lunes, 24 de agosto de 2009

Capitulo 8: "Solo un poco más"

Sabia que algo extraño tenia Jackson, que sea tan frío traía indicios de algo extraño. Y todavía tenía la impresión de que no había llegado hasta mi casa con la furgoneta, pero cuando había llegado a mi casa estaba, era serrano, demasiado para mi gusto. Frío, pálido, rápido y hermoso. Esas palabras resonaban en mi cabeza sin parar, sabia que tenían un significado, pero no entendía cual.
Esa noche no me podía dormir, pensaba en lo ocurrido este mismo día, pero cuando llegaba a la parte del beso recordaba su piel fría y me desorientaba. Prendí el ordenador. Quería averiguar que enfermedad o que significaba su piel tan fría y de paso vería los e-mails. Apenas termino de cargar todo abrí los e-mail, mi madre me había escrito.
Bella.
Hija mía me alegro mucho que estés bien. Llegamos a Florida, no sabes lo hermoso que es, y el sol que hace aquí. ¿Estas segura que no quieres venir? Bueno, cariño te quiero mucho.
Mamá

Le contesté lo más rápido que me permitía el ordenador.




Mamá
Me alegro que hayan llegado bien. ¿La casa que tal? Que suerte que puedan disfrutar del sol. Si mami, estoy más que segura que me quiero quedar aquí. Este Sábado te llamo. Te quiero.
Bella.

Apenas terminé abrí el buscador, me parecía estupido lo que estaba por hacer pero ya mis pensamientos me llevaban a lo sobrenatural, a lo inhumano. Puse “piel fría” peo solo encontré que las personas que vivían en lugares fríos tenían piel fría como por ejemplo los que vivían en la Artantida. La cambie a “fríos” y ahí encontré “Fríos las personas malvadas” que eso lo descarté apenas lo leí y luego “Fríos, los vampiros” ese lo pase de largo pues los vampiros no existen. Desistí, no había ninguna enfermedad con ese síntoma y lo de los vampiros ya era el extremo. Cerré todas las ventanillas y apagué el ordenador. Cuando dejó de hacer ese ruido que me volvía loca, decidí acostarme, tenía que dormir. Pero comenzó a sonar mi celular. Era Jackson. Atendí.
-Hola
- Bella- escuché su dulce voz- mañana te busco para ir al colegio- afirmó, no era una pregunta
-No se- dudé
-No se nada, a las 7:30hs estoy ahí- y escuché como se reía
-Bueno esta bien-acepté
-Bueno que duermas bien Princesa- ¿Me dijo Princesa? Sonreí para mi misma, escuchar esa palabra me lleno de ¿esperanzas? Si que me estaba volviendo rara.
-Vos también-comenzó a reírse ¿Por qué? No lo se- ¿Por qué te ríes?
-Más adelanto lo sabrás
-¿Tendré que esperar mucho?
-Supongo- se escuchó la voz de Caroline llamándolo- Bueno que sueñes con los angelitos
-Bueno entonces soñare con vos-admití, esas tres últimas palabras salieron sin aviso de mi boca y las maldije. Él río nuevamente y cortó la conversación.
Dejé el celular en la mesita que se encontraba al costado de mi cama, me tapé con las sabanas y apagué la luz. Otra vez mi celular sonaba, pero el número era desconocido.
-¿Hola?
-Bella- escuché la voz angelical de Alice- escúchame bien
-Si ¿Qué pasa?
-Mañana cree todo lo que te digan, todo- me dijo y cortó.
¿Qué? ¿Eh? ¿Me dirán algo que ella sepa? ¿Será algo imposible de creer? Mi cabeza estaba echa un lío. Decidí dormir. Mucho no costó, pues en menos de dos minutos la oscuridad me vencía.

Me desperté con el ruido del despertador. Abrí los ojos y como siempre mi habitación estaba llena de una luz grisácea, típica en esta ciudad, por el cielo nublado. Salí de la cama antes de quedarme dormida y fui directo a la ducha. Hoy me vendría a buscar Jackson para ir al colegio, no sabia porque, pero estaba nerviosa, muy nerviosa. El agua caliente hizo que esos nervios se transformaran en preocupaciones pasajeras. Cuando salí de la ducha y me envolví en la toalla, miré el espejo el pelo enmarañado de una chica que supuse que era mi reflejo, y pues si lo era. Me peine el pelo en una media coleta y me dirigí a mi habitación a vestirme. Decidí ponerme una remera mangas largas roja, con un pantalón de Jean y unas zapatillas negras que combinaban con la chaqueta. Bajé a tomar el desayuno de todos los días cuando escuché que tocaban la puerta. ¿Será Jackson? Me dirigí hacia la puerta y si, era él.
-Hola Bella-sonrió
-Hola Jack, todavía no desayune ¿Te importaría esperarme?-pregunté
-No esta bien- contestó y miro hacia adentro de la casa como para entrar
-Ah si pasa- sonreí y nos dirigimos a la cocina, él se sentó donde mi padre se sentaba.
-¿Quiere?- pregunté mostrando el yogurt y los cereales
-No gracias- sonrió. Me senté enfrentándolo y comencé a tomar el desayuno.
-¿Dormiste bien?- lo miré sorprendida por la pregunta y nuevamente mostró sus relucientes dientes en esa sonrisa que tanto me gustaba, aunque a Edward le salía mucho más dulce y atrapante.
-Si supongo- contesté- soñé con vos- ¿eh? ¿Por qué se lo había dicho? Me ruborice- y con Edward- admití y baje la vista
-Común-contestó indiferente
-¿Y vos? ¿Soñaste?- pregunté intentando cambiar de tema
-Yo no sueño- me contestó mientras levantaba mi jarra.
-¿Nunca? –pregunté
-No, nunca- afirmó
-Listo ¿Vamos?- pregunté
-Vamos- sonrió
Mientras íbamos al instituto me decidí en preguntar lo que me estaba matando de intriga.
-¿Hoy me dirás la verdad? ¿Lo que me ocultas?- él me miro sorprendido
-¿Me leíste la mente?- sonrió- No se, capaz la mitad, es que tengo miedo que te alejes de mi
-Jackson, no creo que pase- sonreí- Ah por cierto ¿Cuántos años tienes?
- 17- sonrió.

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