Narra Bella.
Había sido una mañana demasiado alborotada. Jake como siempre arruinando los momentos más inoportunos, pero por un lado, me gustó eso, me hizo volver a al realidad. Me hizo pensar en Jackson. Cuando llegamos a mi casa Alice ya estaba en ella. Miraba a Edward con una mirada acusadora mientras yo me cocinaba algo para comer. Como no había desayunado mi estomago rugía y eso me avergonzaba mucho. Me preparé un ensalada, tenia hambre pero tampoco para exagerar, cocinar para mi sola era aburrido. Alice y Edward seguían sentados en las sillas de la cocina, mirándose, Edward asentía o negaba cada tanto, sabia que estaban teniendo una conversación. Cuando terminé de hacerme la ensalada, me senté enfrentándolos y comencé a comer mientras ellos me miraban. Que inquietante. Sentí como la sangre me subía al rostro y Edward se carcajeó.
-No es muy tranquilizador comer cuando dos vampiros me miran así- aseguré.
-Tienes razón, Edward acompáñame, ya volvemos- salieron casi volando de la cocina, supuse que se habían ido a su casa. Por un lado me tranquilizo, ahora podría terminar la ensalada sin ningún atisbo de nerviosismo , pero por otro me molesto demasiado, hacia bastante tiempo que no me quedaba sola, y era algo realmente devastador, sentir que ni si quiera estaba Thomas viendo la televisión o Charlie leyendo el diario me desesperaba. Estaba sola. Terminé de comer y lavé el único plato. No sabia que hacer. Miré hacia todos los ángulos de la cocina y en un rincón de todo ese espacio vi tirado mi libro favorito. ¿Cómo había llegado ahí? Avancé hacia el rincón y agarré el libro. Estaba ya demasiado gastado, se podría decir que lo había leído más de doscientas veces. Me di la vuelta para dejarlo en la mesa y me estampé con algo duro y frió como el hielo. Edward. ¿Qué raro no? Siempre asustándome.
-Me lo habías jurado- grité enojada- me juraste que me avisarías las próxima vez- él sonrió.
-Lo siento me había olvidado.
-¿Y Alice?-pregunté.
- Ya viene, se quedo hablando con Jasper.
-Ah- es lo único que se me ocurrió contestar mientras lo esquivaba y todavía con el libro en la mano me dirigía a la mesa para dejarlo allí. Lo dejé y lo miré.
- ¿Qué te decía Alice mientras yo cocinaba?- pregunté.
- Ah ¿te diste cuenta?-preguntó.
-Si, era obvio- sonreí orgullosa.
-Bueno me preguntaba donde estábamos, no pudo ver nada.
-¿Por qué?-pregunté.
-Porque siempre y cuanto estén los lobos entre nosotros ella no puede ver nada- aseguró- nos vio salir de mi casa pero luego nada más, porque estaba Jacob con nosotros.
-Ah- volví a contestar secamente- ¿Qué era lo que pensaba Jake?-pregunté.
- Te mintió un poco nada más- sonrió.
-¿En que me mintió?-pregunté enojada.
- No estaba paseando- sonrió- estaba persiguiendo tu rastro porque se entero que no habías ido al instituto- se carcajeó, de la nada se puso serio- hablando del perro- lo miré de mala gana, que sean enemigos naturales no decía que tenían que llamarse por esos sobrenombres- le dijiste a Jackson del beso- afirmó.
-Si, es que no le puedo mentir.
- Pero lo hiciste- aseguró.
- ¿En que?-pregunté histérica.
- No le dijiste de nuestro beso- aseguró.
- No, no lo hice- confirmé.
-¿Por qué?-preguntó.
-No le quiero hacer más daño del que le hice-admití.
- Él te hará mucho más daño- susurró Edward.
-¿Qué?-pregunté haciendo como que no lo había escuchado.
- Nada- me miró buscando algún indicio de sospecha pero intenté que no encuentre nada, me giré para ir a ver la televisión. Él se sentó a mi lado, estábamos viendo tele, pero yo no le prestaba atención y creo que él tampoco. ¿Es que había dicho que me haría daño? ¿Alice habría visto algo? ¿Dónde estaba exactamente Jackson? Esas preguntas revoloteaban nerviosamente en mi mente.
-Edward- susurré y él me miró- ¿te puedo hacer una pregunta?
-Si por supuesto.
-¿Me contestarás con la verdad?-pregunté.
-Según lo que me preguntes Bella.
- ¿Dónde esta Jackson exactamente?- por su rostro paso sentimientos como inseguridad, odio, furia, tristeza y cariño.
- De caza Bella lo sabes- contestó mirándome a los ojos- ¿Dudas?
- No solo que…. Nada- volví la mirada al televisor. Estaba segura que me estaba mintiendo, y que Jackson estaba en algo raro.
sábado, 29 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario