sábado, 29 de agosto de 2009

FIN

Capitulo 68: “El baile junto con una nueva vida”

-¿Estas segura de que estas bien?-preguntó Jacob.
- Si Jake segurísima- contesté un poco cansada de que me pregunte siempre lo mismo.
- ¿Por qué le preguntas eso tantas veces Jake?-preguntó mi amiga, que parecía tan cansada de esa pregunta como yo- ¿Es que le paso algo? ¿Estas embarazada?-preguntó.
- No- reí.
-¿Entonces?- preguntó.
- No se, me preocupa- contestó.
- ¿Por qué?- bufó- Ah ¿es de esas cosas mitológicas que mejor no me entero?- preguntó.
- Exacto- contestó su novio mientras le daba un beso en los labios.
- Pero no es justo ella es mi amiga- bufó.
- Ya te enteraras- reí- me encargaré de que así sea- me sonrió y corrió a abrazarme.
- Bella abrígate más estas muy fría- dijo mi amiga y yo me reí junto con Jacob.
- Bueno entonces ¿a que hora me pasas a buscar Jake?-preguntó mi amiga intentando cambiar de tema, ya que no entendía porque nos reíamos.
- ¿Para que?-preguntó él.
- Para el baile, mañana.
- Ah bueno a las nueve- aseguró.
- ¿A que hora iras tu?-me preguntó ámbar.
- No lo se, creo que a esa hora también- reí.
- ¿Estas segura que no quieres ir con nosotros?- preguntó ella.
- Iré con mi cita- contesté.
- ¿Tienes cita? ¿Cortaste con tu novio pero ya tienes cita?-preguntó sorprendida.
- Ella tiene millones de chicos a sus pies amor- agregó Jake.
- Iré con Edward- me sonrojé.
Luego de pasar una tarde divertida con mis amigos decidí que estaría bueno dormir un rato. Cuando llegué a casa Thomas y Charlie estaba comiendo, di la excusa de que ya había comido en lo de Ámbar y subí a mi habitación. Dormirme no me costó nada.
Me desperté con una suave y caliente mano acariciando mi mejilla. Abrí los ojos y vi a Edward.
-Hola- saludé.
- Vine a avisarte que te paso a buscar a las nueve, y que solo faltan cuatro horas para eso- rió. Abrí los ojos como platos- Si dormiste muchísimo- me beso la frente y salio por la ventana. Prepararme me costó más de lo que pensaba. El vestido azul, con pliegues de un color más claro y unas cintas que se ataban en la nuca me quedaba mejor de lo que me imaginaba. Me puse mis zapatillas negras, nadie me obligaría a no usarla, supuse que a Alice le agarraría un ataque de nervios pero ¿Qué importa? Reí sola. Me maquille delicadamente y me puse un poco de perfume. Bajé las escaleras delicadamente, aunque ahora tenia más agilidad seguía siendo la misma torpe humana, o semi humana, de siempre. Thomas estaba en el living de traje. Se veía mucho más grande de lo que era. Estaba guapísimo.
- Estas hermosa Bells- dijo mi hermano- cada día me sorprendes más- me ruborice.
- Gracias, vos también- acoté.
- Gracias.
Apareció Charlie por la puerta del living y sonrió al vernos. Tenía un aparato negro en las manos.
-Pónganse para una foto- ahí me di cuenta que era una cámara, de las viejas. Thomas me agarró de la cintura y sonreímos. El flash me segó los ojos por un momento. Entonces picaron la puerta. Charlie fue a atender.
- Ah Hola Edward, pasa- saludó. Mi corazón se acelero y no se porque motivo. Apenas entró a la habitación donde estábamos sonrió.
- Realmente cada día más hermosa- dijo Edward y me volví a sonrojar.
- ¿Vamos?- pregunté mientras caminaba lo más rápido que me daba la velocidad humana y lo más lento de mi otra velocidad.
- Adiós hija que te diviertas- saludó mi padre- cuídate… Edward cuídala.
- Si señor por supuesto.
- Adiós papá- saludé y tiré a Edward fuera de la casa. Me abrió la puerta del copiloto y luego de haber entrado se esfumo y apareció sentado a mi costado- te podrían haber visto- acusé.
- Sabia que no estaban mirado- carcajeó. La ida al instituto fue tan rápida que no tuve ni tiempo de sacar tema. Cuando llegamos pude ver a mi hermano con Annie entrando justo detrás de Jacob y Ámbar. Ella llevaba un vestido rosado hasta las rodillas, era hermoso. Bajamos del auto y caminamos lentamente hasta la puerta del gimnasio. Me tomó de la cintura antes de entrar. El lugar estaba hermoso, luces de diferentes colores giraban por el lugar, rebozaba de globos y de mesas. Toda la gente bailaba. Nos acercamos a donde estaban bailando Jake y Ámbar.
- Waw estas hermosa- gritó mi amiga.
- Ni te imaginas vos- contesté. Jacob me hizo una seña de mano y Edward me llevó hasta donde estaban Alice, Rosalie, Jasper y Emmett.
- Hermosa- dijo Alice.
- Ya lo sabias- carcajeó Jasper.
- Por supuesto.
- ¿Bailamos?-preguntó el mismo. Alice sonrió y se fueron a bailar juntos, al mismo tiempo que Rosalie y Emmett.
-¿Quieres bailar?- preguntó Edward.
- Bueno- contesté tímidamente. Nos dirigimos cerca de Alice y Jasper y de Ámbar y Jacob. Justo había una canción lenta. Coloqué mis manos en su cuello y él en mi cintura. Comenzamos a girar y a movernos al compás de la canción. Miré a Ámbar y a Jacob, se estaban besando, se veían tan tiernos.
- Bella- susurró Edward en mi oído, corrí la mirada a él. Apenas lo miré me perdí en sus ojos dorados fundidos. Comenzó a acercar su rostro al mió. Sentí su aliento rozar mi rostro y luego sus labios que se pegaban a los míos. Fue un beso que no quise detener, que supe que seria un nuevo comienzo, que seria de ahora en adelante en lo que se basaría mi vida. Sabía que cambiaria, sabía que seria distinta, sabía que la disfrutaría al máximo por el solo motivo de que ahora Edward estaba a mi lado.

Capitulo 67: “Una cita”

Me desperté con el ruido de una puerta al cerrarse. Me quede atenta a ver quien era, y escuché como entraban a un auto y se marchaban. Supuse que era Charlie. Me levanté y me di cuenta que todavía llevaba la ropa que tenia hace un par de días. Me dirigí directamente hacia el baño. Entré y me miré al espejo. Algo en mi rostro había cambiando, estaba más, más bonita. Prendí el agua mientras me sacaba la ropa. Me metí en la ducha. A los cinco minutos de estar en la ducha escuché que picaban la puerta.
-Bells no demores mucho que yo también necesito el baño- gritó mi hermano desde afuera del mismo, aunque si no hubiera gritado lo hubiera escuchado igual. ¿Le contaría a él lo que soy? Le diré que se fue Jackson. Salí de la ducha, me envolví en la toalla, y abrí la puerta, él estaba parado justo adelante con una toalla en la mano.
- Buenos días- saludé y me dirigí hacia mi habitación. Arriba de mi cama había una bolsa, la misma tenía un papel.

“Bella aquí te dejo algo de “lo que compramos” cuando estuvimos ausente. Ponte lo que quieras, pero intenta combinar por favor. Te quiere. Alice.”

Reí y saqué la ropa que había adentro. Un capri y un pantalón de Jean, una remera color azul y otra color rosada, una campera de Jean y un buzo de algodón color negro. Decidí en ponerme el capri de Jean, ya que no hacia mucho frío, o eso creía yo, la remera rosada y el buzo de algodón, con las zapatillas negras de siempre. El cabello me lo deje tal cual estaba, tenía unos pequeños bucles. Bajé pensando en desayunar, pero apenas abrí la heladera y miré el yogurt, me dio asco. Cerré la heladera y me senté en la mesa. Thomas bajó las escaleras con una sonrisa en su rostro.
-¿Ya desayunaste?-preguntó.
- No- contesté.
- ¿No vas a desayunar?-preguntó.
- No.
- Vamos desayuna o te obligo, no quiero una hermana desnutrida- rió y me alcanzó una manzana. La observé por un momento y luego le di un mordisco. Cuando paso por mi garganta fue sentir que una piedra pasaba por ella, sentía el gusto pero me daba asco. Intenté poner mi mejor cara. Él tarareaba una canción mientras se preparaba su yogurt.
-¿Por qué de tan buen humor?-pregunté.
- Ah no te conté- carcajeó- estoy de novio con Annie- sonrió.
- Felicitaciones- grité demasiado alto.
- ¿Y Jackson?-preguntó. Era ahora o nunca.
- Se fue- contesté indiferente.
- ¿Cuándo vuelve?-preguntó despreocupado.
-Nunca- contesté y me miró desorbitado- se fue porque se casa con una chica, no va a volver nunca más.
- ¿Qué?- gritó.
- Me aturdes… Estaba en algo raro como había sospechado.
- ¿Estas bien?- preguntó mientras venia a abrazarme.
- Perfecta, me di cuenta que no lo amaba como pensaba.
- Él no te merece- espetó.
- Lo se- carcajeé.
Escuché como un auto se acercaba a la puerta de casa y al rato una bocina.
-Me vinieron a buscar- dije- Nos vemos en clases- saludé.
-¿Quién te busca?-preguntó.
- Edward- reí- él estuvo conmigo en esto de Jackson y nos unimos más.
- ¿No estarán…
- No, él es mi mejor amigo, lo quiero así- y luego de decir eso salí de la casa a una velocidad un poco exagerada y me subí al auto.
- Creo que te apresuraste mucho, notó algo extraño tu hermano- sonrió- ¿no se lo contaste?
- No, creo que todavía no es el momento- y puso en funcionamiento el auto.
- Tengo una propuesta- dijo él mientras salíamos de camino al instituto.
- ¿Cuál?
- Como no tienes pareja para el baile, y yo tampoco tengo ¿Por qué no vamos juntos?- preguntó juguetón. El baile! Este sábado.
- Me parece genial- reí- salida de amigos.
- Salida de amigos- susurró.
- ¿Qué pasa?- pregunté.
- Amigos- me miró- no me convence- sus ojos mostraban un brillo inusual.
- No entiendo- mentí.
- Que quiero que sea una cita- admitió.
- ¿Una cita? ¿Cómo amigos?-pregunté haciéndome la tonta.
- No- frunció el ceño- una cita como más que amigos.
- ¿Te referís a novios?-pregunté.
- No- contestó- acabas de cortar con un novio, no puedes tener otro- sonrió- Una cita de más que amigos y menos que novios.
- ¿Amigovios?- carcajeé.
- Exacto- dijo mientras estacionaba en el instituto.
- Me encantaría- sonreí.

Capitulo 66: “Solo hay que aceptar la realidad”

Miré a Edward a los ojos y el comenzó a acercar su rostro al mío. Sabía exactamente que iba a pasar, y por alguna razón no quería detenerlo. Pero en ese momento, en el menos esperado, un aroma exquisito lleno mis pulmones. Edward se tensó a mi lado. Me giré en dirección a ese aroma, di un paso hacia el, pero Edward me tomó del brazo.
-¿Qué es eso?-pregunté.
-Sangre humana bella- contestó. Entonces todo cambio, ya no me interesaba ese aroma, me llamaba pero no me importaba. Podría ser cualquier persona que conociera. Charlie, Tom, Ámbar.
- ¿Nos podemos ir?-pregunté, abrió los ojos como platos.
- ¿No quieres…
- No- interrumpí, y comencé a correr hacia la dirección opuesta del aroma. Llegamos a la casa de los Cullen nuevamente- ¿me llevas a casa?-pregunté.
- Si vamos- sonrió.
Nos subimos a su Volvo plateado y comenzó a conducir. Mientras nos acercábamos a mi casa, pude notar que en la puerta de la casa de mi amiga estaba ella con su novio, Jacob.
-Paremos aquí- pedí, obedeció y paró el auto. Se bajó para luego abrir la puerta de mi lado. Apenas saqué mi cuerpo del auto, miré hacia donde estaban mis amigos. Jacob estaba en posición de ataca y Ámbar estaba con una sonrisa enorme dibujada en su rostro.
- Hola- saludé.
- ¿no es que volvías el viernes?-preguntó.
- Terminamos antes- contesté sin tener la menor idea de lo que hablaba.
- ¿Compraron muchas cosas?-preguntó mientras nos acercábamos más.
- Muchísimas cosas- contesté.
- ¿Y donde están las cosas?
- Me las olvide en lo de Alice- sonreí tímidamente.
- ¿Bella?- preguntó mi amigo.
- Jacob- sonreí y me acerqué a abrazarlo. Olía terrible- ¿nuevo perfume?- pregunté- no me gusta- admití.
- No tengo perfume- bufó- ¿Qué esta pasando?- preguntó.
- Luego te contamos- contestó Edward y miró de reojo a Ámbar.
- Ah bueno me iré a hacer tareas- susurró Ámbar- adiós Jake- saludó y le dio un beso en los labios. Se veían hermosos de pareja- adiós Bells nos vemos mañana- sonrió- luego hablamos- y camino hacia la casa. Cuando escuchamos que la puerta se cerraba Jake se acercó a nosotros.
- Rompiste el tratado- acusó mi amigo.
- No- contestó Edward- fue Jackson, pero date cuenta no es como nosotros- me miró.
- Soy un fenómeno- carcajeé.
- ¿Eh?
- Soy mitad vampiro y mitad humana- contesté.
- ¿Cómo…
- Jackson la mordió pero justo llegue yo, y no le paso el veneno necesario.
- ¿Por eso huele como ustedes?- preguntó, Edward asintió.
- ¿Por eso huele mal?- pregunté a las carcajadas, él volvió a asentir.
- Te lo tomas muy bien- bufó Jacob.
- Es lo que me toco Jake, no puedo volver al pasado, no puedo hacer nada, ya soy lo que soy- contesté un tanto molesta.
- ¿Jackson donde esta?- preguntó de mal humor.
- Se fue- contesté.
- ¿Se fue?-preguntó.
- Si se fue porque se casaba- susurré, me traía dolor esas palabras, pero por mas que quiera no sentía nada por él, pareciera como si luego de transformarme en lo que soy, el pasado ya no existía- tengo sueño- admití.
- ¿Sueño?-preguntó.
- Veras- dijo Edward- tiene características de humanos, como por ejemplo, duerme, su corazón late, tiene los ojos chocolates, y tiene características vampiricas, por ejemplo, tiene velocidad, fuerza, brilla al sol, pero no tanto como nosotros, bebe sangre, pero de animal, y todavía no sabemos si envejece- comentó. Jacob abrió la boca.
- Iré a contarle a la manada- y salió corriendo. Comencé a subir la colina y Edward me acompañó. Antes de abrir la puerta lo miré.
- Gracias- agradecí.
- No hay de que- sonrió.
- ¿Nos vemos mañana?-pregunté.
- Nos vemos- me di vuelta- espera- me quede quieta- estaré por aquí por si las dudas ¿si?- preguntó.
- Gracias- contesté y entré a mi casa, donde sentí la televisión y dos corazones latiendo.
- ¿Bells?-preguntó mi padre.
- Hola, eh vuelto- sonreí mientras entraba al comedor.
- NO te esperábamos hasta el viernes- dijo mi hermano sorprendido- Estas hermosa.
- Gracias, fuimos a algunos salones de belleza- mentí.
- ¿Compraron cosas?-preguntó mi padre.
- Muchísimas, pero se las ah llevado Alice- reí- Luego hablamos me muero del cansancio.
- ¿No comes nada?-preguntó.
- Ya lo hice gracias- comencé a subir las escaleras- buenas noches.
Entre a mi habitación y me decidí por dormir, no tenia ganas de pensar nada de lo ocurrido, lo dejaría para mañana.

Capitulo 65: “Mitad-vampiro”

-Mitad- vampiro- había dicho Carlisle.
- ¿Ósea que tengo características humanas y vampiricas a la vez?- pregunté, no entendía nada, no me cabía la idea de que era lo que era y porque lo era. ¿Es que el destino siempre me hacia lo mismo? ¿Era acaso un fenómeno?
- Creemos- contestó Edward.
- ¿Cuáles son las características vampiricas que tengo ahora?-pregunté.
- Por ahora descubrimos que prefieres la sangre para alimentarte, la de animal por supuesto, que tienes fuerza sobrenatural y lo mismo con la velocidad…
- ¿Podré salir al sol?-pregunté- ¿Envejezco?
- No lo sabemos a eso- contestó Carlisle. Escuché como varias personas entraban a la planta baja.
- Hay otro como nosotros- dijo Jasper atentó.
- ¿Escuchaste lo que hablan abajo?- me llamó la atención Edward.
- Si- aseguré- ¿se refiere a mi?- pregunté.
- Si porque ahora tienes nuestro aroma- continuó Carlisle como si nadie hubiera interrumpido nuestra charla- ahora sabemos que también tienes nuestro oído- sonrió. Y apareció en la habitación que nos encontrábamos todos los integrantes de la familia que hace hasta hace un rato no estaban. Todos me miraron con los ojos como platos.
- Estas hermosa- gritó Alice.
- ¿Es uno de nosotros?- preguntó Rosalie.
- No- aseguró Edward y todos lo miraron de mala gana.
- Pero si huele como nosotros- espetó Emmett.
- Pero su corazón late- apuntó Jasper.
- Se te salio un tornillo Bella- carcajeó Emmett y Rosalie le pego en las costillas.
- ¿Entonces que es?- preguntó tranquila Esme.
- Un fenómeno- contesté.
- No eres un fenómeno- dijo Edward mientras me agarraba de la cintura. Y no se porque motivo deje que me sostenga de esa manera- Es mitad-vampiro – continuó.
- ¿Es eso posible? –preguntó Jasper.
-Lo estamos viendo- apuntó Carlisle.
- Como ven, huele como nosotros, tiene fuerza, velocidad y alta capacidad para oír… Además prefiere alimentarse de sangre- todos me miraron un tanto preocupados- pero su corazón late y bombea sangre- continuó- y tiene sus mismos ojos chocolates de siempre.
- Pero ¿como saben que prefiere sangre?- preguntó Rosalie.
- Porque le da asco cualquier comida humana, y Carlisle le trajo sangre y se la tomo como si fuera un jugo de naranja- me ruboricé y todos comenzaron a reírse.
- ¿Será por eso que no puedo ver su futuro?-preguntó Alice.
- ¿No podes ver mi futuro?-pregunté.
- Desde que le dijiste a Edward que no querías, dejé de verlo- contestó ella y se quedo con los ojos abiertos.
- No la dejaste- susurró Edward.
- Impresionante- gritó Alice.
- No entiendo- aseguré.
- Tienes ese don- dijo Jasper.
- ¿Don?- pregunté más perdida.
- Si- contestó Carlisle- No le permitiste ver a Alice tu futuro, y ella no lo vio- me quedé con la boca abierta.
- Genial- carcajeé.
- ¿Puede ser ese el motivo de que no pueda leerle los pensamientos?- preguntó Edward.
- Yo jamás me propuse que no los leas- aseguré.
- No creo, porque no va a entrar en el instituto deseando que un chico llamado Edward no le lea los pensamientos- carcajeó Emmett- ese problema es tuyo- me reí con él.
- Va a salir el sol- dijo Alice, la miré confundida- lo acabo de ver- miré a Edward con una sonrisa.
- ¿Podemos probar como me veo al sol?- le pregunté.
- Por su puesto- carcajeó. Y en ese momento un rayo de luz apareció por el ventanal. Y Edward me tomó de la mano para que saliéramos juntos de ahí. Alice abrió la ventana. ¿Querían que salgamos por la ventana? Edward me arrastró hasta la ventana.
-¿Por acá?-pregunté.
- Si- sonrió Edward y me hizo saltar junto con él. Caímos de pie como si hubiéramos saltado solo cinco centímetros. Sonreí y miré hacia arriba, donde estaban todos los Cullen mirando.
- Vamos.
- ¿A dónde vamos? A que puedo verme también.
- Vamos al prado- sonrió y otra vez me arrastro hacia el bosque. Esta vez no iba a su espalda, ni acunada en su pecho como una bebe, esta vez iba a su lado. El mantenía mi velocidad. Llegamos a ese prado que veces antes había ido con mi amigo a estudiar. Generalmente los días de sol. Nos quedamos en la sombra observando el sol. Me soltó de la mano y camino al sol. Su cuerpo brilló como un diamante. Era hermoso. Me hizo una seña para que vallase a su lado. Me moví lentamente a donde él estaba. Cuando el sol mostró mi cuerpo, me dí cuenta que no brillaba como lo hacia él. Brillaba pero no llamaba mucho la atención.
- Te ves hermosa- sonrió mientras me tomaba de nuevo de la cintura.
- Yo quería brillar más- bufé.
- ¿Para que brillar más? Ya brillas lo suficiente- rió.
- Quiero saber algo- solo él me lo podía contestar- Es verdad que Jackson me dejo porque se casaba?- él asintió con pesar.
- Yo intenté decírtelo pero no podía- contestó. Y ahí me di cuenta, todas las veces que me decía que él me haría daño, que me dejaría y yo no le creía, no le encontraba lógica.
- Si me lo intentaste decir- aseguré. Pero por una extraña razón no lo extrañaba, no lo quería a mi lado, él me haba convertido en lo que era ahora. Miré a Edward a los ojos y el comenzó a acercar su rostro al mío.

Capitulo 64: “¿Qué monstruo?”

Entonces, a la tarde del segundo día su corazón dio un estrépito pálpito y se volvió a callar. Su cuerpo comenzó a perder el calor que hasta hace unos segundos amenaba.
-Carlisle- grité. Éramos los dos únicos de la familia que se encontraba en la casa. Emmett, Rosalie y Jasper habían ido al instituto y Alice y Esme se habían ido de casa.
-¿Qué pasa?-preguntó mi padre cuando entro.
- No esta más caliente, recién palpito su corazón pero ahora…
Entonces como si un milagro cayera delante de mis ojos, comencé a escuchar su corazón. Latía cada vez más alto. Tomé su mano, ahora mucho más fría de lo que hace segundos la tenia. La sangre seguía moviéndose en cada parte de su cuerpo y ahora se oía como el corazón la bombeaba. Abrió sus ojos y lo primero que hizo fue mirarme.
-Edward- susurró, coloqué mis dedos en sus labios para que se callase.
-Todo esta bien- aseguré.


Narra Bella.

Me sentía como si hubiera dormido días, tenía una rara energía dentro de mi cuerpo como si alguien hubiera apretado un interruptor en mí. Sentí el contacto de una mano tibia tomando la mía y abrí mis ojos. Estaba Edward con su cara crispada de emoción.
-Edward- susurré, colocó sus dedos en mis labios para que no hablara.
- Todo esta bien- aseguró. No recordaba bien que estaba pasando. Intente hacer memoria. Jackson. Se había ido, me había dejado. Se casaba.
-¿Qué paso?- pregunté apenas sacó sus dedos de mis labios. Y en ese momento miré a Carlisle que me estudiaba con la mirada. Su rostro que siempre lo había visto hermoso ahora lo veía el triple. Miré cada parte de la habitación, podía ver cada detalle de ella. Desde una hoja media salida de un libro en una estantería hasta las astillas del techo de madera.
- No lo sabemos Bella… ¿Cómo te sientes?- preguntó Edward.
- Bien- contesté y volví la mirada hacia él. Si Carlisle me había sorprendido apenas ví a Edward mi corazón se aceleró de una forma incompresible.
- Seguro tienes hambre hace días que duermes- aseguró Carlisle. Y en ese momento sentí un ardor en la garganta, instantáneamente me la tomé con las manos. Los dos me miraron con los ojos como platos.
- No tengo hambre- aseguré. Con solo pensar en cualquier alimento me daba unas nauseas impresionantes.
- ¿Qué tienes?- preguntó en susurros Edward.
- Me arde la garganta, la tengo demasiado seca- contesté. Entonces él miro a su padre. Se quedaron mirándose un rato largo, sabia lo que estaban haciendo.
- Bella- me miró Edward- ¿Te apetece alguna comida?-preguntó y mi estomago se dio vuelta.
- No- dije disgustada.
- ¿te da asco pensar en eso?-preguntó Carlisle mientras se acercaba a mi.
- Sinceramente me da nauseas- aseguré- ¿Qué paso? ¿Jackson?- pregunté.
- Se fue- contestó Edward- y no sabemos que te paso, creemos que cuando te mordió…
- ¿me mordió?- grité.
- Si… creemos que te transmitió ponzoña pero no la suficiente para convertirte…
- ¿Entonces que me pasa?- pregunté. Carlisle salió corriendo de la habitación. Me levanté de un salto de la cama. Fue tan rápido que me sorprendí yo misma de lo rápido que lo hice, y lo más extraño es que no había perdido el equilibrio y ni siquiera me había mareado. Edward me miraba.
- Quiero que me hagas un favor- dijo él, yo asentí- Quiero que vallas hasta la planta baja y vuelvas lo más rápido posible- no entendía porque me lo pedía- Solo hazlo- le hice caso. Salí corriendo de la habitación. La velocidad a la que iba era impresionante, no tan rápido como iba generalmente Edward, pero superaba la velocidad a la que yo era capaz de ir. Llegué a la planta baja y subí corriendo de nuevo. Entré a la habitación, sin ni siquiera agitarme y Edward me miraba con los ojos como platos- ahora quiero que hagas otra cosa- volví a asentir- Quiero que intentes levantar la cama- levanté una ceja- quiero saber algo, confía en mi- me acerqué a la cama sin discutir y levanté de un lado. Fue tan impresionante como la corrida, pude levantarla unos cinco centímetros del suelo, pero luego la deje caer. Ya estaba un poco cansada.
- ¿Qué es todo esto?- pregunté mientras me acostaba. Simplemente no entendía nada.
- Creo que te has convertido un poco en nosotros.
- ¿Qué quieres decir?- pregunté pero en ese momento entró Carlisle con un vaso en su mano. El aroma que amenaba ese líquido era sorprendentemente exquisito. Me hizo arder la garganta de tal forma que tuve que sostenerla para hacerme creer que no se desgarraría. Carlisle se acercó a mí y me tendió el vaso.
- Si puedes, bébelo- ordenó. Ese aroma me llamaba no dude ni un segundo y me lo bebí. Sentir como ese líquido pasaba por mi garganta me hizo sentir tal placer que recuperé las energías gastadas momentos antes.
- Que rico- sonreí- ¿Qué era?- pregunté. Lo prepararía cuando llegase a casa. Carlisle y Edward me miraban con los ojos como platos.
- Bella… Eso era sangre- susurró Edward. Miré hacia dentro del vaso y todavía se veía un poco del contenido rojo. Dejé caer el vaso al suelo.
- ¿Qué me esta pasando? Soy como ustedes ¿verdad? Jackson me convirtió- susurré aterrada.
-No- negó Carlisle- No eres como nosotros porque tu corazón late y se escucha la sangre pasando por tu cuerpo, además estas llorando nosotros no podemos- en ese momento me di cuenta de las pocas lagrimas que caían por mi rostro- Parece que la poca ponzoña que entró a tu cuerpo hizo cambios en ti, por ahora solo sé que prefieres la sangre, además, realmente estas hermosa.
- Corre rápido, no como nosotros pero a una velocidad sobrenatural y tiene fuerza- acotó Edward.
- ¿Qué soy?- pregunté cada vez mas aterrada por el solo motivo de no ser ni como mi familia si no que tampoco como los Cullen. ¿En que monstruo raro me había convertido?
- Mitad-vampiro- susurró Carlisle.

Capitulo 63: “Esperanzas”

Narra Edward.

Mientras esperaba a Carlisle, unos minutos que se me hicieron más largos que mi propia vida, coloqué mi mano haciendo presión en el tajo que le había echo Jackson. Su corazón casi ni se oía, pero seguía caliente, seguía con vida. Entre los árboles pareció mi padre y se acercó a nosotros.
-Si quieres yo la sostengo y tu ve a tomar aire- dijo.
-No- contesté- yo me quedo- él asintió y me hizo sacar la mano para poner una gasa. Y le tomó el pulso.
- Es raro…
- ¿Qué pasa?-pregunté desesperado y cuando dije eso, su aroma llego hasta mis pulmones, la bestia dentro de mí quiso saltar pero no lo deje.
- Bueno, su corazón no late pero sigue caliente- me miró- Cuando llegaste…
- No la había mordido solo le abrió este tajo- interrumpí.
- Quizás le entro un poco de ponzoña- dudó.
- Y si eso paso ¿Qué le pasaría a ella?
- Como sabes necesitamos una mordida entera de ponzoña para convertirnos en lo que somos, pero jamás me puse a pensar que pasaría si no se pasa la ponzoña necesaria- la miró- deberíamos esperar, quizás se esta convirtiendo…
- No- gruñí.
- Ya es tarde para hacer algo- susurró- llevémosla a casa y la tendré vigilada- se dio vuelta- y anda pensando algo para decirles a la familia.
La familia… Quizás le podríamos decir a Alice que haga como que se fue de compras con ella, pero eso seria solo por hoy… Que se fue con Alice a pasar el resto de la semana en Port Angels. Llegamos a la casa mientras todavía pensaba en que decirle a Charlie y Tom.
-¿Qué paso?- gritó horrorizada Alice. No le di importancia y subí corriendo hacia mi habitación. Acosté a Bella en mi cama, le di un beso en la frente y bajé.
- Edward- gritó Alice- Carlisle no nos dice nada ¿Qué le paso?
- Estaban hablando con Jackson… y él le dijo que se iría, entonces él la quiso morder, pero llegué a tiempo, o eso creo, solo le alcanzó a hacer un tajo- conté rápidamente- no sabemos que le pasa, su corazón no funciona pero su cuerpo sigue caliente- susurré. Todos en la habitación me miraban asombrados, nadie entendía nada. “Que raro- decía Rosalie en su mente”, “Quizás tengamos una nueva integrante en la familia- carcajeaba Emmet”, “Si se convierte no seré el nuevo- decía Jasper en si”, “Ojala que este bien- gritaba Alice en su fuero interno”, “Pobre mi ángel- pensaba dulcemente mi madre”, “Edward- apenas escuché eso me giré, era Carlisle- ¿pensaste algo?- me preguntó”.
- Si- todos me miraron- Alice necesito tu ayuda.
- ¿Qué pasa?-preguntó ella.
- Debes escribir una nota a Charlie y Tom, diciendo que se fueron de viaje de compras a Port Angels por el resto de la semana, lo siento pero no podrás ir al instituto, porque Thomas estará ahí- conté todo mi plan lo más rápido que pude. Ella asintió y salio corriendo hacia arriba pensando en que palabras poner en la carta y yo subí a mi habitación. Bella estaba de la misma forma en la que la había dejado, su cuerpo parecía inerte, no respiraba y su corazón no latía, esa melodía que su corazón, que como ella le decía, de cristal producía, la que me hacia sonreír y me hacia sentir vivo, no estaba, no cantaba para mi, no latía. Pero su cuerpo amenaba calor, lo sentía desde donde me encontraba, verla así no me dejaba ni moverme. Hasta así se veía hermosa, se veía como un ángel, ella era un ángel. Acaricié su mejilla y me acosté a su lado- los Ángeles no mueren- me repetía una y otra vez.
La mañana siguiente todos se fueron al instituto, menos Alice, y Carlisle y Esme se fueron al hospital. Alice se quedaba por el único motivo de que Tom y sus amigas creían que estaba de viaje con Alice. “¿Puedo ir?- preguntó Alice.”
-Si- contesté para que me escuchase, ella estaba en el piso de abajo pero podría escucharme. A los segundos de decir eso entró por la puerta. Miró a Bella con una expresión de melancolía y se sentó a mi lado.
-¿Qué crees que le pasa?- me preguntó.
- No lo se- admití. “Quizás se convierta en alguien como nosotras- pensó Alice”- No lo creo- contesté- Ella sigue caliente.
- Claro…
Pasaron dos días y cada vez me ponía más impaciente. No despertaba, no se movía, su corazón no latía, no respiraba, pero sin embargo seguía caliente. Por los únicos motivos que me moví de su lado fue para cambiarme de ropa y hablar con Carlisle. La última noche había creído ver que movía una mano, pero comencé a creer que era producto de mi imaginación. Carlisle estaba tan desorbitado como yo, él no entendía que pasaba. Sabía que se estaba convirtiendo, pero no entendía porque su cuerpo estaba tan caliente. La sangre recorría su cuerpo, como si un corazón la bombeara, pero lo más extraño es que ningún corazón bombeaba nada en ella. Entonces, a la tarde del segundo día su corazón dio un estrépito pálpito y se volvió a callar.

Capitulo 62: “Una estupidez”

Narra Jackson

Entonces hice algo que no lo pensé, ni lo predeci, algo que jamás pensé que haría. Corrí a toda velocidad donde yacía el cuerpo todavía vivo de Bella. Los latidos de su corazón se hacían cada vez más y más lejanos, ella… ella estaba muriéndose. La tomé del cuello y le corrí el cabello. Acerqué mis labios a su cuello y le rocé el cuello con mis colmillos, lo suficiente como para que se abriera una herida y pueda entrar la ponzoña, pero entonces, una roca choco contra mi cuerpo y me suspendí en el aire. Choque contra un árbol y caí al suelo. Edward estaba parado delante de mí, sus ojos amenaban furia y nada más que eso.
-¿Qué le hiciste?- preguntó furioso. Se estaba muriendo. – No se estaba muriendo, la podías llevar con Carlisle- respondió a lo que no había dicho. Miré a Bella, de su cuello salía sangre y más sangre, una parte de mi me decía que valla y acabara con ella y, la otra me decía que salga corriendo. La segunda parte de mi ganaba con la primera, me levanté.- Si vete y no vuelvas más- gruñó Edward quien ahora estaba con Bella en sus brazos y se tapaba la boca con una mano. Entonces sin más rodeos salí corriendo entre los árboles. Al lugar donde me casaría con una infeliz y al lugar que pronto se convertiría en infierno por el solo motivo de que Bella no estuviera conmigo.



Narra Edward


No estaba del todo seguro de cómo reaccionaria Bella a eso y aunque le hubiera prometido que no estaría cerca, lo haría igual. Por lo menos para escuchar los pensamientos de Jackson y saber que estaba ocurriendo. Por alguna razón incomprensible Alice no había podido ver nada, como si alguien no se lo dejara. Me quede en la copa de un árbol no tan lejos de donde estaba. Podía escuchar sus conversaciones en la mente de Jackson.
- ¿Qué pasa Jackson?-preguntó Bella.
- Bella- contestó Jackson- me voy.
- ¿A dónde?- Bella parecía preocupada.
- Lejos- contestó el idiota.
- Iré contigo- aseguró ella- no te dejaré tan rápido.
- No puedes ir conmigo- aclaró él.
- ¿Por qué Jackson? – preguntó con un atisbe de dolor.
- No puedes- claro que no podía invecil.
- Dime un razón por la que te vallas- gritó ella un tanto histérica y un sentimiento de rabia corrió por mi mente- decime que no me queres más, decime que no queres estar mas a mi lado y te entenderé- los gritos fácilmente los podía escuchar desde donde me encontraba, no necesitaba verlo todo desde la mente de Jackson.
- No puedo decirte eso si no quieres que te mienta- ¿mentir? Siempre le mentís.
- Entonces dime porque te vas- exigió ella.
- Porque…- dudó.
- Eres un cobarde por no decírmelo- espetó y por mi fuero interno me reí de eso.
- Porque me caso Bella- le contestó y ella crispó su rostro.
- ¿Casarte?-preguntó entre susurros.
- Si Bella me caso, me espera mi comprometida, me voy- contestó un tanto histérico y Bella comenzó a llorar. Entonces se calló al suelo y los pensamientos de Jackson me llenaron de rabia. Salté del árbol y corrí a donde ellos se encontraban. Jackson estaba rozando el cuello de Bella apenas entre en el sitio donde hace un rato estaban hablando. Tiré de un empujón el cuerpo de arriba del de Bella. Chocó contra un árbol cayó al suelo, el árbol y él. Me miró.
- ¿Qué le hiciste?- pregunté furioso. “Se estaba muriendo” pensó él- No se estaba muriendo, la podías llevar con Carlisle- espeté y ví como miraba a Bella. Estaba luchando con él mismo por el aroma de la sangre de Bella. No estaba respirando por lo que solo sentía deseos de ella cuando hablaba, el aroma de su sangre era como una melodía, me llamaba, pero jamás le haría daño. La tomé entre mis brazo y me tape la boca.- SI vete y no vuelvas más- gruñí entonces se esfumo entre los árboles. Comencé a correr entre los árboles. Ella debía estar bien, no había alcanzado el tiempo de que le entrara ponzoña, llegué antes de que la muerda por completo, ella debía salvarse, ella debía vivir. Corrí a toda velocidad en dirección a mi casa y paré en seco mucho antes de entrar en los radares de ella. Estaban todos en la casa, el aroma de Bella, ni siquiera quería pensarlo. Tomé el móvil y dizque el número de Carlisle.
- Hola hijo ¿pasa algo?- preguntó calmado mi padre.
- Carlisle, Bella… Necesito tu ayuda- contesté un poco histérico.
- ¿Qué paso?- preguntó un poco alterada.
- Jackson la mordió… Va no la mordió porque justo llegue yo, pero ella esta inconciente y su corazón apenas se oye- Escupí una palabra tras otra.
- ¿Dónde estas hijo?-preguntó alarmado.
- A unos 100 kilómetros de casa, cerca de un arrollo, lo escucho.
- Hay voy para allá no te muevas, quédate tranquilo- y cortó la llamada. Miré a Bella. Era tan hermosa. ¿Qué le pasaría? ¿Había llegado a tiempo? ¿Y si no?

Capitulo 61: “La cruel realidad”

Capitulo 61: “La cruel realidad”


-Por acá- me tiró hacia la zona del bosque. Entramos caminando, un poco más rápido de lo que mis pies podían ir, hasta lo profundo del bosque. Entonces me miró a los ojos con un poco de tristeza y furia. Había comenzado a caer unas finas gotas entre los árboles, una brisa hacia que mis cabellos se balancearan de lado a lado. El bosque estaba más silencioso de lo normal, no había vida. Miré a los ojos a Jackson, él corrió la vista lo más rápido que pudo. Una ráfaga de frió hizo que se me ponga la piel de gallina y que me den ganas de salir corriendo. Giré en torno de Jackson, cada uno de los rincones estaba tan oscuro y silencioso que no me sorprendería que salga algo volando por ellos. Cuando termine de girar lo miré a Jackson quien me miraba pero no a los ojos.
- ¿Por qué me trajiste acá?-pregunté en un susurro y cerró en puños sus manos- ¿Cuál es la verdad Jackson?- pregunté con un poco de temor en la voz.
- El porque te traje acá es simple, podrás volver sola a tu casa- habló con la voz rígida.
- ¿Volver? ¿Me vas a dejar?- pregunté con la voz quebrada.
- Bella- susurró y me miró por primera vez a los ojos- ¿Me dejas besarte?-preguntó.
- Que pregunta tan estupida- bufé y me acerqué a él. Me tomó de la cintura y me tiro contra su cuerpo. Me besó, con tanta pasión e intensidad que pensé que no caberia tanto en mi cuerpo, pero dentro de ese beso había algo, había un atisbe de tristeza de dolor, parecía como si ese fuera nuestro ultimo beso. Se separó de mí lo más que pudo y me volvió a mirar a los ojos.
- ¿Qué pasa Jackson?-pregunté intentando parecer decidida.
- Bella- susurró- me voy.
- ¿A dónde?
- Lejos- contestó.
- Iré contigo- aseguré- no te dejaré tan rápido.
- No puedes ir conmigo- aclaró.
- ¿Por qué Jackson?
- No puedes.
- Dime un razón por la que te vallas- grité- decime que no me queres más, decime que no queres estar mas a mi lado y te entenderé- cada vez gritaba más, sentía como mis ojos se llenaban de lagrimas, todas querían salir pero yo no quería que salgan.
- No puedo decirte eso si no quieres que te mienta.
- Entonces dime porque te vas- exigí.
- Porque…- dudó.
- Eres un cobarde por no decírmelo- espeté.
- Porque me caso Bella- contestó. ¿Casarse? ¿Era una broma? Las lágrimas salieron sin previo aviso de mis ojos.
- ¿Casarte?-pregunté entre susurros.
- Si Bella me caso, me espera mi comprometida, me voy- contestó un tanto histérico. Las lagrimas caían por mi mejilla a tal velocidad que cada vez se me hacia más imposible detenerla. Se casaba, se iba porque se casaba, todo este tiempo me había engañado, ingenua. Yo lo amaba. Sentí como la inconciencia llegaba a tal rapidez a mi que no entendía el porque de nada. Mi corazón que generalmente se aceleraba esta vez iba disminuyendo su ritmo. Entonces no pude ver nada más, la negrura me llegó y sentí mi cuerpo caer al suelo con un sordo ruido.


Narra Jackson.


-Entonces dime porque te vas- exigió.
- Porque…- dudé. Quería decírselo, quería decirle que me casaba, que mi padre me había obligado a casarme con Tanya, quería decirle que ella era mi único amor, que siempre la iba a amar, y que cada vez que me iba era una lucha contra mis padres que ahora eran mis peores enemigos. Ellos me obligaban a casarme con una mujer que ni siquiera me caía bien.
- Eres un cobarde por no decírmelo- espetó.
-Porque me caso Bella- quizás si le decía eso, ella dejaría irme en paz. Me odiaría y se olvidaría de mí, aunque eso es lo que menos quisiera.
- ¿Casarte?-preguntó entre susurros.
- Si Bella me caso, me espera mi comprometida, me voy- contesté histérico. No quería dejarla, no quería casarme pero era mi único destino, o si no ella moriría. Entonces comenzó a llorar. Cada lagrima que se resbalaba por su hermoso rostro me hacia sentir que me apuñalaban. Su corazón comenzó a latir cada vez más despacio. No entendía nada, ¿Qué le pasaba? Entonces cayó al suelo con un ruido sordo. Y cada latido de su corazón, tan valioso como mi propia existencia, se hacían más lejanos. Entonces hice algo que no lo pensé, ni lo predeci, algo que jamás pensé que haría.

Capitulo 60: “Al fin”

El fin de semana me lo pase con Edward. Me “enseñó” a bailar, o eso es lo que se supone que tenia que aprender, él se reía todo el tiempo de mis pasos torpes y el domingo por la noche termino diciendo que había mejorado muchísimo, y se fue riéndose, y como si fuera poco, mi hermano había visto alguna de las clases y también se me reía. Luego de que Edward se allá ido me había puesto a hacer los deberes, no tenia muchos. Tom se había atrasado lo suficiente como para pedirme las cosas a mí. Apenas él cerró la puerta me acosté. Mañana vendría, llegaría, Jackson. La furia que sentía por lo de la última vez se me había ido, pero quería saber la verdad, se la iba a exigir. Si él me amaba me lo podría decir y como yo lo amo lo soportaría. Me dormí imaginándome sus ojos dorados.
-Bells, despertad, Bells!- susurraba mi hermano- Bells- gritó y abrí mis ojos- si no te apuras vamos a llegar tarde- sonrío y salio de la habitación. Me levanté y me cambie con lo primero que encontré. Bajé a desayunar. Charlie ya no estaba, era raro pues él jamás se iba tan temprano, y Tom estaba terminando de servir el desayuno.
- Hoy Charlie se tuvo que ir mas temprano surgió un problema pero no me supo decir cual- habló mi hermano como si supiera que estaba pensando.
- Ah- contesté, me alcanzó el desayuno y me lo tomé rápido.
- ¿Hoy viene a buscarte Jackson?-preguntó. Jackson.
- No… no se- dudé y escuché una bocina fuera de la casa.
- Si, si te viene a buscar- bufó- Cuídate- me dio un beso en la frente y salió de la casa. Busqué mi mochila e hice lo mismo. Delante de la casa estaba el hermoso Volvo negro de Jackson y él adentro. Me acerqué y entré por el copiloto.
- Hola- saludé mientras cerraba la puerta.
- Hola hermosa- me dio un beso en la mejilla. Arrancó el auto. Quería sacarle el tema pero no sabia como.
- ¿Te pasa algo?-preguntó.
- Quiero que me digas la verdad- me miró confundido- quiero que me la digas no importa el dolor que me produzca, voy a saber entender, porque te amo- aclaré- y si vos me amas deberías decirme la verdad- agregué. Se quedó callado mirando hacia delante.
- Te lo diré después del instituto- aseguró mientras salíamos del auto.
La mañana transcurrió tan lenta que pensé que no se acabaría nunca. El tiempo me jugaba la contra. Cuando llegó la hora del almuerzo me senté con Ámbar, Annie y Tom. Estaban hablando del baile y por un momento Tom se burlo de mi destreza en el baile. Ámbar no paraba de hablar de que Jacob le había pedido ir con ella, y que no sabia que vestido ponerse.
-¿Vamos a comprar uno juntas?-me preguntó.
- Oh lo siento, ya tengo vestido- aseguré.
- Esta bien- sonrió- ¿Cuándo lo compraste?
- Me lo compró Alice- reí.
- Creo que te buscan Bells- dijo mi hermano y me dí vuelta. Estaba Edward.
- ¿Puedo hablar con vos?-preguntó con unas facciones raras en su rostro. Asentí y me dirigió hasta el patio, supuse lo más lejos de su familia para que no nos escucharan.
- ¿Qué pasa?-pregunté cuando se sentó en un banco.
- Le exigiste saber la verdad a Jackson- afirmó.
- Si ¿y que pasa?-pregunté.
- ¿Queres que ande cerca por las dudas?-preguntó. No entendía porque me lo decía.
- No, voy a estar bien.
- Cualquier cosa me llamas al celular – sugirió.
- Cualquier cosa te llamo, pero no quiero que andan cerca escuchando nuestra conversación- aclaré- y me encantaría que Alice no la viera tampoco.
- Bueno lo primero es cumplido y lo segundo no creo que se posible- sonrió torcidamente- ahora vamos a clases que ya sonó el timbre. Caminamos en silencio hasta la clase, donde estaba Jackson esperándome en la puerta. Entramos y la clase paso tan lenta como las demás. La de gimnasia se hizo eterna, más porque me hicieron jugar. Todos me miraban con un poco de miedo cuando me tocaba sacar. Apenas salí de la clase ví a Jackson y cada una de mis terminaciones nerviosas cobró vida.
- Vamos- dijo con una voz realmente dura. Lo seguí hasta el auto. Manejó en puro silencio.
- ¿A dónde vamos?-pregunté.
- A tu casa.
- pero me prometiste…
- Te lo diré en tu casa- me interrumpió.
Llegamos a mi casa y bajamos al mismo tiempo. Comencé a caminar hacia la puerta pero él me agarro de la mano.
-Por acá- me tiró hacia la zona del bosque. Entramos caminando, un poco más rápido de lo que mis pies podían ir, hasta lo profundo del bosque. Entonces me miró a los ojos con un poco de tristeza y furia.

Capitulo 59: “Discusión sin remedio”

-Lo siento Bella- susurró mi novio cuando llegamos a mi casa- pero me tengo que ir con mis padres a ver unas cosas- lo miré preocupada- volveré para el Lunes, lo prometo.
-No me tenes que prometer nada- grité.
- ¿Qué te pasa?-preguntó.
- Pasa que me canse- admití- te vas siempre y nunca me decís porque- me miró con expresión rara- Se que no te vas de caza, lo presiento, y ahora no se si creerte que te vas por problemas familiares- grité cada vez más enojada- Y tampoco entiendo porque me trataste así en tu casa- quiso hablar pero no lo deje- No me trates mal por tus problemas- me giré, abrí la puerta y se la cerré en la cara. No entendía porque me había tratado de esa forma, era injusto, no le había echo nada.
- Bells ¿Pasa algo?-preguntó mi hermano.
- No- grité todavía enojada.
- Escuché los gritos ¿Qué paso?- preguntó preocupado mi hermano.
- Nos peleamos- bufé- se va de nuevo- mi hermano me abrazo.
- Tranquilízate- susurró.
- Me voy a mi habitación- aclaré mientras me separaba de él y subía corriendo. La rabia corría cada parte de mi ser, pero al mismo tiempo me sentía muy culpable por haberle gritado de esa forma. Yo lo amaba, pero no podía esperar que me mintiera toda la vida, seria una estupidez. Me acosté vestida como estaba y me dormí echando humos.


-Déjala dormir- escuché una voz en mi habitación.
- Pero ya durmió mucho- bufó otra voz angelical.
- No importa, que duerma días, pero no la despiertes- volvío a hablar la otra voz. Abrí mis ojos para ver dos nebulosas figuras al pie de la cama.
- La despertaste- criticó la primera voz.
- Vos también- bufó. Y en ese momento pude ver bien de quienes se trataban, Alice y Edward discutían.
- Hola- saludé.
- Bella, lamento despertarte- se disculpó Edward.
- Ya era hora de que se levantara Edward- criticó su hermana.
- ¿Cuánto dormí?-pregunté.
- Veinte horas Bella- aseguró él, abrí los ojos como platos.
- Pero ya esta, ahora estas despierta- sonrió Alice.
- ¿Mi hermano?-pregunté- ¿Charlie?
- Charlie se fue de pesca con Bill y Tom se fue a una cita con Annie, por eso estamos acá- volvió a sonreír.
-¿Qué hora es?-pregunté.
- Las cinco de la tarde- contestó Edward.
- Hum- salí de la cama y me dirigí al baño. Cuando me miré al espejo se podria decir que me asuste, tenia el cabello como lo tiene un leon y mis ojos parecian cansados. Intenté pasarme el peine pero no sirvió de nada. Lo até a una coleta y me cepillé los dientes. Salí del baño a vestirme a mi habitación. Edward se carcajéo y se fue de la habitación para dejarme con Alice. Ella me alcanzó ropa, una remera azul, un jean azul gastado y las zapatillas converse de siempre. Me vestí lo más rapido que pude.
- Hermosa- dijo Alice y le sonreí. Bajamos a la cocina a donde iba a desayunar, o merendar, cualquiera de las dos. Cuando entramos a esa habitación Edward estaba preparando lo que tanto me gustaba. Me sonrió y le devolví la sonrisa. Con Alice nos sentamos en la mesa y nos quedamos en silencio hasta que me Edward me alcanzó el desayuno. Comencé a tomarlo al mismo tiempo que Alice y Edward comenzaban a preguntarme.
- Bella- llamó Alice y la miré- ¿Qué paso ayer?-preguntó.
- ¿No lo viste?-pregunté.
- No, no lo vi y Edward no le pudo leer la mente antes de irse- los miré extrañada.
- No sabemos porque- aseguró Edward- pero lo unico que leí es que estaba enojado con él mismo.
- Discutimos- aseguré.
- ¿Por qué?-preguntó Alice- ¿Por qué se iba?
- Si, además no me trato de la mejor forma- sus caras se tensaron.
- ¿Qué te hizo?-preguntó Edward con un rasgo de furia en su voz.
- Me grito- contesté como si nada- y yo le grite a él, me dijo que no me metiera en su vida y eso hice, le dije todo lo que sospechaba.
- ¿Sospechabas?-preguntó Alice.
- Si.
- ¿Qué sospechas?-preguntó Edward.
- Que él no se va de caza cuando dice que se va a eso, y no creo que ahora se valla por algun problema familiar- aclaré. Alice y Edward me miraron como si fuera una reina- ¿Qué pasa?-pregunté.
- Es que…
- Nada- la atajó su hermano.
- ¿Me ocultan algo ustedes tambien?-bufé.
- No- gritó Alice.
- Bueno- y volví a tomar el desayuno.
Despues de un rato de silencio habló Edward:
-¿Te enseñó a bailar?-preguntó.
- Hum… Más o menos.
- ¿Mas o menos?-preguntó Alice.
- Claro porque a mitad de clase surgió el problema- aclaré.
- Bueno entonces te enseñaré yo- sugirió Edward.
- Hum no creo que a Jackson le agrade eso- dije mientras llevaba otra cucharada a mi boca.
- Bueno… Si no quieres lo entenderé- sonrió torcidamente, como si supiera que ese era mi punto débil.
- ¿Qué importa que le moleste a mi novio?-pregunté entre risas.
- ¿Entonces quieres que te enseñe?-preguntó él.
- Si- sonreí.
- Entonces hoy los dejo solos- sugirió Alice.
- ¿Por qué?-pregunté.
- Ustedes van a estar en clase de baile, además me espera Jasper- sonrió y se paró para irse.
-¿Ya te vas?-pregunté.
- Acabo de ver que Jasper me va a llamar- carcajeó.
- Bueno Adiós Alice- saludé.
-Adiós Bella- saludó con un beso en la mejilla y desapareció. Nos quedamos solos.
- ¿Vamos?-preguntó cuando termine de tomar el desayuno.
- ¿Ahora?-pregunté sorprendida.
- Como quieras- sonrió torcidamente.
- Bueno vamos- carcajeé.

Capitulo 58: “Sin sentido”

No le había contado a nadie de mi sueño. No entendía porque lo había soñado ni tampoco me interesaba como para andar investigando. Era solo un sueño. La semana terminó tan rápido que ni siquiera me di cuenta, con la compañía de Jackson todo era mucho más feliz y todas las cosas pasaban a la ligera. El fin de semana que él no había estado, fue tan divertido que ni siquiera tuve tiempo de extrañarlo. El viernes acompañe a Alice de compras y a la noche tuvimos una fiesta de pijamas con Ámbar, Annie y Alice. Fue tan divertida que no dormimos en toda la noche… Alice por una parte estaba muy contenta, porque ella decía que se aburría cuando todas nos dormíamos. Gracias a ello me pase todo el sábado durmiendo. A la noche jugamos con mi hermano a las cartas en compañía de Jacob, quien solo hablaba de Ámbar. El domingo me la pase con Edward estudiando, se podría decir que era el mejor maestro particular que había tenido en mi vida. A veces, casi siempre, me distraía con sus hermosos ojos y su voz angelical, pero él me sacaba del trance riéndose a las carcajadas. El transcurso de la otra semana era cada vez más insoportable, a cualquier ligar donde fueras, todos hablaban del baile y, por si fuera poco Jackson insistía en enseñarme a bailar. Habíamos quedado para juntarnos el hoy en su casa luego del instituto. Hoy era Viernes, y estaba justamente en la clase de Biología. El profesor seguía explicando sobre ese dibujo que parecía una planta, pero todavía no me había dado cuenta si lo era, o simplemente, habíamos cambiado de tema. Estaba tan absorda en mis pensamientos que ni siquiera había escuchado que mi amiga me llamaba. Salimos de la clase para ir a la de Gimnasia, Jackson como siempre me despedía con un simple roce en los labios y se iba junto a Edward, quien cada vez lo miraba de mala manera, no entendía, si era porque él pensaba cosas que no debería, o simplemente por celos. La segunda opción fue tachada de mi cerebro al mismo tiempo que la pensaba.
-Bella- llamó mi amiga, la miré - ¿Estas media dormida?- preguntó mientras se reía.
- Estoy cansada solo eso- reí- Cuéntame que hiciste ayer con Jacob- sugerí.
- Bueno- se ruborizó.
-¿Qué?-pregunté.
- Te lo iba a contar- susurró- pero hoy estas media perdida.
- ¿Qué paso?- pregunté.
- Bueno… Estamos de novios- se ruborizó más de lo que estaba.
- Contame con detalles- sugerí.
- Bueno… Él me paso a buscar a mi casa y fuimos a la Push… Estábamos viendo como el sol se escondía en el horizonte y entonces me beso- me miró esperando que diga algo, pero no lo hice- y luego me pidió que sea su novia, y yo jamás me negaría a esa pregunta, más si lo quiero como lo quiero a él, ya sabes.
- Felicitaciones- reí- mis mejores amigos de novios ¿Quién lo diría?- entramos riendo al gimnasio donde una mujer alta y delgada estaba en la mitad del mismo.
- Atención!- gritó la mujer- Hoy no tendrán clases por un problema de salud del profesor, se pueden retirar.
Con Ámbar salimos animadamente hablando de lo que había pasado con Jacob, cuando encontré a Jackson en la puerta. Ya me había olvidado de que hoy me “enseñaría” a bailar.
-Me había olvidado- suspiré- Adiós Ámbar, después hablamos- y le guié el ojo mientras ella me saludaba con un movimiento de mano.
- ¿Lista para ser una bailarina?- preguntó mientras nos acercábamos a su auto.
- para ser bailarina no- contesté- pero si para saber bailar una canción en un baile- reí.
Llegamos a su casa, donde no había nadie, y entramos a su habitación. Puso una canción lenta.
-En realidad ya sabes bailar- aseguró, levanté una ceja- Bailaste conmigo en la fiesta que hiciste en tu casa ¿recuerdas?- preguntó.
- Si, pero…- no se me ocurrió que decirle. Entonces él coloco sus manos en mi cintura y me dijo que colocara las mías en su cuello. Otra vez, como la vez anterior, me obligó a apoyar mis pies arriba de los de él. Bailamos un rato largo al compás de la música, hasta que escuchamos ruidos en la planta baja. Caroline lo llamó a gritos.
- Ya vuelvo- me susurró antes de darme un beso y bajar a una velocidad impresionante. Me senté en su cama mirando cada detalle de la pared. Tenía unos hermosos cuadros de caballos corriendo. Por un momento pude imaginarme a esos hermosos caballos corriendo bajó la lluvia, ver eso seria hermoso. Jackson entró preocupado a la habitación dando un portazo. Me miró con los ojos llenos de furia.
- Te llevaré a casa.
- ¿paso algo?- pregunté.
- No te metas- gritó enojado.
- Si me lo pides mejor lo haré- bufé.
- Por favor, este asunto es de la familia- susurró intentando mostrarse más sereno.
- Esta bien llévame a casa- bufé.

Capitulo 57: “ Sueños significativos”

Llegue a mi casa al mismo tiempo que Charlie.
-Hola Bells - saludó cuando bajó del auto patrulla.
-Hola - saludé. Entramos juntos a la casa y colgué las llaves justo alado de donde Charlie había colgado las de él. Mientras avanzábamos hacia la cocina se sentía el rico aroma de comida casera.
- Hola Bells- saludó Thomas sin darse vuelta.
- Hola
-Hola Thomas- saludó mi padre.
- Ah Hola Charlie ¿llegaron juntos? Que casualidad- carcajeó- Ojala les guste la pizza porque es casera- sonrió. Nos sentamos los tres en la pequeña mesa de la cocina y comenzamos a comer en silencio la rica pizza que Tom había echo. Se podría decir que era un magnifico chef, y que gracias a él la comida ya no era mi cargo. Terminamos de comer y como siempre Charlie y Tom se fueron a ver la televisión. Subí corriendo a mi habitación dispuesta a hacer la tarea de Biología. Pensar en que la dejaría para el otro día se me hacia pesado, pues seguro me darían más. Me senté en el escritorio y abrí la carpeta en donde había dibujado lo que parecía una planta. Abrí el libro en la página donde habíamos estado leyendo en la clase y comencé a buscar las respuestas. No fue tan difícil, la información estaba más que a primera vista y como no era un trabajo muy difícil de hacer, fue fácil, en especial porque solo teníamos que poner las funciones de las partes que estaban en forma de ítems en la página de libro. Apenas terminé contenta cerré todo y decidí darme un baño. Jackson no tardaría en llegar. Entré al baño y abrí el grifo de agua caliente. Me bañé rápido y lento a la vez, por un lado no quería salir de abajo del agua caliente que me hacia sentir tan bien y, por otro lado, quería salir lo más rápido posible por si llegaba mi novio. Después de que pasó veinte minutos decidí que tenía que salir. Me envolví en la toalla mientras, frente al espejo, peinaba mi enmarañado pelo. Esos rizos que se me formaban cada vez que los quería alisar ya estaban en todo mi cabello. Entré a mi habitación, donde no se veía ningún indicio de Jackson, y busqué la ropa con la cual vestirme. Me puse unos pantalones grises gastados con una remera de mangas largas en un estado viejo. Me puse a jugar con las cintas de la mochila cuando sentí que alguien tocaba mi ventana. Contenta me dirigí hasta ella y la abrí, por allí entro mi novio.
- Hola hermosa- dijo entre un beso que me había dado.
- Hola- saludé un poco ruborizada.
- ¿Cómo la pasaste hoy?-preguntó mientras me daba otro beso.
- Bien, me eh divertido mucho- carcajeé.
- Me alegro mucho- me dio otro beso.
-¿Vos que hiciste?-le pregunté mientras me separaba de él y me acostaba en la cama.
- Tareas, pasee y estuve con Edward- sonrió.
- Cada vez se llevan mejor- carcajeé.
- De alguna manera si.
- ¿Cómo?- pregunté.
- No nada- se acostó a mi lado pero a fuera de las mantas y me dio un beso en la frente- ¿Cuándo queres que te de la primera clase de baile?-preguntó.
- Oh no se.
- Vamos solo falta tres semanas- sonrió.
- Bueno entonces este fin de semana.
- Este fin de semana no puedo- dijo con un tono de tristeza.
-¿De caza?-pregunté con el mismo tono que él había usado. Él asintió.
- Pero vuelvo para el domingo a la noche- sonrió- SI queres el otro fin de semana o si no durante la semana.
- Bueno.
- Ahora mejor dormí.
- Pero no quiero dormir- bufé y él se carcajeo- ¿Por qué tu no tienes que dormir y yo si? No es justo.
- Es lo que nos toco ser Bella- aseguró- Me encantaría dormir si pudiera.
- Perdón no sabía.
- No sabias, ahora lo sabes- me interrumpió- Ahora descansa que mañana es otro largo día.
- Bueno- bufé y me di la vuelta. ÉL me abrazo y se quedo a mi lado. Sentir su helada piel entre las sabanas era un poco más tranquilizador, no se sentía tal frío pero un poco si.
- Que sueñes con los Ángeles.
- Entonces soñaré contigo, ya te lo eh dicho- susurré. Y luego de decir eso, como si fuera por arte de magia, me dormí.
Estaba en el bosque. No sabía exactamente en que parte, pero no estaba sola. Había una silueta que no sabia reconocer entre los árboles. Parecía triste.
-Lo siento, pero debo hacerlo- lamentaba aquella voz. Sentí un gran deseo de que no lo haga, de que se quede conmigo.
- No! No lo hagas por favor, quédate conmigo- supliqué a ese desconocido, que muy dentro de mi sentía que era cada vez más importante en mi vida, pero no sabia porque.
- Lo siento Bella- lamentó- debo irme, tengo cosas pendientes y tu no me dejas terminarlas- en ese momento desapareció, estaba sola en el bosque, sin nadie y sentí un gran deseo de llorar.

Capitulo 56: “Tarde en la reserva”

Llegamos a la reserva en puro silencio. Ella estaba más nerviosa de lo que parecía, eso lo sabia perfectamente. Apenas paré el motor Jacob salió sonriendo de su casa con Quil y Embry flaqueando su espalda. Apenas nos bajamos de la furgoneta Jacob gritó:
-Bells Ámbar.
-Hola Bestia- saludé con el apodo que le había puesto apenas me había enterado de que él era un licántropo. Me abrazó hasta dejarme sin aliento y luego saludó tímidamente a mi amiga con un beso en la mejilla. Quil y Embry me saludaron con un apretón de mano, como siempre lo habían echo.
- Seth nos espera en la playa- habló Quil- ¿vamos?
- Vamos amigos- rió Embry. Ámbar iba hablando animadamente con Jacob mientras intentaba ir al paso de los chicos. Bajamos hasta la orilla donde había una fogata prendida y Seth jugaba con las llamas.
- Hola- saludó cuando ya estábamos lo suficientemente cerca para establecer conversación.
-Hola saludamos- todos al unioso.
Jacob y Ámbar se sentaron apartados de nosotros en unos troncos cortados que ellos utilizaron de asiento. Embry, Quil y Seth comenzaron a hablar alrededor del fuego. Me senté en un costado apartada de todos, flexione las rodillas y las abrace. Miraba como el mar chocaba energéticamente las rocas que se encontraban perdidas en el. Parecía como que si el mar quisiera llevarse esas pesadas rocas con ellas, pero era imposible, de todos modos el agua chocaba continuamente intentando tapar con ella esas enormes rocas que se oponían a cualquier movimiento. Apenas me canse de ver esa inminente resistencia de las rocas me tumbé para mirar el cielo. Nubes grisáceas se movían acompasadas con el viento. Formaban pequeñas formas que no reconocía muy bien. Podría jurar que había visto una flor cuando la cara de Seth me tapó la vista.
-¿Te estas divirtiendo?-preguntó.
- Es entretenido- aseguré, sacó su rostro de arriba del mío y me senté para mirarlo.
- Es aburrido.
- Según como lo miras.
- Tengo cosas más divertidas para hacer.
-¿Cómo qué?-pregunté.
- Mira, tu tienes que correr y yo te tengo que atrapar- carcajeó.
- Claro censillo- reí- pero sabes perfectamente que vos corres el triple de rápido que yo, y bueno soy torpe me caigo con todo.
- Te daré distancia, vamos es divertido- insistió. Miré a Jacob y Ámbar que hablaban cada vez más cerca uno del otro y busqué a Embry y a Quil pero no los encontré.
- Esta bien- me paré y él conmigo.
- Ve hasta allí- señaló unas pequeñas ramas a unos metros de distancia- apenas pases las ramas iré por ti.
Comencé a correr pero no muy rápido. Me parecía estupido lo que estábamos haciendo pero si era divertido ¿Por qué no divertirme un rato? ¿Había una ley que no me permitía divertirme? Apenas pasé las ramas que estaban casi enterradas en la arena, comencé a correr lo más rápido posible mientras dirigía una mirada hacia atrás para ver que Seth se me acercaba a grandes zancadas, miré de nuevo para adelanté corriendo un poco más fuerte, entonces, Seth me agarro de la cintura que eso hizo que girará en torno a él y caigaramos los dos al suelo, quedando encima de él. Reímos a carcajadas por un rato largo y luego me recosté en la arena a su lado.
-Fue divertido- admití.
-Te lo dije- carcajeó. Nos quedamos en silencio, con las respiraciones agitadas, mirando el cielo. Donde las nubes grisáceas se acercaban cada vez mas a un negro, estaba oscureciendo.
- Debo admitir que es tranquilizador mirar las nubes- admitió.
- Te lo dije- repetí sus palabras- creo que es hora de irnos, se esta haciendo de noche y debo hacer tareas- dije mientras me paraba. Ámbar tenia una cara de horror mientras Jacob le hablaba medio alterado. Me acerqué a ellos con Seth a mis espaldas.
- Ámbar- ella me miro nerviosa- es hora de irnos, tenemos que hacer tareas y estudiar- ella asintió y se levantó rápidamente del tronquito donde había estado toda la tarde. Jacob se paró y le dio un beso en la mejilla, luego me dio un abrazo y agarró a su amigo para irse. Seth me saludó con un movimiento de mano mientras se alejaban a grandes zancadas. El recorrido a la furgoneta fue en puro silencio. Cuando entramos a ella y la puse en marcha Ámbar habló:
- ¿Tu lo sabes?- preguntó.
- ¿Saber que?-pregunté. Sabia de lo que me hablaba. Jacob se lo había dicho. Encajaba todo. Debería estar horrorizada.
- Lo que es Jacob- susurró.
- SI lo se- admití.
- ¿Por que no me lo contaste?-preguntó alterada.
- Porque no podía.
- ¿No te da miedo?-preguntó.
- No- reí- cuando están en ese estado son adorables- reí.
- ¿Lo viste como lobo?-preguntó casi en grito.
- Si- aseguré- no es tan malo como parece- aclaré- por eso le digo Bestia- reí- es el más grande de todos.
- Me contó también de la imprimación- susurró.
- Ah si eso.
- Estoy imprimada con él.
- Si lo se- carcajeé.
- ¿Algo que no sepas?-preguntó.
- No se.
- Jamás pensé que viniendo aquí entraría en un mundo mitológico de fantasía.
- Yo menos- aseguré, ella no lo conocía entero.

Capitulo 55: “No me hables de moda”

Jackson me tomó de la mano y caminamos detrás de Thomas, Annie y Ámbar hasta el flamante volvo negro de él. Escuché como el motor de la furgoneta se prendía y con ese ruido insoportable se iba hacia mi casa. Jackson arrancó y doblo para el otro lado.
-¿A dónde vamos hoy?-pregunté.
- Alice me dijo que quería verte y contarte algo- comentó mi novio.
- Ah- contesté. ¿Qué me querría decir?
- Creo que te quiere mostrar el vestido que se compro para el baile- contó sacándome de mis pensamientos.
- ¿Baile?-pregunté.
- Bella se acerca el baile- carcajeó.
- ¿Eh? ¿Qué baile?
- El de fin de año preciosa- claro, me había olvidado, faltaba re poco para que terminen las clases.
- Me había olvidado- me miró preocupado- pero no creo que iré, no se bailar.
- Te enseñaré.
- Pero…
- Sin peros- carcajeó- llegamos.
Bajamos del auto y nos acercamos a tocar el timbre, pero antes de eso Alice abrió la puerta con una sonrisa de oreja a oreja.
-Me alegra que hallas venido Bells- gritó esta- Ven.
Me agarró de la mano y me llevó a una velocidad que no podía sostener.
-Alice no puedo- bufé.
- Oh lo siento- me tomó como un bebe y subió corriendo las escaleras a su habitación.
- ¿Qué pasa?-pregunté cuando me dejo en el piso.
- Mira- sacó del closet un hermoso vestido azul, con pliegues de un color más claro y unas cintas que se ataban en la nuca.
- Que hermoso Alice, te veras hermosa- aseguré.
- ¿Yo?-preguntó- este es tu vestido, el mió es este- sacó uno negro corte sirena con una faja plateada.
- Gracias- contesté sin saber que decir.
- Pensé que te habías olvidado y lo compre junto con el mió- guiñó un ojo.
- Gracias Alice, pero no se si iré.
- Si iras- bufó- Jackson te enseñará ya lo vi.
- Ah bueno.
- Vamos que te espera Ámbar en su casa.
- Ah cierto- bajamos a caminata humana. En el gran salón estaban todos. Rosalie y Emmett mirando la televisión, Esme y Carlisle abrazados mirando por la ventana. Jasper hablando con Edward y Jackson.
- Vallan que Ámbar la va a matar a nuestra Bells- dijo Alice mientras terminábamos de bajar el ultimo escalón. Edward me sonrió y siguió hablando con su hermano mientras Jackson se acercaba a nosotras.
-Vamos- sugirió.
- Vamos- aseguré- Adiós- saludé y todos me miraron.
Llegar a casa no fue un problema, jackson manejaba como un loco en una carrera de autos. Me dejo en la puerta de casa y me dio un beso antes de desaparecer con su volvo. Entre a la casa donde Charlie no estaba y Thomas limpiaba la cocina.
-Hola Bells- saludó él.
-Hola Tom- saludé- ahora me cambio y me voy con la furgoneta- aseguré.
- Bueno, que la pasen lindo en La Push.
- Gracias.
Subí corriendo a mi habitación, donde me puse un Jean negro gastado con una remera violeta y una campera de Jean. Bajé corriendo porque ya se me estaba haciendo tarde y subí a la furgoneta. Cuando me estacioné en la puerta de Ámbar no necesite bajarme porque ella estaba saliendo.
-Hola- saludó mientras entraba al copiloto.
-Hola- saludé.
- ¿Estoy bien? Seria ¿Estoy linda?-preguntó. Llevaba una pollera de Jean cortita, que con el frió que hacia yo no podría, una remera rosada con una campera blanca.
- Si me parece que si- contesté.
- Mira a quien le estoy preguntando a la que no sabe nada de moda.
- Oh me insultas- carcajeé mientras ponía en marcha la furgoneta.
- Es la verdad amiga, no sirves para la moda.
- Ámbar, no me hables de moda- carcajeé.

Capitulo 54: “Entretenida”

-Te extrañe- susurró en mi oído mientras dábamos otro paso hacia delante, giré mi cabeza hacia el costado para ver su rostro que se encontraba apoyado en mi hombro y me dio un beso en la mejilla.
-Yo también lo hice- admití mientras levantaba un poco más mi cara para que nuestros labios, la mitad de mi labio que lo miraba, se juntara con sus labios, que funcionó.
- Eres tan...
- ¿Tan que?-pregunté mientras agarraba una bandeja y él sacaba su cara de mi hombro.
- Tan hermosa- contestó mientras él agarraba una bandeja.
- Gracias- reí y avancé para solo agarrar una manzana y una botella de agua, mientras él se servia una porción de pizza, un budín y una botella de agua, levanté una ceja.
- ¿Para que quieres tanta comida?- pregunté.
- Para ti- carcajeó- no entiendo porque agarras tan poca comida- comentó mientras con una mano agarraba mi cintura y nos dirigíamos hacia la mesa donde estaban mis amigos vampiricos. Mientras pasábamos por la mesa donde estaba Thomas con las chicas, Ámbar me sonrió y me guiñó el ojo. Me senté al lado de Edward quien sonrió.
- Hola Bella- saludó Alice.
- Hola- saludé mientras agarraba la manzana y le daba un mordisco.
- ¿Qué era lo que me estabas diciendo hoy de Jacob y tu amiga?-preguntó Jackson.
- Ah eso- reí- se imprimó.
- ¿Se que?-preguntó Caroline.
- ¿Nadie sabe?-pregunté.
- ¿Nos ves caras de lobos?-preguntó entre risas Emmett.
- No es que supuse que sabían- aclaré.
- Edward tendría que saber pero como no te lee la mente no creo que lo sepa- carcajeó Rosalie.
- Es frustrante- acotó Edward.
- Bueno ¿Entonces que es?-preguntó Jasper.
- Es como enamorarse a primera vista- aclaré- pero de una forma más intensa- todos me miraban- es una conexión mutua, ninguno puede escaparse del amor que se sienten el uno al otro- conté.
- Como si fuera tu media naranja- acotó Caroline.
- Claro, simplemente no se pueden separar más- sonreí.
- Ósea que tu amiga siempre va a llevar ese horrendo olor a perro- carcajeó Emmett. No entendía eso de que olían mal, para mi, tanto Jackson, Edward como Jacob olían magníficamente.
-Eso nunca te lo voy a poder decir- reí y todos rieron conmigo.
- Entonces- habló Alice- yo me imprime de Jasper.
- Claro.
- Y yo de Rosalie- alardeó Emmett.
- Exactamente.
- Y yo de ti- susurró Jackson, aunque perfectamente todos podían escuchar eso.
- Algo así- reí.
- ¿Por qué algo así?-preguntó.
- Básicamente no es lo mismo, yo no soy como vos- reí- pero eso lo hace más interesante- aclaré.
- Un amor interesante- susurró Jackson y todos rieron.
Sonó el timbre que nos hacia acordar que estábamos en el instituto y que debíamos ir a clases. Nos levantamos todos al mismo tiempo pero todos se fueron por distintos lugares, excepto Edward, Jackson y yo. Nos acercamos a la mesa donde estaba Thomas, Annie y Ámbar.
-¿Vamos?-pregunté.
- Vamos- gritó energéticamente mi amiga y me agarró de un brazo lo que hizo que Jackson me soltara de la cintura.
- Son todos muy guapos tus amigos eh- susurró mi amiga y de reojo vi como Jackson y Edward que iban juntos unos pasos atrás de mí se reían.
- Si- contesté.
- ¿Con quien te sentas en esta clase?-preguntó.
- Con ellos dos- aclaré.
- Hum, ¿Y tu hermano?- preguntó.
- Con una chica, pero creo que se va a cambiar de lugar quizás se pueden sentar los tres juntos.
- Si- sonrió y llegamos a la puerta de la clase. Entramos y Thomas convenció a sus compañeras de cambiarse de lugar mientras con Edward y Jackson nos sentábamos en nuestros respectivos lugares. Luego Ámbar, Annie y Thomas se sentaron atrás nuestro y el profesor comenzó a hablar. Como siempre esa clase se me paso lentísima, no solo por el hecho de que ahora no solo tenia la mirada de Thomas en mi espalda mirando cada movimiento, si no que también tenía a mi amiga.
- ¿Qué piensa ella?- pregunté a Edward en susurros mientras el profesor mostraba un dibujo.
- Quiere saber como conseguiste un novio y un amigo tan guapo- sonrió.
- No dale, decime la verdad- carcajeé.
- Esta pensando en Jacob- admitió.
- Seguro que hoy me pide que vallamos.
- Lo va hacer cuando termine la clase- rió.
- Que suerte- bufé y mire a Jackson- ya escuchaste hoy no nos podemos juntar.
- No importa vida- me tranquilizo- nos vemos a la noche- sonrió.
- Me encanta escuchar eso- carcajeé.
El profesor nos hizo dibujar el pequeño dibujo de una planta, o eso era lo que parecía, en nuestras carpetas para luego de tarea tener que señalar sus partes y sus funciones. Apenas terminé, como si fuera por casualidad, tocó el timbre. Edward me miró y movió su mano en son de saludo y salió rapidísimo de la clase.
-Edward- gritó Jackson y él se quedo parado tras la puerta de salida. Jackson esperó a que tenga todos los útiles dentro de la mochila y juntos salimos al pasillo donde estaba Edward. Tras mío salieron Thomas, Ámbar y Annie.
- Nos vemos luego- saludó Jackson y me dio un pequeño y tierno beso en los labios.
- Adiós- saludé. Jackson caminó hacia Edward y luego juntos se fueron del lado contrario a donde yo tenía que ir, hablaban animadamente.
- ¿No comparten clases con nosotras?-preguntó Ámbar, haciendo que dejara de ver a ellos.
- No, por suerte- sonreí- ya sabes lo mala que soy en los deportes y ellos son… impresionantes- terminé la frase mientras caminábamos todos juntos hacia el gimnasio, incluido Mike que iba hablando casi a los gritos con Thomas de Jessica. Annie cada tanto miraba de una forma aterradora a Mike. En esta clase, Thomas se fue con Annie y Ámbar se vino con nosotros. Fue una clase demasiada divertida, ya que mi amiga era tan mala en deportes como yo, cada tanto ella le pegaba mal a la pelota y por consecuencia esta misma me pegaba en la cabeza y terminaba en el suelo, o si no por un pequeño error de altura le pegaba más fuerte de lo debido y, el pobre de Mike, recibía unos pelotazos impresionantes. Pero él era tan bueno y paciente que solo se reía, aunque sabia que le dolía. Salimos de los vestuarios con Annie y Ámbar carcajeando de lo que había pasado en la hora. Jackson estaba como siempre esperándome apoyado contra la pared.
- No llegues tarde a casa Bells- saludó mi hermano sabiendo cual era la rutina.
- Hoy creo que no demorare tanto, tengo que llevar a Ámbar a la reserva- comenté mientras mi amiga enrojecía.
- nos vemos- saludó ella y su hermana al unioso.
- Adiós- saludó mi novio y me dio un beso en los labios.

Capitulo 53: “Otra vez el centro de atención”

El desayuno transcurrió tan rápido y en silencio que me asusto. Cuando nos subimos a la camioneta Thomas al fin articulo palabra.
-Hoy no buscamos a Jessica- comentó.
- Me parece lógico- acoté.
- Y buscamos a Annie y Ámbar- agregó.
- Buenísimo- sonreí.
Bajamos la colina en puro silencio, va si eso se llamaba silencio, el motor de la furgoneta hacia unos ruidos impresionantes. Cuando estuvimos en la puerta de la casa tocamos bocina y las chicas salieron sonriendo de la casa. Nos amontonamos en la camioneta y comenzamos el rumbo hacia el colegio. Annie y Ámbar eran mellizas, no tenían nada parecido pero habían nacido el mismo día con tan solo minutos entre ellas. Quizás ahora que ellas entraban al colegio Thomas se siente con Annie y yo con Ámbar.
-Que emoción- habló Ámbar- ¿Son buenos los chicos de aquí?-preguntó.
- Si- dudó mi hermano.
- Ojala nos toquen las mismas clases con ustedes- comentó Annie- odio ser el centro de atención.
-En un pueblo tan chiquito siempre vas a ser el centro de atención- aclaré- hasta este día nosotros somos el centro de atención.
- Y con el novio que tenes hermanita como para que no- carcajeó mi hermano.
- ¿Novio?-preguntó Annie.
- Si- aseguré.
- Que bueno- sonrió ella.
- ¿Hoy va a estar Bella?-preguntó Ámbar.
- Lo dudo, se fue de viaje- admití pensando si en realidad estaría o no. ¿Se me acercaría por tener estas nuevas amigas?
- Pero va a estar Edward- aclaró mi hermano.
- ¿Edward?-preguntó Ámbar.
- SU otro pretendiente- río él.
- ¿Otro?-preguntó Annie.
- Nada que ver Thomas, solo somos amigos- aclaré- pero él se muere porque sea mi novio- reí.
- Me parece mejor que Jackson Bella- acotó él- además a Charlie tampoco le cae bien y por lo que estuvimos hablando la ultima noche…- le interrumpí.
- Bueno, bueno no te metas!- grité y todos me miraron sorprendidos.
Entramos al instituto y no había ni una mirada que no se cruzara con las dos nuevas compañeras. Una noticia para los chicos, las dos están ocupadas. Me reí de mi pensamiento. Entramos a la clase de Literatura y todos se nos quedaron mirando. Con Thomas nos sentamos en nuestros habituales lugares y Ámbar y Annie detrás de nosotros. EL profesor entro y comenzó explicar un tema sin darles importancia a las dos nuevas alumnas que intentaban entender de qué estaban hablando.
-Pensé que te sentarías con Annie- le susurré a mi hermano.
- Yo también lo pensé pero- señaló la espalda de Jessica.
- Ah claro.
La clase paso tan rápido que sentí que ni siquiera me había acomodado. Cuando nos levantamos para salir todos nos miraban y un par le preguntó a mi hermano quienes eran esas chicas. Entramos a la clase de historia donde todos nos mirarnos expectantes. La clase paso tan rápido como la anterior. Apenas tocó el timbre me agarró un nudo en la garganta, ahora era la hora del almuerzo. Completamente segura de que no vería a Jackson caminé acompañada de mi hermano y de mis dos amigas hacia la cafetería. Pero cuando entré no solo vi a los Cullen mirándome si no que también estaba Jackson y Caroline sentados con ellos. Alice me sonrió al igual que Edward y mi novio. Le devolví la sonrisa tímidamente y me coloqué en la fila tras Ámbar.
-Hola- susurró la dulce voz de mi novio a mi odio- me giré rápidamente.
- Hola- sonreí- Al fin te apareces- dije mientras me daba vuelta para avanzar unos pasos. Ámbar no se había dado cuenta que había alguien detrás de mi que me abrazaba la cintura.
- ¿Ella es tu amiga?-preguntó.
- Si- contesté.
- Huele a perro- susurró.
- Se imprimo con Jacob- carcajeé.
- ¿Imprimo?-preguntó.
- Luego te explico- dije mientras avanzaba otros pasos y él conmigo ya que no me soltaba de la cintura.
- Bella no sabes- se giró mi amiga y vio que Jackson me abrazaba y tenia su cara apoyada en mi hombro- Hola.
- Hola Ámbar- saludó mi novio.
- Él es Jackson- aclaré la duda que mi amiga tenia en su cara.
- Mucho gusto- sonrió nerviosa y se dio vuelta.
- ¿Hoy comes con ellos o con nosotros?-preguntó mi novio.
- Mmm- dudé- Ámbar- ella se giró- ¿te molesta que coma con ellos?-pregunté.
- No dale anda- sonrió ella mientras volvía a hablar energéticamente con Mike.
- Con ustedes.

Capitulo 52: “Jacob y Ámbar”

-¿Hola?-pregunté mientras ellos se miraban y sonreían sin ninguna razón por la cual sonreír. En ese momento supe lo que pasaba, entendí lo que me había explicado Jacob tiempos atrás. Se habían imprimado. Miré a Ámbar y luego a Jacob.
-Ey- gritó una voz conocida. Me giré, fui la única los otros no dejaban de mirar y reír nerviosamente. Era Seth el amigo de Jacob, que había conocido en una de mis visitas a la Push.
-Hola- saludé mientras se acercaba.
-¿Qué le pasan a estos dos?-preguntó mientras los miraba- Ah claro, se imprimo- sonreí nerviosamente- ¿Quién es ella?-preguntó.
- Mi mejor amiga- contesté.
- ¿Vamos a al playa?-preguntó- es molesto esto-susurró- ya me paso que sobraba- le sonreí. Comenzamos a caminar rumbo a la playa y Ámbar y Jacob nos seguían. Estaban hablando.
- ¿Llego Charlie?-preguntó.
- Si.
- ¿Cómo anda?-preguntó.
- Creo que bien.
- ¿Por qué crees?-preguntó preocupado.
- No, porque no estuve mucho tiempo con él, justo llego ella- señalé a mi amiga- se vino a vivir aquí- sonreí y él asintió. Llegamos a la playa con los murmullos de Ámbar y Jacob. Nos sentamos en la arena cerca del agua.
- Bella- llamó mi amiga, la miré- creo que deberíamos volver- señaló el cielo. Estaba oscuro. ¿Cómo es posible que no me allá dado cuenta?
- Vamos- dije mientras nos levantábamos- Gracias Seth, adiós Jacob- saludé con la mano.
- Chau Jacob- saludó tímidamente Ámbar y le dio un beso en la mejilla.
Caminamos en silencio hasta la furgoneta. Apenas cerramos las puertas y arranqué el motor Ámbar comenzó a hablar.
-Es muy agradable tu amigo- susurró nerviosamente- y lindo- me carcajeé- Bella… creo que me enamore.
- No seria raro- sonreí.
-¿Eh?
-No nada- la miré de reojo- esta bien, hacen linda pareja- admití.
- Gracias- se ruborizó- y perdon.
-Perdon ¿Por qué?-pregunté.
- Porque te deje sola.
- No estube sola-aseguré- ¿no viste al chico que estaba conmigo?-pregunté.
-No, no lo vi-admitió, me reí.
La dejé en su casa y subí la colina a la mia. Intenté caminar lo más lento posible, pues todavía estaba la acera mojada y tenia miedo a resbalarme y quizas con mi suerte romperme el craneo. Entré suavemente a la casa para no hacer mucho ruido. Colgué la llave y la campera justo al lado de las de Charlie. Entré a la cocina y ahí estaban Charlie y Thomas hablando.
-Hola- saludé mientras me dirigia a ver que podiamos comer.
- Hola cariño- saludó mi padre- ¿Cómo estuvo la tarde?
-Bien, Ambar se enamoró de Jacob- carcajeé.
- Que bueno- habló mi hermano.
- ¿Cómo estuvo el viaje de trabajo?-pregunté mientras sacaba el pescado para descongelarlo.
- Muy bueno- contestó.
- No Bella deja- gritó mi hermano- yo cocino hoy.
- Quiero cocinar yo- aseguré.
- Bella- pidió mi hermano. Deje las cosas y me senté al costado de Charlie.
- Me enteré por una pajarito- dijo Charlie mirando de reojo a Thomas- que estas saliendo con Jackson- auch.
- Si, es verdad- sonreí.
- No me gusta esa familia Bells.
- Bueno pero padre, a mi me tiene que gustar no a ti- refunfuñé y miré a Thomas con una mirada asesina.
- Lo se, ojala sea una buena eleccion- prosiguió- lo invitaras a cenar para presentarmelo- aseguró.
-¿Haré eso?-pregunté sorprendida.
-Deberias- agregó Thomas.
-Bueno cuando vuelva de su viaje familiar- aseguré.
- Gracias Bells- agradeció mi padre. Yo solo asentí.
La comida pasó en silencio y lenta. Luego Charlie con Thomas se fueron a ver un partido y yo me encargué de labar los platos. Luego de eso salude con un- buenas noches- y subí a mi habitación. Pero antes de acostarme algo chocó contra mi ventana. Me asomé sigilosamente y la abrí.
-¿Quién anda por ahí?-pregunté entre susurros, cualquier personaje mitologico que estaria afuera me huviera escuchado.
- Soy yo Bells, ¿me dejas entrar?-preguntó mi amigo lobuno.
-Dale- contesté mientras daba unos pasos hacia atrás y en menos de un minuto mi amigo estaba en mi habitación- ¿paso algo?-pregunté mientras levantaba un libro que no recordaba averlo dejado tirado.
- Queria pedirte disculpas.
-¿Disculpas?-pregunté mientras colocaba el libro en el escritorio.
-Si, porque hoy… bueno hoy me imprime- sonrió- y te dejamos de lado.
- Ah pero no importa- aseguré- estuvo Seth conmigo.
-Si lo se y por eso venia a hablar contigo.
-¿Le paso algo a él?-pregunté preocupada, era el más joven de la manada y él que más me preocupaba.
-No, solo que me contó que él te rescato de haber estado de más y me agarro culpa.
- Ah no importa Jake- aseguré- ahora si no te importa tengo mucho sueño quiero dormir y mañana tengo instituto.
-Ah si claro, adiós- saludó mi amigo mientras salía por la ventana.
-Adiós- cerré la ventan de un golpeé y me metí en la cama como estaba, los parpados se me cerraban y mi subconsciente ya no daba para más. Me quedé dormida en dos segundos.

Capitulo 51: “La llegada”

-¿Estas segura que eso es lo que queres?-preguntó Edward mientras caminábamos hacia su auto.
- Si- sonreí.
- A tus órdenes- carcajeó mientras me abría la puerta del copiloto.
Ya habían pasado dos semanas de que Thomas había llegado y él ya había cortado con Jessica, quien ahora me odiaba el triple. Jackson nuevamente se tuvo que ir varios días y me los pasé con Edward y Jacob. Luego de lo sucedido en la fiesta entre Caroline y Edward, ella no apareció más en el instituto no entendía el por que. Edward hacia como si nada abría pasado y jamás habíamos tocado el tema.
-Bella- susurró mientras conducía.
-¿Si?-pregunté.
- Creo que es tiempo de hablar sobre lo de la fiesta- rayos.
- ¿Sobre que?-pregunté.
- Sobre lo de Caroline y yo.
- No es ningún tema para hablar- aseguré- ¿Por qué queres hablar de ello?-pregunté.
- Por que no te vi bien ese día- giró su rostro hacia mí.
- Solo me sorprendí- mentí y en su rostro se formo esa sonrisa torcida que tanto me gustaba.
- ¿Segura?-preguntó.
- ¿Y que va a ser si no? ¿Esperas que te diga que me muero de amor por vos?- ups, abrió los ojos como platos- digo que si esperas eso no creo que lo escuches- agregué.
- No esperaba eso pero estaría bueno escucharlo- volvió su sonrisa picarona.
- ¿Te podes apurar?-cambie de tema- Charlie esta por llegar.
- Y tu amiga también- agregó.
- Y mi amiga también- repetí y sonreí.
- Te ves contenta.
- Lo estoy- sonreí.
- ¿Es muy importante ella para vos?-preguntó.
-Demasiado, siempre fue y será mi mejor amiga- luego de decir eso Edward aceleró y llegamos ami casa en silencio. ¿Por qué era tan hermoso? Odiaba odiarme por pensar que era hermoso. ¿Y Jackson donde estaba? Según él de caza.
- Adiós bella nos vemos mañana- saludó Edward apenas me bajé del auto. Saludé con la mano mientras entraba a la casa.
- Bella esta por llegar ¿Por qué demoraste tanto?-preguntó mi hermano.
- Fui a hacer unas cosas con Edward- aclaré.
- ¿Con Edward?-preguntó.
- Si, no te metas- sonreí.
- Ok- contestó. Escuchamos las ruedas del auto patrulla en la puerta de casa. Salimos casi corriendo.
- Charlie- gritó mi hermano mientras bajaba del auto.
- Papá- grité.
- Hola chicos ¿Cómo están?-preguntó mientras se acercaba a nosotros.
- Bien – contestó mi hermano mientras saludaba con un abrazo a Charlie. Luego de eso lo abracé yo. Lo extrañaba tanto.
- Bueno me entere de las buenas- sonrió Charlie mientras entraba a la casa- que vienen la familia de Ámbar.
- Si, estoy muy contenta- sonreí.
- Bueno entonces anda hacia su casa venían detrás de mí en la carretera- comentó. Abrí los ojos como platos.
- Ya vengo- grité mientras salía de la casa corriendo. Bajé la colina entre tropiezos.
- Bella- escuché la voz de mi amiga.
- Ámbar- grité mientras terminaba de bajar la no muy empinada colina. Corrí hacia ella y nos abrazamos.
- Oh amiga como te eh extrañado- gritó ella en mi oído.
- Ni te imaginas yo- grité.
- Hola Annie- escuché la voz de mi hermano. Me separé de Ámbar para verlos. Estaban abrazados y podría jurar que de los pequeños ojos de Annie salían unas minúsculas lágrimas. Ámbar me agarró de la mano y me tioneo hasta la casa.
- Hola Bella- saludó la madre cuando nos vio entrar.
- Hola Annie, Ronald- saludé a los padres de mi amiga.
- ¿Me dejan dar una vuelta por el pueblo con Bella?-preguntó ella a los gritos.
- Si pero vuelvan antes de que oscurezca- contestó el padre.
- Vamos- sonreí.
Subimos corriendo a buscar mi furgoneta. El primer lugar donde la llevaría seria a donde Jacob. Pensaba que se iban a llevar bien.
-¿A dónde vamos?-preguntó cuando ya estábamos en al auto.
- A lo de mi mejor amigo- sonreí.
- ¿Cómo se llama?-preguntó.
- Jacob- contesté- es una de las mejores personas que conocí en mi vida, es raro si, pero lo adoro- comenté.
- ¿Raro?-preguntó.
- Todos somos raros- intenté tapar lo que había dicho.
- ¿Y tu novio?-preguntó.
- Se fue de excursión con su familia- contesté.
- ¿De excursión? ¿Con este clima?-preguntó histérica.
- Si siempre lo hacen, es su diversión- sonreí.
- Que raros.
- te dije- carcajeé. Paré justo delante de la casa de Jacob. Bajamos del auto y en eso salía él de la casa.
-Bella- gritó mientras venia corriendo a abrazarme- pensé que estabas enojada conmigo.
- Lo estaba ahora no- sonreí y me volvió a abrazar- te presentó a mi amiga Ámbar.
-Hola- saludó tímidamente. Y en ese momento la miró. Se quedo con la boca abierta mirándola y ella solo sonreía.

Capitulo 50: “Distracciones”

Estando en la casa con Thomas era como volver a la normalidad. ÉL andaba muy nervioso por toda la casa, seguro pensando que haría con Jessica.
-Thomas.
-¿Qué?-preguntó nervioso.
- ¿Amas a Annie?-pregunté.
- Siempre la ame.
- ¿Y a Jessica?-pregunté.
- También.
- Como podes amar a eso- critiqué- es un pato andante- bufé.
- Pero la amo, y vos tenes de novio a una bestia y no me quejo.
- No es ninguna bestia.
- ¿Lo amas?-preguntó.
- Si- dudé.
-Bueno entonces eso es lo que importa.
- Entonces vos amas a dos personas y las dos van a estar acá- carcajeé.
- Si- susurró- ¿Dónde va a estar la casa de Annie?
- Debajo de esta colina.
- Para colmo cerca- me miró- hermanita se me viene el infierno.
- Te compadezco- le dije mientras le palmeaba el hombro.
-¿Cuándo dijiste que llegan?-preguntó.
- Dentro de dos semanas junto con Charlie- sonreí.
- Ok- y comenzó a caminar delante de la ventana nervioso pensando en algunas posibilidades de cómo salvarse supongo. Subí a mi habitación pensando en si tenia que hacer tareas o si las había echo. No recordaba. Entre a mi habitación y me puse a ordenar el ropero mientras escuchaba música, hacia tanto que no usaba el Mp4 que me había regalado Phil. Sentí unas manos frías agarrándome por la cintura. Me dí vuelta y los labios de Jackson quedaron justo arriba de los míos.
- Hola- susurró mientras me sacaba los auriculares.
- Hola- contesté y seguí ordenando el ropero- ¿Qué fue lo que paso?-pregunté.
- ¿Lo que paso?
- Si, Alice me dijo que surgió un problema ¿Qué problema?-pregunté mientras levantaba unos pantalones de Jean i los doblaba.
- No, nada.
- Jackson contame.
-No paso nada- aseguró.
- Bueno esta bien.
-¿Esta bien que?-preguntó.
- Esta bien no me cuetes.
- Bueno.
- Ya te puedes ir- saludé.
- ¿Eh?
- Hoy quiero estar con mi hermano, lo extrañe- admití.
- ¿Estas enojada?-preguntó.
- No- pues obviamente me estas mintiendo, y sospecho de ti bastardo- pero quiero pasar tiempo con mi hermano.
- Esta bien- se acercó a mi y poso sus labios en los míos- Te amo- lo saludé con la mano mientras salía de la habitación y bajaba las escaleras.
- Bells ya se lo que voy hacer- gritó mi hermano cuando entre en la habitación.
-¿Qué vas hacer?-pregunté emocionada.
- Le voy a cortar a Jessica- confirmó.
- Que bueno me alegro mucho.
- Pero le tengo miedo- confesó.
- ¿Por qué?- pregunté.
- Es brava.
- Lo se- aseguré.
- Pero tengo dos semanas.
- Thomas.
-¿Qué pasa?-preguntó.
- Déjame terminar de hacer la sopa a mi- sugerí- mientras hablabas tiraste mitad al piso.
- OH perdón- y se agacho a secar lo que había volcado mientras me encargaba de poner los fideos- estoy un poco nervioso.
- Ya veo- sonreí- ¿Qué hicieron en el fin de semana?-pregunté.
- Ella tomo sol mientras yo pescaba.
- ¿Y durante las noches?-pregunté guiñándole el ojo.
- Ella se pasaba hablando de lo bueno que es de tener a un compañero como Mike mientras yo cocinaba y dormíamos en camas diferentes porque la cabaña tenia dos pisos y una cama arriba y otra abajo- contó. Me reí a carcajadas.
- ¿La pasaste bien?-pregunté.
- No era lo que pensaba pero si- sonrió.
Comimos tranquilos, solo se escuchaba el ruido de las cucharas.
-¿Y como va todo con Jackson?-preguntó.
- No lo se- admití.
-¿Cómo que no sabes?
- Es que se va muy seguido y Edward no me ayuda en nada- aseguré.
- Explícate.
- Jackson se va muy seguido de caza y demora dos días máximo, según Edward eso no demora mucho, solo un día máximo- miré a Thomas quien asintió- y mientras hablo con él del tema, con Edward digo, siempre me dice que me va hacer daño o cosas así, no entiendo a que se refiere, pero el sabe todo- aseguré.
- ¿Sabe todo?
- Si porque él puede, no te puedo contar pero el sabe exactamente todo.
- ¿Vos pensas que se va con otra?- preguntó.
- Esa es una posibilidad.
- ¿Y la otra?-preguntó.
- no la tengo todavía.
- Bells esto es enserio.
- Lo se.
- Bueno entonces apenas sepas algo me decís ¿no?- preguntó.
- Obvio.

Capitulo 49: “Thomas en casa”

Un sonido muy insistente me despertó. ¿Es que nadie podía atender? Abrí mis ojos y me volteé, no había nadie. Bajé casi corriendo las escaleras para atender el teléfono.
-¿Hola?-pregunté mientras me fijaba si había alguien, pero la casa estaba tan desierta como limpia.
- Bella- gritó mi amiga por el otro lado del teléfono.
- Hola Ámbar.
- Uy ¿te desperté?- preguntó.
- Si.
- Bella son las cinco de la tarde ¿estuviste de fiesta ayer?-preguntó.
- Una pijamada exactamente- aclaré.
- ¿Están todas dormidas?-preguntó.
- No, estoy sola.
- ¿Ya se fueron?
- Creo que si, no veo a nadie- carcajeé.
- Solo te quería llamar para contarte que le cuentes a Thomas que mi hermana también va para Forks.
-¿A mi hermano le debería interesar?-pregunté.
- Y si baba, si fueron novios cuando él estuvo aquí- ¿era eso posible?- y cuando se fue tuvieron que cortar porque mi hermana no confía en las relaciones de larga distancia.
- Con mucho gusto se lo digo- que hermosa solución, así debería cortar con Jessica. Ese pensamiento me saco una sonrisa.
- Bueno te dejo.
- Adiós Ámbar, te adoro- saludé.
- Yo más y no se discute- y me cortó. Que buena manera para no ponernos a discutir. Dejé el teléfono en la base y fui a buscar el yogurt. Lo vertí con unos cereales en una jarra y me senté en la mesa, donde curiosamente había una nota.

Bella, ¿Has dormido bien? Bueno nos tuvimos que ir por un problema que apareció, no te preocupes por nada, son cosas que pasan, pero no tiene nada relacionado a ti, enserio no te preocupes. Tu hermano llega a eso de las seis con Jessica, compórtate bien y no digas nada de la hermana de tu amiga hasta que ella se valla, confía en mí.
Te quiero.
Alice Cullen.


Le haría caso, quizás si decía algo de Annie delante de Jessica se haría una guerra y mi hermano me mataría. Tomé el desayuno lo más lento posible mientras pensaba en lo que me había puesto Alice en la nota. ¿Problemas? ¿Qué clase de problemas seria? Nada referido a mí. Tampoco soy el centro del mundo. Me reí de ese pensamiento. Paso tan rápido el tiempo que pensé que el reloj me estaba haciendo una broma. Ya eran las seis y pronto llegaría Thomas. Mientras lavaba el jarro escuché mi furgoneta estacionándose delante de la casa.
-Bells- gritó Thomas apenas abrió la puerta.
- En la cocina- grité mientras hacia un bollo la nota de Alice.
- Hola- saludó mientras me abrazaba- ¿Pasaste un buen fin de semana?-preguntó.
- Si, pero te extrañe- admití.
- Hola- gritó Jessica.
- Hola Jessica ¿Has pasado un buen fin de semana?-pregunté.
- Por supuesto.
- No me alegro- susurré.
- ¿Qué?-preguntó con su voz chillona.
- Nada, Thomas Charlie llega dentro de dos semanas más o menos- cambié de tema.
- Que bueno, ¿lo extrañas no?- preguntó.
- ME hace falta- admití.
- Bueno Thomas ¿me llevas a casa?-preguntó su novia.
- Si vamos- se giró a verme- ya vuelvo.
- Adiós- saludé.
Mientras Thomas llevó a su novia a su casa me entretuve poniendo a lavar la ropa sucia. La que él había dejado en una bolsa y la que yo tenia en el canasto. Esa maquina vieja hacia tanto ruido que me ponía histérica.
-Llegue- gritó Thomas.
- Tengo noticias- grité.
- ¿Cómo cuales?-preguntó ya detrás de mi.
- Viene a vivir a Forks, Annie y Ámbar- grité de la emoción. Él se quedo pasmado.- Lo se- le di una palmada en el hombro- difícil para ti, pero quizás es hora de que te deshagas de Jessica, vuelve tu ex novia, que seguro querrá serlo de nuevo- él se quedo mirándome con la boca abierta mientras yo sonreía.

Capitulo 48: “¿Celos?”

Claro, había acertado a que iban a venir. Me reí a las carcajadas y todas me miraron.
-¿De que te reís Bella?-preguntó Alice.
- Es que Jackson me había dicho que venían- reí más fuerte.
- ¿Y porque no me dijiste?-preguntó.
- Él me dijo que nos traería una sorpresa, no que vendrían – aseguré.
- ¿Qué tiene de malo que vengan los chicos?-preguntó Caroline.
- Si es verdad, ¿Qué tiene de malo?-preguntó Rosalie- Mejor si vienen.
- Es que yo quería que sea solo de chicas.
- Tarde- se escuchó la voz de Emmett entrando por la ventana de la cocina- ya llegó la diversión- tras él entró Jasper, Edward y por ultimo Jackson quien me sonrió. Jasper se acercó a Alice y le dio un beso. Emmett hizo lo mismo con Rosalie. Y Jackson conmigo. Edward se paro al costado de Caroline y veían los saludos de los demás.
- Asqueroso- criticó Caroline. Edward se carcajeó.
- Jasper- gritó Emmett un poco más fuerte de lo que tenía que ser- ¿y la música?
- Me la olvide- admitió Jasper- ahora el busco- y desapareció por la ventana.
- Que ganas de arruinar una fiesta- bufó Alice.
- No la arruinamos, la hacemos más divertida- rió Emmett.
- Sin nosotros no tendría diversión- aseguró Edward.
- Claro porque ustedes son tan divertidos- se burló Caroline.
- Hermanita que tu no tengas pareja no significa que la tengas que pasar mal- habló Jackson. Caroline lo miró con maldad en la cara.
- No esta sola- habló Rosalie- esta con Edward.
Los dos se miraron.
-Ninguno de los dos tiene pareja- aseguró Emmett- no hace mal divertirse entre amigos- y guiñó un ojo. ¿Divertirse? ¿De que diversión hablaba? No sabia porque pero me agarro un ataque de furia contra Caroline. Si lo tocaba la mataba. ¿Pero que estaba diciendo? Edward le tendió la mano haciendo un saludo de época y ella la tomo y sonrió. Rosalie aplaudió. Y llegó Jasper. Conectó lo que parecía un equipo de música y puso una melodía lenta.
- Pero esto es para un viejo- todos me miraron.
- Esta música bailábamos cuando éramos humanos- aseguró Edward.
- Excepto yo claro- sonrió Caroline.
- Pero no estamos en su época- me quejé.
- Bella déjanos divertirnos un rato después ponemos música de ahora- dijo Alice mientras abrazaba a su novio. Rosalie ya estaba bailando con Emmett. Caroline abrazó a Edward y comenzaron a bailar al compás de la música. Se veían tan bien. ¿Por qué?
-Bella- susurró Jackson- ¿me concederías esta pieza?-preguntó y lo miré.
- No se bailar esto- me quejé.
-Te enseñaré- sonrió.
Sus brazos rodearon mi cintura.
-Pon tus brazos en mi cuello- sonrió luego de haberlo echo- párate arriba de mis pies- sonrió, lo miré de mala gana.
-Peso mucho, no me vas a aguantar.
- Bella para mi eres una pluma- me obligó.
Comenzamos a girar con el compás, él me llevaba con el ritmo.
-No esta nada mal- admití, él sonrió y me dio un beso. Bailamos un rato largo, cada tanto nos dábamos un beso y otras veces él me cantaba la canción al odio.
-Voy a tomar un vaso de agua- le dije a Jackson, él me soltó y se fue a hablar con Alice y Jasper. Entre a la cocina sin mirar a los costados. Busqué un vaso y abrí el grifo de agua, puse el vaso abajo hasta que se lleno. Me di vuelta con el vaso en mano y vi algo que jamás pensé en ver, o que mi mente todavía no estaba preparada para entender. El vaso se cayó al piso y resonó un ruido en toda la casa, el agua me mojó entera cuando el vaso se rompió. Y todos se acercaron corriendo.
-¿Qué pasa?-preguntó Jackson a los gritos. Todos me miraban con los ojos en blanco.
- Nada- aseguré mientras cerraba el puño que había quedado con la forma del vaso- se me resbalo- sonreí para que se despreocuparan. Edward y Caroline quienes se estaban besando cuando entré ahora se miraban nerviosos.- Necesito cambiarme- y comencé a caminar apresuradamente a mi habitación, Jackson me siguió. Entré a mi habitación y me senté en la cama. ¿A esa diversión se refería Emmett? Lo mataría, juro que lo mataría. ¿Pero que estoy diciendo? Si y estoy con Jackson, yo lo amo a él. Maldita conciencia que no me deja en paz. ¿Amaba a Edward también? ¿Me estoy volviendo loca?
- ¿Qué te pasa?-preguntó Jackson.
- Solo me sorprendí.
-¿Qué viste?-preguntó.
- A Caroline y Edward.
- ¿haciendo que?-preguntó.
- Besándose- sonreí.
- ¿Y que pasa?- preguntó.
- me tomaron desprevenida, no sabia que estaban ahí y cuando me di vuelta para volver con vos los vi y me di un susto- admití.
- Ah bueno no es nada- sonrió- cámbiate de ropa así volvemos.
Él se quedo atrás de la puerta mientras yo me vestía. Luego bajamos juntos. Bajamos y ahí estaban Caroline y Edward besándose otra vez. Me imagine corriendo hacia ellos y pegándole a Caroline, pero lo saqué de mi cabeza lo más rápido posible y agradecía que Edward no me leía la mente. Jackson me pidió bailar y acepté. Luego de bailar más de una hora supe que ese día llegaba hasta ahí para mi.
-me voy a dormir- susurré a jackson.
- Yo voy contigo- aseguró. Despedí a los chicos con un movimiento de mano. No vi ni a Caroline ni a Edward pero no me preocupe. ¿A dónde estarían? Subí con Jackson pisándome los pies. Abrí la puerta de mi habitación y vi a Edward con Caroline, no estaban besándose, pero si estaban muy juntos.
- Esto es el colmo, chau quiero dormir- grité y Edward abrió los ojos como platos seguido por Caroline y Jackson. Salieron volando de mi habitación y yo me acosté de mal humor.
- Vida descansa- susurró Jackson apenas había cerrado los ojos.