sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 66: “Solo hay que aceptar la realidad”

Miré a Edward a los ojos y el comenzó a acercar su rostro al mío. Sabía exactamente que iba a pasar, y por alguna razón no quería detenerlo. Pero en ese momento, en el menos esperado, un aroma exquisito lleno mis pulmones. Edward se tensó a mi lado. Me giré en dirección a ese aroma, di un paso hacia el, pero Edward me tomó del brazo.
-¿Qué es eso?-pregunté.
-Sangre humana bella- contestó. Entonces todo cambio, ya no me interesaba ese aroma, me llamaba pero no me importaba. Podría ser cualquier persona que conociera. Charlie, Tom, Ámbar.
- ¿Nos podemos ir?-pregunté, abrió los ojos como platos.
- ¿No quieres…
- No- interrumpí, y comencé a correr hacia la dirección opuesta del aroma. Llegamos a la casa de los Cullen nuevamente- ¿me llevas a casa?-pregunté.
- Si vamos- sonrió.
Nos subimos a su Volvo plateado y comenzó a conducir. Mientras nos acercábamos a mi casa, pude notar que en la puerta de la casa de mi amiga estaba ella con su novio, Jacob.
-Paremos aquí- pedí, obedeció y paró el auto. Se bajó para luego abrir la puerta de mi lado. Apenas saqué mi cuerpo del auto, miré hacia donde estaban mis amigos. Jacob estaba en posición de ataca y Ámbar estaba con una sonrisa enorme dibujada en su rostro.
- Hola- saludé.
- ¿no es que volvías el viernes?-preguntó.
- Terminamos antes- contesté sin tener la menor idea de lo que hablaba.
- ¿Compraron muchas cosas?-preguntó mientras nos acercábamos más.
- Muchísimas cosas- contesté.
- ¿Y donde están las cosas?
- Me las olvide en lo de Alice- sonreí tímidamente.
- ¿Bella?- preguntó mi amigo.
- Jacob- sonreí y me acerqué a abrazarlo. Olía terrible- ¿nuevo perfume?- pregunté- no me gusta- admití.
- No tengo perfume- bufó- ¿Qué esta pasando?- preguntó.
- Luego te contamos- contestó Edward y miró de reojo a Ámbar.
- Ah bueno me iré a hacer tareas- susurró Ámbar- adiós Jake- saludó y le dio un beso en los labios. Se veían hermosos de pareja- adiós Bells nos vemos mañana- sonrió- luego hablamos- y camino hacia la casa. Cuando escuchamos que la puerta se cerraba Jake se acercó a nosotros.
- Rompiste el tratado- acusó mi amigo.
- No- contestó Edward- fue Jackson, pero date cuenta no es como nosotros- me miró.
- Soy un fenómeno- carcajeé.
- ¿Eh?
- Soy mitad vampiro y mitad humana- contesté.
- ¿Cómo…
- Jackson la mordió pero justo llegue yo, y no le paso el veneno necesario.
- ¿Por eso huele como ustedes?- preguntó, Edward asintió.
- ¿Por eso huele mal?- pregunté a las carcajadas, él volvió a asentir.
- Te lo tomas muy bien- bufó Jacob.
- Es lo que me toco Jake, no puedo volver al pasado, no puedo hacer nada, ya soy lo que soy- contesté un tanto molesta.
- ¿Jackson donde esta?- preguntó de mal humor.
- Se fue- contesté.
- ¿Se fue?-preguntó.
- Si se fue porque se casaba- susurré, me traía dolor esas palabras, pero por mas que quiera no sentía nada por él, pareciera como si luego de transformarme en lo que soy, el pasado ya no existía- tengo sueño- admití.
- ¿Sueño?-preguntó.
- Veras- dijo Edward- tiene características de humanos, como por ejemplo, duerme, su corazón late, tiene los ojos chocolates, y tiene características vampiricas, por ejemplo, tiene velocidad, fuerza, brilla al sol, pero no tanto como nosotros, bebe sangre, pero de animal, y todavía no sabemos si envejece- comentó. Jacob abrió la boca.
- Iré a contarle a la manada- y salió corriendo. Comencé a subir la colina y Edward me acompañó. Antes de abrir la puerta lo miré.
- Gracias- agradecí.
- No hay de que- sonrió.
- ¿Nos vemos mañana?-pregunté.
- Nos vemos- me di vuelta- espera- me quede quieta- estaré por aquí por si las dudas ¿si?- preguntó.
- Gracias- contesté y entré a mi casa, donde sentí la televisión y dos corazones latiendo.
- ¿Bells?-preguntó mi padre.
- Hola, eh vuelto- sonreí mientras entraba al comedor.
- NO te esperábamos hasta el viernes- dijo mi hermano sorprendido- Estas hermosa.
- Gracias, fuimos a algunos salones de belleza- mentí.
- ¿Compraron cosas?-preguntó mi padre.
- Muchísimas, pero se las ah llevado Alice- reí- Luego hablamos me muero del cansancio.
- ¿No comes nada?-preguntó.
- Ya lo hice gracias- comencé a subir las escaleras- buenas noches.
Entre a mi habitación y me decidí por dormir, no tenia ganas de pensar nada de lo ocurrido, lo dejaría para mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario