sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 59: “Discusión sin remedio”

-Lo siento Bella- susurró mi novio cuando llegamos a mi casa- pero me tengo que ir con mis padres a ver unas cosas- lo miré preocupada- volveré para el Lunes, lo prometo.
-No me tenes que prometer nada- grité.
- ¿Qué te pasa?-preguntó.
- Pasa que me canse- admití- te vas siempre y nunca me decís porque- me miró con expresión rara- Se que no te vas de caza, lo presiento, y ahora no se si creerte que te vas por problemas familiares- grité cada vez más enojada- Y tampoco entiendo porque me trataste así en tu casa- quiso hablar pero no lo deje- No me trates mal por tus problemas- me giré, abrí la puerta y se la cerré en la cara. No entendía porque me había tratado de esa forma, era injusto, no le había echo nada.
- Bells ¿Pasa algo?-preguntó mi hermano.
- No- grité todavía enojada.
- Escuché los gritos ¿Qué paso?- preguntó preocupado mi hermano.
- Nos peleamos- bufé- se va de nuevo- mi hermano me abrazo.
- Tranquilízate- susurró.
- Me voy a mi habitación- aclaré mientras me separaba de él y subía corriendo. La rabia corría cada parte de mi ser, pero al mismo tiempo me sentía muy culpable por haberle gritado de esa forma. Yo lo amaba, pero no podía esperar que me mintiera toda la vida, seria una estupidez. Me acosté vestida como estaba y me dormí echando humos.


-Déjala dormir- escuché una voz en mi habitación.
- Pero ya durmió mucho- bufó otra voz angelical.
- No importa, que duerma días, pero no la despiertes- volvío a hablar la otra voz. Abrí mis ojos para ver dos nebulosas figuras al pie de la cama.
- La despertaste- criticó la primera voz.
- Vos también- bufó. Y en ese momento pude ver bien de quienes se trataban, Alice y Edward discutían.
- Hola- saludé.
- Bella, lamento despertarte- se disculpó Edward.
- Ya era hora de que se levantara Edward- criticó su hermana.
- ¿Cuánto dormí?-pregunté.
- Veinte horas Bella- aseguró él, abrí los ojos como platos.
- Pero ya esta, ahora estas despierta- sonrió Alice.
- ¿Mi hermano?-pregunté- ¿Charlie?
- Charlie se fue de pesca con Bill y Tom se fue a una cita con Annie, por eso estamos acá- volvió a sonreír.
-¿Qué hora es?-pregunté.
- Las cinco de la tarde- contestó Edward.
- Hum- salí de la cama y me dirigí al baño. Cuando me miré al espejo se podria decir que me asuste, tenia el cabello como lo tiene un leon y mis ojos parecian cansados. Intenté pasarme el peine pero no sirvió de nada. Lo até a una coleta y me cepillé los dientes. Salí del baño a vestirme a mi habitación. Edward se carcajéo y se fue de la habitación para dejarme con Alice. Ella me alcanzó ropa, una remera azul, un jean azul gastado y las zapatillas converse de siempre. Me vestí lo más rapido que pude.
- Hermosa- dijo Alice y le sonreí. Bajamos a la cocina a donde iba a desayunar, o merendar, cualquiera de las dos. Cuando entramos a esa habitación Edward estaba preparando lo que tanto me gustaba. Me sonrió y le devolví la sonrisa. Con Alice nos sentamos en la mesa y nos quedamos en silencio hasta que me Edward me alcanzó el desayuno. Comencé a tomarlo al mismo tiempo que Alice y Edward comenzaban a preguntarme.
- Bella- llamó Alice y la miré- ¿Qué paso ayer?-preguntó.
- ¿No lo viste?-pregunté.
- No, no lo vi y Edward no le pudo leer la mente antes de irse- los miré extrañada.
- No sabemos porque- aseguró Edward- pero lo unico que leí es que estaba enojado con él mismo.
- Discutimos- aseguré.
- ¿Por qué?-preguntó Alice- ¿Por qué se iba?
- Si, además no me trato de la mejor forma- sus caras se tensaron.
- ¿Qué te hizo?-preguntó Edward con un rasgo de furia en su voz.
- Me grito- contesté como si nada- y yo le grite a él, me dijo que no me metiera en su vida y eso hice, le dije todo lo que sospechaba.
- ¿Sospechabas?-preguntó Alice.
- Si.
- ¿Qué sospechas?-preguntó Edward.
- Que él no se va de caza cuando dice que se va a eso, y no creo que ahora se valla por algun problema familiar- aclaré. Alice y Edward me miraron como si fuera una reina- ¿Qué pasa?-pregunté.
- Es que…
- Nada- la atajó su hermano.
- ¿Me ocultan algo ustedes tambien?-bufé.
- No- gritó Alice.
- Bueno- y volví a tomar el desayuno.
Despues de un rato de silencio habló Edward:
-¿Te enseñó a bailar?-preguntó.
- Hum… Más o menos.
- ¿Mas o menos?-preguntó Alice.
- Claro porque a mitad de clase surgió el problema- aclaré.
- Bueno entonces te enseñaré yo- sugirió Edward.
- Hum no creo que a Jackson le agrade eso- dije mientras llevaba otra cucharada a mi boca.
- Bueno… Si no quieres lo entenderé- sonrió torcidamente, como si supiera que ese era mi punto débil.
- ¿Qué importa que le moleste a mi novio?-pregunté entre risas.
- ¿Entonces quieres que te enseñe?-preguntó él.
- Si- sonreí.
- Entonces hoy los dejo solos- sugirió Alice.
- ¿Por qué?-pregunté.
- Ustedes van a estar en clase de baile, además me espera Jasper- sonrió y se paró para irse.
-¿Ya te vas?-pregunté.
- Acabo de ver que Jasper me va a llamar- carcajeó.
- Bueno Adiós Alice- saludé.
-Adiós Bella- saludó con un beso en la mejilla y desapareció. Nos quedamos solos.
- ¿Vamos?-preguntó cuando termine de tomar el desayuno.
- ¿Ahora?-pregunté sorprendida.
- Como quieras- sonrió torcidamente.
- Bueno vamos- carcajeé.

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