sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 65: “Mitad-vampiro”

-Mitad- vampiro- había dicho Carlisle.
- ¿Ósea que tengo características humanas y vampiricas a la vez?- pregunté, no entendía nada, no me cabía la idea de que era lo que era y porque lo era. ¿Es que el destino siempre me hacia lo mismo? ¿Era acaso un fenómeno?
- Creemos- contestó Edward.
- ¿Cuáles son las características vampiricas que tengo ahora?-pregunté.
- Por ahora descubrimos que prefieres la sangre para alimentarte, la de animal por supuesto, que tienes fuerza sobrenatural y lo mismo con la velocidad…
- ¿Podré salir al sol?-pregunté- ¿Envejezco?
- No lo sabemos a eso- contestó Carlisle. Escuché como varias personas entraban a la planta baja.
- Hay otro como nosotros- dijo Jasper atentó.
- ¿Escuchaste lo que hablan abajo?- me llamó la atención Edward.
- Si- aseguré- ¿se refiere a mi?- pregunté.
- Si porque ahora tienes nuestro aroma- continuó Carlisle como si nadie hubiera interrumpido nuestra charla- ahora sabemos que también tienes nuestro oído- sonrió. Y apareció en la habitación que nos encontrábamos todos los integrantes de la familia que hace hasta hace un rato no estaban. Todos me miraron con los ojos como platos.
- Estas hermosa- gritó Alice.
- ¿Es uno de nosotros?- preguntó Rosalie.
- No- aseguró Edward y todos lo miraron de mala gana.
- Pero si huele como nosotros- espetó Emmett.
- Pero su corazón late- apuntó Jasper.
- Se te salio un tornillo Bella- carcajeó Emmett y Rosalie le pego en las costillas.
- ¿Entonces que es?- preguntó tranquila Esme.
- Un fenómeno- contesté.
- No eres un fenómeno- dijo Edward mientras me agarraba de la cintura. Y no se porque motivo deje que me sostenga de esa manera- Es mitad-vampiro – continuó.
- ¿Es eso posible? –preguntó Jasper.
-Lo estamos viendo- apuntó Carlisle.
- Como ven, huele como nosotros, tiene fuerza, velocidad y alta capacidad para oír… Además prefiere alimentarse de sangre- todos me miraron un tanto preocupados- pero su corazón late y bombea sangre- continuó- y tiene sus mismos ojos chocolates de siempre.
- Pero ¿como saben que prefiere sangre?- preguntó Rosalie.
- Porque le da asco cualquier comida humana, y Carlisle le trajo sangre y se la tomo como si fuera un jugo de naranja- me ruboricé y todos comenzaron a reírse.
- ¿Será por eso que no puedo ver su futuro?-preguntó Alice.
- ¿No podes ver mi futuro?-pregunté.
- Desde que le dijiste a Edward que no querías, dejé de verlo- contestó ella y se quedo con los ojos abiertos.
- No la dejaste- susurró Edward.
- Impresionante- gritó Alice.
- No entiendo- aseguré.
- Tienes ese don- dijo Jasper.
- ¿Don?- pregunté más perdida.
- Si- contestó Carlisle- No le permitiste ver a Alice tu futuro, y ella no lo vio- me quedé con la boca abierta.
- Genial- carcajeé.
- ¿Puede ser ese el motivo de que no pueda leerle los pensamientos?- preguntó Edward.
- Yo jamás me propuse que no los leas- aseguré.
- No creo, porque no va a entrar en el instituto deseando que un chico llamado Edward no le lea los pensamientos- carcajeó Emmett- ese problema es tuyo- me reí con él.
- Va a salir el sol- dijo Alice, la miré confundida- lo acabo de ver- miré a Edward con una sonrisa.
- ¿Podemos probar como me veo al sol?- le pregunté.
- Por su puesto- carcajeó. Y en ese momento un rayo de luz apareció por el ventanal. Y Edward me tomó de la mano para que saliéramos juntos de ahí. Alice abrió la ventana. ¿Querían que salgamos por la ventana? Edward me arrastró hasta la ventana.
-¿Por acá?-pregunté.
- Si- sonrió Edward y me hizo saltar junto con él. Caímos de pie como si hubiéramos saltado solo cinco centímetros. Sonreí y miré hacia arriba, donde estaban todos los Cullen mirando.
- Vamos.
- ¿A dónde vamos? A que puedo verme también.
- Vamos al prado- sonrió y otra vez me arrastro hacia el bosque. Esta vez no iba a su espalda, ni acunada en su pecho como una bebe, esta vez iba a su lado. El mantenía mi velocidad. Llegamos a ese prado que veces antes había ido con mi amigo a estudiar. Generalmente los días de sol. Nos quedamos en la sombra observando el sol. Me soltó de la mano y camino al sol. Su cuerpo brilló como un diamante. Era hermoso. Me hizo una seña para que vallase a su lado. Me moví lentamente a donde él estaba. Cuando el sol mostró mi cuerpo, me dí cuenta que no brillaba como lo hacia él. Brillaba pero no llamaba mucho la atención.
- Te ves hermosa- sonrió mientras me tomaba de nuevo de la cintura.
- Yo quería brillar más- bufé.
- ¿Para que brillar más? Ya brillas lo suficiente- rió.
- Quiero saber algo- solo él me lo podía contestar- Es verdad que Jackson me dejo porque se casaba?- él asintió con pesar.
- Yo intenté decírtelo pero no podía- contestó. Y ahí me di cuenta, todas las veces que me decía que él me haría daño, que me dejaría y yo no le creía, no le encontraba lógica.
- Si me lo intentaste decir- aseguré. Pero por una extraña razón no lo extrañaba, no lo quería a mi lado, él me haba convertido en lo que era ahora. Miré a Edward a los ojos y el comenzó a acercar su rostro al mío.

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