lunes, 24 de agosto de 2009

Capitulo 11: "¿Edward o Jackson?"

Cuando llegue Charlie no estaba todavía, decidí cocinar espaguetis con salsa. Mientras cocinaba pensaba en todo lo ocurrido el día de hoy, ya de a poquito me estaba dando cuenta del peligro que corría entre mis nuevos amigos vampiros. Ellos podían perder el control cerca de mí y me podrían matar. Pero en realidad mucho no me importaba, yo estaba verdaderamente enamorada de Jackson, desde que lo había visto por primera ves, me había dado cuenta que era mi vida. ¿Y Edward? Él me volvía loca, me dejaba sin habla, y cuando estaba con él no me importaba nada. Entonces si mis sentimientos eran esos, ¿es que podría estar enamorada de los dos? ¿De dos vampiros enemigos? Esto era algo trágico, no podía creer que solo a mí me pasara. Yo sabia que con Jackson estaba por llegar a una relación, y es lo que últimamente más ansiaba. Pero de una u otra forma, amaba a Edward de una forma muy parecida, no de la misma, pero si parecida. Mi amor por Edward no llegaba a pasar para algo serio como por ejemplo una relación, cosa que no me pasaba con Jackson, yo sabia que con él si quería estar de novia. Pero ¿Qué pasaría con Edward? ¿Él me abra besado solo para probar? ¿O es que él siente algo por mí? Esas preguntas me volvían loca la cabeza. Pero me quedaré con Jackson, estoy muy segura de lo que yo siento por él, y él parece sentir lo mismo. Y no me da miedo tener una relación con un vampiro, se que se puede controlar, se que como él me quiere intentará mantenerme a salvo, y el día que no pueda dejaré que se valla, para luego volver.
Sentí como Charlie abría la puerta y entraba a la casa.
-¿Bells?- preguntó a los gritos
-Aquí padre, estoy cocinando- contesté a los gritos.
-¿Qué tal tu día?- preguntó Charlie mientras se sentaba en la mesa.
-Supongo que bien, fue un día realmente largo- contesté mientras ponía vasos, cubiertos y demás en la mesa.
-¿Mucho estudio?-preguntó
-No, solo que están dando cosas que yo ya había dado- contesté mientras ponía una cantidad de espaguetis en el plato de Charlie y otra en el mió.
-Bueno entonces es mejor para vos, así no tendrás que estudiar mucho- contestó mientras le alcanzaba el plato y me sentaba enfrentándolo.
-Si creo que si.
Toda la cena transcurrió en silencio.
-¿Ya esta?- él asintió, levante todas las cosas de la mesa.
-Bueno me voy a dormir, estoy muy cansada
-Que duermas bien Bells- dijo mi padre mientras prendía la TV.
Esa noche soñé con Jackson y con Edward. Mi cabeza estaba más confundida que mi corazón, no sabia que sentir, que pensar, como latir. Ya que cuando se acercaba Edward mi corazón saltaba como si fuera a salirse de ahí y cuando estaba con Jackson latía acompasada con su voz musical. Sabia perfectamente que la reacción de mi corazón a la presencia de Edward era mucho más fuerte que a la compañía de Jackson, pero de todas forma, mi cabeza estaba muy segura de que él elegido era Jackson.
Mi sueño fue tan raro, que hasta me perdía yo misma en el. Me encontraba con Jackson en ese hermoso lugar donde nos habíamos dado el primer beso, estábamos sentados contra una roca en el frió césped, él me tenia abrazada y yo tenia mi cabeza sobre su pecho. Era algo raro, él seguía con su dulce voz en forma de canto los latidos de mi corazón. Él como siempre estaba helado, y mi cabeza estaba apoyada donde su corazón debía latir. Pero no lo hacia, no latía. Yo estaba mirando algo, pero no sabia que, era algo que se escondía entre los árboles. De un momento al otro yo me paré y sonreí hacia los árboles, por un instante pensé que estaba loca, pero luego de entre los árboles salió Edward, y yo salí corriendo hasta encontrarme acurrucada en sus brazos. Jackson ya no estaba, y Edward me sonreía y me acariciaba el pelo. Luego de eso me desperté con la respiración agitada y con el corazón a punto de salirse de las orbitas. Hoy era Sábado, Charlie nuevamente se había ido a trabajar, y tenía la casa para mi sola. Decidí darme un baño largo y caliente, ya que sentía cada parte de mi cuerpo helada, no tanto como la piel de Jackson pero si, algo parecido. Me metí en la ducha y demoré lo más que pude, me pase el Shampoo por el pelo tres veces igual que la crema de enjuague. Cuando salí corrí hacia mi habitación y me puse lo primero que encontré, una polera color celeste, con unos pantalones negros, un pulóver negro y mis pantuflas. Sabia que no saldría el día de hoy por lo que me puse lo más cómoda posible. Bajé a hacerme el desayuno, eran aproximadamente las diez de la mañana. Me serví en un jarro cereales con yogurt y me senté en la mesa a tomarlo. Sentí que alguien tocaba la puerta. Cuando entreabrí la puerta, no pude creer lo que estaba viendo. A Jackson.
-Hola Jack, ¿Qué te trae por aquí?- pregunté
-Bella, te llame ayer a la noche pero no atendiste, y decidí venir a visitarte- sonrió
-Ay dejé mi celular en el monovolumen- sonreí tímidamente- pasa, estaba desayunando- él luego de pasar me miró de pies a cabeza y yo me morí de la vergüenza- ¿me esperas? Ya vuelvo- él asintió y se sentó en el sofá del living. Yo subí corriendo las escaleras y me cambié de ropa. Me puse unos jeans gastados, con unas zapatillas negras, y una polera negra con el mismo pulóver que tenia puesto. Me peine y bajé. Él me sonrió. Me senté a su lado.
-¿Dormiste bien?- me preguntó
-Si,-contesté- ¿y vos?
-Yo no duermo- contestó todavía sonriendo
-¿Nunca?- él negó
-¿Edward no te contó?
-Se ve que se le olvido- sonreí- me contó sobre tu don
-Ah si, bueno es algo que no me había animado a usarlo antes con vos- sonrió tímidamente
-Me asusté mucho cuando te escuché pero no te vi- admití- Edward me lo explicó todo después
-¿Me tienes miedo?-preguntó un poco preocupado
-No, no lo estoy- contesté y me acerqué para darle un beso que él contestó de buena gana. Pero cuando lo besé con más que simple pasión, él se separó de mi.
-Esto es mejor que no lo hagas, porque puedo tener control, pero no el suficiente, si te llego hacer algo no me lo perdonaría, lo juro- bajó la cabeza
-Lo siento- contesté, y le levanté la cara- seré más cuidadosa-sonreí y le di otro beso muy cortito
-Bueno tampoco para tanto, sabes que deseo tus besos- admitió y se acercó él a mi y me dio un beso que fue largo pero sin muchas ganas de ninguno de los dos, aunque yo me moría por más. Se separó de mi, va en realidad separó su boca de la mía- Mmm… esto me parece medio cursi, pero lo tengo que hacer- enarqué una ceja- ¿Quieres ser mi novia?-preguntó. Me sorprendí, pero me llene de emoción, obvio que quería. Antes de contestarle me acordé del beso con Edward.
-Jackson, si quiero estar contigo pero…
-¿Pero que?-preguntó medio nervioso
-Tengo que contarte algo antes
-Bueno dale
-Es que bueno cuando vos te fuiste ayer, Edward y yo nos besamos-bajé la cabeza- pero yo te quiero a ti, es que no se porque lo seguí al beso
-¿Él te beso a vos?-asentí- No importa vida, de todas maneras no éramos nada en ese momento, igual fue culpa de Edward-lo miré- ¿Entonces que me dices?
-Que si- sonrió y cualquier culpabilidad se fue de mí. Esa vez nos besamos con más que simple pasión.

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