No pude detener ese beso, simplemente iba contra mis instintos. Era como una necesidad sus labios contra los míos. Sentir su aliento en mi rostro, y su cuerpo tan caliente contra el mío era algo realmente placentero. Quería separarme, quería, pero no podía. No me quería dejar llevar, pero es que no me podía separar. Tomé todas mis fuerzas e intenté separarme pero él no me lo permitió, me presionó más a él. Y nos sumergimos en un beso más que solo apasiónal.
-Bella!-gritó una voz chillona. Jessica. Me separé de un salto, quedé a un metro de distancia de Jacob- ¿Que estas haciendo?-preguntó como si se viniera el mundo abajo. Es que mi mundo se venia abajo.
-¿Qué pasa?-preguntó mi hermano entrando a la cocina. Me miró y luego a Jacob. En ese momento las lágrimas no se contuvieron en mis ojos y se desparramaron por todo mi rostro. Caí sin fuerzas al piso en llanto.
-Bella!-gritó mi hermano- ¿Qué te pasa?-preguntó- ¿Qué te hizo?- lo miré, él estaba fulminando con la mirada a Jacob quien estaba con la mirada clavada en el suelo.
- Nada, solo que- no aguanté más, me levanté y salí corriendo a mi habitación.- Déjenme sola!- grité.
Apenas abrí la puerta y prendí la luz vi una persona, perfecta, hermosa en mi cama. Edward. Me tiré a su lado y comencé a llorar con todas mis fuerzas.
-Tranquila- dijo Edward.
-Tú sabes lo que acabo de hacer, esto es imposible, mi vida simplemente me tira con palazos- admití entre llantos.
-No Bella, por favor! No me gusta verte así, Jackson no se va a enterar de esto- aseguró. Lo miré.
-¿Cómo sabes? ¿Te crees que Jessica no me va a intentar arruinar la relación con Jackson?-pregunté.
-Quizás es tiempo de terminar la relación con Jackson.
-¿Por qué lo decís Edward?-pregunté.
-No es que, nada- se tensó.
-¿Qué me ocultas? ¿Dónde esta Jackson?-pregunté.
-Se fue de caza lo sabes- habló mirando por la ventana.
-¿Seguro?-pregunté mientras me sacaba las lágrimas. No me contestó.
- Jessica no le dirá a nadie se lo prometió a tu hermano.
-¿Mi hermano sabe? Me va a matar!- ahogué un grito.
- No, después va hablar con vos, nada más-aseguró mientras me miraba- el lobito se fue y creo que tu hermano no va a dejar que venga más- sonrió y no pude evitar sonreír con él. Es que simplemente él me traía tranquilidad. Me levanté decidida a cambiarme. Quería dormir, era lo único que en ese momento quería hacer. Me acerqué al placar y saqué la ropa de dormir, una remera marfil gastada con un pantalón gris viejo. Me estaba apunto de vestir cuando me acordé de que Edward estaba en mi habitación. Sin mirarlo salí de la habitación y me encerré en el baño. Me vestí y me cepillé los dientes. Luego me até el cabello en dos trencitas y me encaminé a mi habitación. Cuando entré noté que la cama estaba abierta y que Edward estaba sentado en la silla del ordenador. Sonrió al verme entrar.
-Te queda muy bien las trencitas- sonrió. Me sonrojé y dí un paso hacia la cama, pero por algo que se interpuso en mi camino me resbalé hacia atrás. Antes de tocar el suelo Edward ya me sostenía de la cintura. Mi cara había quedado muy cerca de la de él, lo notaba.
-¿Sabias que eres muy torpe?-preguntó.
-Creo que si me lo habían contado ya- y reímos. Me agarró como un bebe y me acostó en la cama.
-Bueno me voy Bella, tranquila y que duermas bien- saludó mientras me tapaba con la sabana y me daba un beso en la frente.
-No!-grité y él me miro con los ojos abiertos como platos- Es que no quiero estar sola, quédate por favor- pedí.
- Bueno si me lo pides así no puedo negar, pero , ¿si viene Jackson?-preguntó.
- Le decís que me sentía mal, y como él estaba de caza viniste tú- sonreí.
-Esta bien, pero ya duerme- y me dio un beso en la frente. Le hice caso y cerré los ojos. Pero no me podía dormir, en solo pensar que Edward estaría mirándome y escuchando lo que hablaba dormida me volvía loca. Me senté en la cama. Se veían en la oscuridad los ojos dorados de Edward mirándome.
-¿Qué te pasa?-preguntó su voz aterciopelada.
- Solo no puedo dormir- admití y vi como se acercaba a mí. Se sentó a mi lado.
-¿Quieres que te cante?-preguntó. Asentí mientras los dos no acostábamos en la cama. Él a mi lado. Comenzó a tararear una melodía, simplemente hermosa. Me giré para verlo a la cara. Él seguía tarareando y me miraba a los ojos. Había algo que me atraía a él, algo realmente fuerte, sentía que necesitaba que nunca se váyase de mi lado y al mismo tiempo sentía que defraudaba a Jackson por pensar eso, pues con él no sentía exactamente lo mismo. En realidad cuando Jackson se iba no sufría tanto como cuando veía irse a Edward, pero a Jackson lo amaba, definitivamente, era parte de mi vida. Edward dejó de tararear. Abrí mis ojos para ver que había pasado, él no estaba.
-Me lo prometiste-susurré triste.
-Estoy aquí pero viene tu hermano- susurró desde algún rincón. Thomas abrió la puerta, cerré los ojos para hacerme la dormida. Y funcionó porque se fue rápido. Edward volvió a aparecer en mi cama en el mismo lugar donde estaba pero no comenzó a tararear si no que me quedo mirando. Esos labios me llamaban, me decían que los bese. Pero no podía, no solo porque era mi amigo, si no porque yo estaba con Jackson y no podía hacer lo que estaba haciendo. ¿Qué estaba haciendo? Engañándolo con mi mejor amigo Jacob y ahora con ¿Edward? No! Pero se ve que no era la única que quería eso, pues Edward me besó. Cuando sus labios tocaron los míos, ni me importo Jackson, pues solo estaba con Edward.
sábado, 29 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario