Era mi primer día en el pequeño pueblo que de ahora en adelante lo llamaría hogar. Se encuentra en la península de Olympic, al noroeste del Estado de Washington y lleva el nombre Forks, en el cual el cielo casi siempre permanece encapotado. En esta insignificante localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los Estados Unidos. Detestaba este lugar, pero era de la única forma que vería a mi madre feliz, con su nuevo esposo Phil, ellos tenían que viajar constantemente por el trabajo de él, y yo sabia el sacrificio y el dolor que le producía a mi madre dejas que se valla solo por quedarse conmigo, por lo cual decidí venir con mi padre, Charlie. Él era el jefe de policía del pueblo, por lo tanto no pasaba mucho tiempo en la casa, que para mi era mucho mejor, tengo preferencia en la soledad.
Charlie por regalo de bienvenida me había regalado un monovolumen. El vehiculo era de un rojo desvaído, con guardabarros grandes y redondos y una cabina de aspecto bulboso, era viejo, pero de mi agrado. Mi padre se lo había comprado a su viejo amigo Billy Black, que ahora por causa de un accidente estaba en sillas de ruedas, por lo tanto no podía usar la camioneta.
Esa tarde me la pasé desempacando mis cosas, no eran demasiadas por lo que no demoré lo que quería demorar, prendí el ordenador que se encontraba en mi habitación para ver si mi madre había enviado un e-mail. Pues si, lo había echo.
Bella:
Cariño. ¿Llegaste bien? ¿Tu padre como está? ¿Sigue lloviendo? ¿Qué tal la casa? ¿Desempacaste? Ya te echo de menos hija.
Phil te manda saludos. Promete que te cuidaras. Te amo.
Mamá.
De inmediato le contesté.
Mamá:
No pienses que todos los días contestaré tus e-mails porque no lo haré, este ordenador es más que lento y tengo que ponerme al día con los estudios. Si llegue perfecta. Charlie me estaba esperando y él esta genial parece que no envejece. La casa igual que siempre, tiene las mismas cosas desde cuando te fuiste, nunca retoco ni una pintura, pues todo sigue igual. Y obviamente llueve madre, ¿Qué esperabas? Y si madre ya desempaque. Yo también te extraño. Suerte en Florida y saludos a Phil.
Bella.
Luego de eso apagué el ordenador y bajé a ver que podía cocinar. Encontré unos fideos que fue lo que decidí hacer. Mientras esperaba que el agua hierva fui a la sala de estar a espiar un poco más, encontré fotos desde que era una niña pequeña hasta el año pasado, de mis días escolares, eso seria vergonzoso que alguien lo viera, luego se lo diría a Charlie. Cuando escuche su auto estacionando al frente de la casa, salí corriendo a la cocina y puse los fideos en el agua que ya estaba hirviendo.
-Bella-gritó mi padre cuando entro a la casa
-Hola Ch…Papá, estoy cocinando- le grité y sentí cuando entraba a la cocina y se sentaba en la mesa
-¿Cocinas Bells?- me preguntó
-En realidad si, sabes lo fatal que Renee es para esto, así que apenas cumplí los 10 años de la comida me encargué yo –le dije con media sonrisa- Listo ya están- los serví en dos platos diferentes, uno lo puse delante de él y otro enfrentado, y coloqué dos vasos con agua. Comimos en silencio. Cuando me levanté y saqué los utensilios de la mesa para lavarlos Charlie habló.
-¿Qué tal Forks?
-Ya sabes que pienso pero por ahora bien- contesté y me fui hacia mi habitación. Esa noche me costó dormir, al otro día comenzaría el instituto en el cual seria le centro de atención, el bicho raro, odiaba eso.
lunes, 24 de agosto de 2009
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