Un sonido muy insistente me despertó. ¿Es que nadie podía atender? Abrí mis ojos y me volteé, no había nadie. Bajé casi corriendo las escaleras para atender el teléfono.
-¿Hola?-pregunté mientras me fijaba si había alguien, pero la casa estaba tan desierta como limpia.
- Bella- gritó mi amiga por el otro lado del teléfono.
- Hola Ámbar.
- Uy ¿te desperté?- preguntó.
- Si.
- Bella son las cinco de la tarde ¿estuviste de fiesta ayer?-preguntó.
- Una pijamada exactamente- aclaré.
- ¿Están todas dormidas?-preguntó.
- No, estoy sola.
- ¿Ya se fueron?
- Creo que si, no veo a nadie- carcajeé.
- Solo te quería llamar para contarte que le cuentes a Thomas que mi hermana también va para Forks.
-¿A mi hermano le debería interesar?-pregunté.
- Y si baba, si fueron novios cuando él estuvo aquí- ¿era eso posible?- y cuando se fue tuvieron que cortar porque mi hermana no confía en las relaciones de larga distancia.
- Con mucho gusto se lo digo- que hermosa solución, así debería cortar con Jessica. Ese pensamiento me saco una sonrisa.
- Bueno te dejo.
- Adiós Ámbar, te adoro- saludé.
- Yo más y no se discute- y me cortó. Que buena manera para no ponernos a discutir. Dejé el teléfono en la base y fui a buscar el yogurt. Lo vertí con unos cereales en una jarra y me senté en la mesa, donde curiosamente había una nota.
Bella, ¿Has dormido bien? Bueno nos tuvimos que ir por un problema que apareció, no te preocupes por nada, son cosas que pasan, pero no tiene nada relacionado a ti, enserio no te preocupes. Tu hermano llega a eso de las seis con Jessica, compórtate bien y no digas nada de la hermana de tu amiga hasta que ella se valla, confía en mí.
Te quiero.
Alice Cullen.
Le haría caso, quizás si decía algo de Annie delante de Jessica se haría una guerra y mi hermano me mataría. Tomé el desayuno lo más lento posible mientras pensaba en lo que me había puesto Alice en la nota. ¿Problemas? ¿Qué clase de problemas seria? Nada referido a mí. Tampoco soy el centro del mundo. Me reí de ese pensamiento. Paso tan rápido el tiempo que pensé que el reloj me estaba haciendo una broma. Ya eran las seis y pronto llegaría Thomas. Mientras lavaba el jarro escuché mi furgoneta estacionándose delante de la casa.
-Bells- gritó Thomas apenas abrió la puerta.
- En la cocina- grité mientras hacia un bollo la nota de Alice.
- Hola- saludó mientras me abrazaba- ¿Pasaste un buen fin de semana?-preguntó.
- Si, pero te extrañe- admití.
- Hola- gritó Jessica.
- Hola Jessica ¿Has pasado un buen fin de semana?-pregunté.
- Por supuesto.
- No me alegro- susurré.
- ¿Qué?-preguntó con su voz chillona.
- Nada, Thomas Charlie llega dentro de dos semanas más o menos- cambié de tema.
- Que bueno, ¿lo extrañas no?- preguntó.
- ME hace falta- admití.
- Bueno Thomas ¿me llevas a casa?-preguntó su novia.
- Si vamos- se giró a verme- ya vuelvo.
- Adiós- saludé.
Mientras Thomas llevó a su novia a su casa me entretuve poniendo a lavar la ropa sucia. La que él había dejado en una bolsa y la que yo tenia en el canasto. Esa maquina vieja hacia tanto ruido que me ponía histérica.
-Llegue- gritó Thomas.
- Tengo noticias- grité.
- ¿Cómo cuales?-preguntó ya detrás de mi.
- Viene a vivir a Forks, Annie y Ámbar- grité de la emoción. Él se quedo pasmado.- Lo se- le di una palmada en el hombro- difícil para ti, pero quizás es hora de que te deshagas de Jessica, vuelve tu ex novia, que seguro querrá serlo de nuevo- él se quedo mirándome con la boca abierta mientras yo sonreía.
sábado, 29 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario