sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 57: “ Sueños significativos”

Llegue a mi casa al mismo tiempo que Charlie.
-Hola Bells - saludó cuando bajó del auto patrulla.
-Hola - saludé. Entramos juntos a la casa y colgué las llaves justo alado de donde Charlie había colgado las de él. Mientras avanzábamos hacia la cocina se sentía el rico aroma de comida casera.
- Hola Bells- saludó Thomas sin darse vuelta.
- Hola
-Hola Thomas- saludó mi padre.
- Ah Hola Charlie ¿llegaron juntos? Que casualidad- carcajeó- Ojala les guste la pizza porque es casera- sonrió. Nos sentamos los tres en la pequeña mesa de la cocina y comenzamos a comer en silencio la rica pizza que Tom había echo. Se podría decir que era un magnifico chef, y que gracias a él la comida ya no era mi cargo. Terminamos de comer y como siempre Charlie y Tom se fueron a ver la televisión. Subí corriendo a mi habitación dispuesta a hacer la tarea de Biología. Pensar en que la dejaría para el otro día se me hacia pesado, pues seguro me darían más. Me senté en el escritorio y abrí la carpeta en donde había dibujado lo que parecía una planta. Abrí el libro en la página donde habíamos estado leyendo en la clase y comencé a buscar las respuestas. No fue tan difícil, la información estaba más que a primera vista y como no era un trabajo muy difícil de hacer, fue fácil, en especial porque solo teníamos que poner las funciones de las partes que estaban en forma de ítems en la página de libro. Apenas terminé contenta cerré todo y decidí darme un baño. Jackson no tardaría en llegar. Entré al baño y abrí el grifo de agua caliente. Me bañé rápido y lento a la vez, por un lado no quería salir de abajo del agua caliente que me hacia sentir tan bien y, por otro lado, quería salir lo más rápido posible por si llegaba mi novio. Después de que pasó veinte minutos decidí que tenía que salir. Me envolví en la toalla mientras, frente al espejo, peinaba mi enmarañado pelo. Esos rizos que se me formaban cada vez que los quería alisar ya estaban en todo mi cabello. Entré a mi habitación, donde no se veía ningún indicio de Jackson, y busqué la ropa con la cual vestirme. Me puse unos pantalones grises gastados con una remera de mangas largas en un estado viejo. Me puse a jugar con las cintas de la mochila cuando sentí que alguien tocaba mi ventana. Contenta me dirigí hasta ella y la abrí, por allí entro mi novio.
- Hola hermosa- dijo entre un beso que me había dado.
- Hola- saludé un poco ruborizada.
- ¿Cómo la pasaste hoy?-preguntó mientras me daba otro beso.
- Bien, me eh divertido mucho- carcajeé.
- Me alegro mucho- me dio otro beso.
-¿Vos que hiciste?-le pregunté mientras me separaba de él y me acostaba en la cama.
- Tareas, pasee y estuve con Edward- sonrió.
- Cada vez se llevan mejor- carcajeé.
- De alguna manera si.
- ¿Cómo?- pregunté.
- No nada- se acostó a mi lado pero a fuera de las mantas y me dio un beso en la frente- ¿Cuándo queres que te de la primera clase de baile?-preguntó.
- Oh no se.
- Vamos solo falta tres semanas- sonrió.
- Bueno entonces este fin de semana.
- Este fin de semana no puedo- dijo con un tono de tristeza.
-¿De caza?-pregunté con el mismo tono que él había usado. Él asintió.
- Pero vuelvo para el domingo a la noche- sonrió- SI queres el otro fin de semana o si no durante la semana.
- Bueno.
- Ahora mejor dormí.
- Pero no quiero dormir- bufé y él se carcajeo- ¿Por qué tu no tienes que dormir y yo si? No es justo.
- Es lo que nos toco ser Bella- aseguró- Me encantaría dormir si pudiera.
- Perdón no sabía.
- No sabias, ahora lo sabes- me interrumpió- Ahora descansa que mañana es otro largo día.
- Bueno- bufé y me di la vuelta. ÉL me abrazo y se quedo a mi lado. Sentir su helada piel entre las sabanas era un poco más tranquilizador, no se sentía tal frío pero un poco si.
- Que sueñes con los Ángeles.
- Entonces soñaré contigo, ya te lo eh dicho- susurré. Y luego de decir eso, como si fuera por arte de magia, me dormí.
Estaba en el bosque. No sabía exactamente en que parte, pero no estaba sola. Había una silueta que no sabia reconocer entre los árboles. Parecía triste.
-Lo siento, pero debo hacerlo- lamentaba aquella voz. Sentí un gran deseo de que no lo haga, de que se quede conmigo.
- No! No lo hagas por favor, quédate conmigo- supliqué a ese desconocido, que muy dentro de mi sentía que era cada vez más importante en mi vida, pero no sabia porque.
- Lo siento Bella- lamentó- debo irme, tengo cosas pendientes y tu no me dejas terminarlas- en ese momento desapareció, estaba sola en el bosque, sin nadie y sentí un gran deseo de llorar.

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