lunes, 24 de agosto de 2009

Capitulo 29: "La salida"

Termine de bajar esas escaleras que se me hicieron eternas y tuve un solo fin. Llegar a Jackson. Él me sonrió y me abrió los brazos sabiendo que es lo que yo quería. Apenas sentí sus brazos rodeando mi cintura sentí que al fin estaba completa.
-Estas hermosa- susurró a mi odio. Sentí como la sangre me subía al rostro. Separó su cuerpo del mió y me miró directo a los ojos, con una mirada intensa, tan que me dejo aturdida- ¿Vamos?- sonrió y dejó al descubierto sus relucientes dientes.
-Vamos- acepté. Me tomo de la mano y nos dirigimos a la puerta.
-Gracias Alice, Jasper, Adiós nos vemos luego- saludé a todos.
-Adiós Bella- y se cerró la puerta. Jackson me llevó hasta su volvo. En ese momento me di cuenta que él estaba más que hermoso. Llevaba unos pantalones de traje negro con una camisa celeste y unos zapatos negros. Su pelo negro tirando a castaño lo tenía con ese peinado que me volvía loca. Y simplemente él olía magnifico.
-¿A dónde vamos?- me animé a preguntar después de que habíamos agarrado la ruta.
- Ya verás- sonrió.
-¿Sorpresa?- pregunté
-Sorpresa.
No andamos mucho en el auto. Pude reconocer que parábamos entre unos árboles que ya antes había visto, pero con la oscuridad me costaba ver, además todos los árboles son iguales, ¿Cómo me daría cuenta yo que son iguales? Seria algo inhumano.
-¿Puedo?- preguntó cuando ya habíamos bajado del auto.
- ¿Puedo que?- pregunté
-Alzarte, así llegaremos más rápido y no te desarreglaras- sonrió, yo asentí. Otra vez como las otras mil veces me sostuvo como un bebe y se puso a correr entre los árboles. De noche era mucho más tranquilizador. Solo se veía negrura y se sentía el viento chocando a mi rostro.
Dejó de correr y me bajó al suelo tapándome los ojos con sus frías y suaves manos.
-No quiero que veas todavía- susurró. Caminamos un poco hacia delante, o hacia el costado, en realidad no sabia hacia donde, pero caminamos.- ¿Queres ver?-preguntó
-Si- admití. Luego de mi simple respuesta sacó sus manos de mis ojos y dejó al descubierto ese maravilloso lugar que tanto conocía. “Nuestro lugar feliz”, pero estaba diferente, allí se encontraba un circulo de velas encendidas, le daban una luminosidad simplemente perfecta. En el centro del círculo se encontraba una manta con una canasta arriba y a su costado unas frazadas. Lo miré pero no pude pronunciar palabra. Señale el circulo y abrí la boca para decir algo pero no sabia que. Me tomó de la cintura y chocó su frente con la mía.
- ¡Feliz Mes!- susurró mientras acercaba sus labios a los míos- Te amo- quise contestarle yo también pero no me dio tiempo, me besó. Sentir sus gélidos labios contra los míos era una sensación que jamás me cansaría de sentir. Me pude dar cuenta que nos estábamos moviendo pero no me quería separar de él. Con una de mis manos lo abrace por el cuello y la otra la entrelacé entre sus cabellos. Él todavía tenía sus manos en mi cintura haciendo un poco de presión en ella, pues ya no sentía mis pies en la tierra. Estaba volando. Me tenía en el aire. Separó sus labios de los míos y me sonrió. En ese momento sentí que mis pies volvían a tocar el suelo. Estábamos dentro del círculo arriba de la manta. Él se sentó y espero que yo haga lo mismo, lo hice.
-¿Ya te dije que estas hermosa?- preguntó con esa sonrisa juguetona en su rostro.
-Si- admití y me sonrojé- ¿ya te dije que te amo?- pregunté intentado usar el mismo tono juguetón pero no me salió. Él comenzó a reírse.
-El día de hoy no- me dio otro beso- Bueno tenemos sándwiches caseros para comer- sonrió- los hice yo- me guiñó el ojo.
-Bueno entonces quiero probar- sonreí, esto de solo comer yo se me hacia vergonzoso pero peor seria escuchar a mi estomago quejarse rato después. Sacó de la canasta un par de sándwiches y un vaso junto a una jarra de jugo. Probé uno y fue asombroso estaba delicioso. Tomé otro más y lo comí luego bebí un poco de jugo, él me sonreía todo el tiempo. Luego de terminar guarde las cosas en la canasta y la dejé a un lado. Me recosté sobre la manta y él me sonrió. Buscó esas frazadas que estaban a nuestro costado y me envolvió en una de ellas. Me abrazó y se acostó a mi lado. Nos quedamos viendo las estrellas. ¿Las estrellas? Si justamente ese día el cielo no estaba encapotado y se veían las flamantes estrellas en el cielo. Que coincidencia ¿no?
-Te amo- susurré y giré mi cara para verlo. Él me miraba con una sonrisa de feliz cumpleaños en su rostro.
-Yo también- admitió y me dio un beso.
- Para siempre- aseguré.
-Para siempre…- y me volvió a besar pero ese fue un beso con amor, mucho amor.

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