histérico y Bella comenzó a llorar. Entonces se calló al suelo y los pensamientos de Jackson me llenaron de rabia. Salté del árbol y corrí a donde ellos se encontraban. Jackson estaba rozando el cuello de Bella apenas entre en el sitio donde hace un rato estaban hablando. Tiré de un empujón el cuerpo de arriba del de Bella. Chocó contra un árbol cayó al suelo, el árbol y él. Me miró.
- ¿Qué le hiciste?- pregunté furioso. “Se estaba muriendo” pensó él- No se estaba muriendo, la podías llevar con Carlisle- espeté y ví como miraba a Bella. Estaba luchando con él mismo por el aroma de la sangre de Bella. No estaba respirando por lo que solo sentía deseos de ella cuando hablaba, el aroma de su sangre era como una melodía, me llamaba, pero jamás le haría daño. La tomé entre mis brazo y me tape la boca.- SI vete y no vuelvas más- gruñí entonces se esfumo entre los árboles. Comencé a correr entre los árboles. Ella debía estar bien, no había alcanzado el tiempo de que le entrara ponzoña, llegué antes de que la muerda por completo, ella debía salvarse, ella debía vivir. Corrí a toda velocidad en dirección a mi casa y paré en seco mucho antes de entrar en los radares de ella. Estaban todos en la casa, el aroma de Bella, ni siquiera quería pensarlo. Tomé el móvil y dizque el número de Carlisle.
- Hola hijo ¿pasa algo?- preguntó calmado mi padre.
- Carlisle, Bella… Necesito tu ayuda- contesté un poco histérico.
- ¿Qué paso?- preguntó un poco alterada.
- Jackson la mordió… Va no la mordió porque justo llegue yo, pero ella esta inconciente y su corazón apenas se oye- Escupí una palabra tras otra.
- ¿Dónde estas hijo?-preguntó alarmado.
- A unos 100 kilómetros de casa, cerca de un arrollo, lo escucho.
- Hay voy para allá no te muevas, quédate tranquilo- y cortó la llamada. Miré a Bella. Era tan hermosa. ¿Qué le pasaría? ¿Había llegado a tiempo? ¿Y si no?

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